lunes, 30 de junio de 2008

Por la no violencia

Una bonita historia que escuché hace tiempo. Me disculpáis si no es la original.

En una región con gran tradición en la guerra había un castillo que era un fortín, una gran guarnición de soldados y un polvorín bien abastecido para resistir cualquier combate, además de un buen abastecimiento de víveres.
Un día se acercó un hombre paseando tranquilamente hacía el castillo. Fue avistado por los vigías rápidamente que se pusieron en alerta.
El hombre se sentó a unos metros del castillo y allí permaneció tranquilamente. Llegada la noche el hombre se dispuso a dormir allí mismo.
Al día siguiente el hombre seguía allí. Nada nuevo hizo, solo caminaba un rato atrás y adelante, y luego se sentaba. Así todo el día. Los soldados no sabían muy bien que hacer. El dueño del castillo mandó preparar las defensas por si acaso.
Al día siguiente el mismo hombre allí seguía. Nada nuevo hizo, caminaba y se sentaba. Poco a poco los soldados iban acostumbrándose a la presencia silenciosa y pacifica de aquel hombre.
Así durante una semana, en la que uno de los soldados salió del castillo y se acercó al hombre. Después de un buen rato de conversación se puso a caminar con él y se sentaron juntos.
Pasaron dos semanas y otros dos soldados salieron del castillo intrigados. Hablaron un buen rato entre ellos y al final se pusieron a caminar y también se sentaron con el hombre y el soldado.
Así poco a poco iban pasando las semanas. Ya pasado el mes, eran 10 los soldados que habían salido del castillo y no habían regresado.
Al cabo de los meses no quedaba ningún soldado en el castillo. Aquel hombre había conseguido sin arma ninguna que los soldados se sintieran seguros y dejaran de pensar en guerrear como siempre a través de la armas y no del dialogo. Aquel hombre había ganado una guerra sin más gesto que sentarse a dialogar y dejando que se aproximaran a él a través de la paciencia y la amabilidad. Una guerra ganada sin violencia.

No habría guerras si realmente hubiera voluntad de dialogo escuchando lo que tiene que decir el otro. Una sana autoestima genera siempre un buen dialogo. No se tiene necesidad de herir al otro y si me quiere herir le comprendo -sin falsa empatía o masoquismo, parto de que he aprendido a quererme-, con lo cual, es más fácil apagar la llama de la violencia. Inteligencia emocional y social lo llaman ahora. Los valores éticos de siempre, que se están o se estaban dejando de usar y enseñar. Y otra vez hago hincapié en que no estoy hablando de religión, ni de sectarismos o gregarismos. A mayor autoestima y libertad personal, mayor capacidad para conseguir una mejor sociedad. En ocasiones se nos escapa lo que tenemos delante de los ojos por estar completamente ofuscados.
Los seres humanos no somos complicados, nos hacemos complicados. Queremos ser tenidos en cuenta y esto nos obliga a estar constantemente inventando argucias que en su momento dieron resultado, pero que no necesariamente tienen que darlo siempre. Esto hace que no cambie nada, exactamente eso es lo nefasto. Se enreda de tal manera el dialogo que este si da un sólo paso hacia el cambio, es puesto en una situación tal de violencia silenciosa que decide optar por no moverse, generando así un estado de ansiedad y desequilibrio que acaban haciéndole complicado sólo por pura supervivencia. A través de miles de conflictos sin resolver satisfactoriamente se van generando una y otra vez más frustración. Así terminamos proyectando sobre nosotros o sobre los otros. Sobre nosotros enfermando. Sobre los otros, en aquellos que vemos más débiles o más fuertes que nosotros, marginándolos. Creando de esta manera una espiral de hábitos adversos a una fluida comunicación.
Ver esto requiere tiempo y esfuerzo, algo que con lo ajetreados que nos tienen parece un hito imposible. Cada uno debe escoger por si mismo: o vivir esclavo, o vivir en libertad. Salud o enfermedad, tanto para uno como para la sociedad.
A mi esta pequeña historia me ha ayudado en la mayoría de los casos. Todo depende del color del cristal con el que se mire. ¿Quién decía esto?

domingo, 29 de junio de 2008

Wave-Stan Getz

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Fluyo como una ola. No me apego. Amo y sufro sin apegarme a ninguno de los dos estados. Ni siquiera al desapego me apego. Estoy. Vivo en la liviandad del alma. Lo demás vendrá por si solo. Me han dicho en varias ocasiones que soy una persona que digo lo que pienso y pienso lo que digo, hoy por hoy prefiero decir que siento lo que pienso y pienso lo que siento.

Gracias a Stan Getz por esta canción que expresa tan bien mis variopintos estados de ánimo. Cada momento que vivo me ayuda a entender mejor a Buda y el budismo zen.

sábado, 28 de junio de 2008

A pecho descubierto

El corazón me sale a borbotones.
Las lágrimas derraman un dolor infinito
De haberme perdido tanto amor
Cruelmente escondido.
No puedo, no se si seguiré.
Es demasiado el dolor que siento.
No más crueldad,
Enredo que sigue y sigue pero no hace palpable el amor.

El dolor me atenaza, por favor páralo.
El monstruo me lleva al abismo,
Socorro, te necesito.
No me dejes más aquí…

Mi llanto me desploma,
Ya no quiero vivir más así.
No sobreviviré al horror de la crueldad
Por segunda vez.

Héroe, ¿donde estás?
Te siento pero no te toco.
Lo necesito como la princesa
Que fue rescatada del dragón.

Mi príncipe,
Ese en quién ya nadie cree.
Ese que alimenta mi alma,
Pero me abandona al horror
Del carcelero psicópata.

Socórreme.
No consientas que más lagrimas
Se derramen por el monstruoso carcelero.
Si se derraman
Que sean de nuestro amor.
Guiado por los ángeles y las estrellas.
Por favor.

No viviré en desamor
Amaré porque ello me sustenta.
Te hago de nuevo el ruego
Más no podré esperar
Sería volver atrás.
Por ello del infierno me alejaré volando.

Yo quiero, amo y sé,
En esa clarividencia prendida a mí
Sin yo quererlo.
Sé que me amas, ¿qué más puedo yo hacer?
Me siento en una cárcel
Si no me sacas, ¿dónde está tu amor?

Si no me amas
Clávame el puñal hasta el alma
Así sabré que he vivido engañada.
Entonces le daré al monstruo
Su ansiada carnaza.

Dios, no nos abandones.
Te lo ruego desde lo más puro de mi alma
Te lo pido con esa fe,
Esa fuerza que me ha mantenido viva hasta hoy.

Poeta en Oporto

Ese día, poeta ilustrado,
Queriendo ser daga
Renunciaste
Abnegado, al fulgor en libertad.

Otrora, por tu aroma prendida,
Mi cabeza reposó
Placidamente en la almohada.
Soñando tus sueños.

Tersada por el aliento del beso ofrecido,
Ese, que en tu boca quedó.
En el corazón abierto al noble gesto
Tímida, mi alma se recogió.

viernes, 27 de junio de 2008

Un padre

Dicen que es mejor tener un padre que no tenerlo. Dicen que aunque pueda ser severo, es mejor tener un padre que no tenerlo.También sabemos que para tener un padre maltratador, casi mejor no tenerlo, pues la vida junto a él no va ha ser muy feliz. Los niños que son huérfanos de nacimiento, también echan de menos la figura paterna, si no son adoptados desde bebés.
¿Y cuándo tienes un padre y no lo puedes disfrutar? ¿Qué ocurre entonces? Y aún otro caso ¿Qué haces cuándo disfrutaste de él pero se convierte en ausente a partir de los 3 o 4 años? No es una ausencia real, es una ausencia presente. No está, pero se convierte en presente para romperte el momento.
Así fue la relación que yo tuve con mi padre, que aún vive gracias a Dios, pues así la vida me ha permitido (nos ha permitido) romper ese silencio emocional que tanto daño causó.
Recuerdo una sensación muy agradable cuando los domingos por las mañanas yo corría a su cama (mama ya se había levantado) y nos poníamos a jugar a las casitas. Qué tiernamente me trataba. Esto duró muy poco, para mi desconsuelo.
Si, ya se que los recuerdos están fragmentados, pero lo que cuenta es lo que a mi me dejó huella, lo que me toco de un modo u otro.
Recuerdo también como me levantaba y me lanzaba al vuelo, ¡que sufrimiento!. Para mí era un tormento, me sentía agonizar cada vez que me lanzaba y me cogía. En mi interior yo quería gritar pero no salía. Pero nunca dije nada, por miedo a que entonces no me hiciera ni siquiera eso. El siguiente recuerdo fue aún más traumático para mí. El me llevaba a su trabajo y me enseñaba las trampas que ponía para cazar pájaros, enseñándome el cartucho con todos aquellos pajaritos dentro. Teníamos en casa una jaula con un gorrión, recuerdo que estaba en la terraza, donde yo le hablaba. Un día sin más explicación se llegó a la jaula y lo soltó. –Pero ¿ por qué?- dije yo con el corazón encogido. –Porque si están en una jaula se mueren, no pueden estar presos- me contestó. Yo intenté argumentar en vano, no fui escuchada, sólo valía su argumento. Aún así le dije –entonces ¿por que tú los matas?- El se quedó en silencio. Yo sentí que era injusto, que -y esto era lo más importante para mí, lo que más me dolía- no me hubiera tenido en cuenta para explicarme porque se debería soltar al gorrión (yo por entonces tenía 6 años). Tenía claro que su acción era justa para el pájaro, pero no lo había sido para mí pues fui tratada como si fuera un saco, algo a lo que se le puede imponer todo lo que se quiera y ya está.
¿A que viene esto? Eso de querer imponerme los demás su santa voluntad para mí siempre fue un infierno, en el que la mayoría de las veces me veía defendiéndome a capa y espada. Nadie parecía tenerme en cuenta, todo eran imposiciones, injusticias, mentiras,… para conseguir sus propósitos egoístas. Si mi padre era un ser egoísta, muy egoísta.
Poco tiempo después me preguntaron los dos sentados en la salita y yo de pie, -¿a quien quieres más?- qué pregunta tan torpe (pienso ahora). – Os quiero a los dos, pero, más a mama-. Me imagino que para mi padre esto sería un jarro de agua fría, yo fui muy diplomática para mi edad (7 años), pero debió marcarle de por vida. Por otro lado nada que él no se hubiera buscado y ganado a pulso. Muchos de nosotros actuamos con nuestros hijos como si todo lo que hiciéramos estuviera sujeto a total impunidad, algo bastante incierto. Si observáramos más a los niños sabríamos ver lo que nos están diciendo. Hay muchas cosas que ya tenemos claras desde bien pequeñitos, son los adultos los que nos contaminan. Cierto que cada uno lo hace lo mejor que puede, pero sería mejor hacerlo con conciencia de lo que se está haciendo. Es un ser humano libre, no un apéndice nuestro.
Lo siguiente que tengo en la memoria respecto a la relación con mi padre es en el internado (5 años de internado). Una sola visita. Si, mi padre me fue a ver una sola vez, en 5 años, de los cuales uno lo pasé entero interna (ese verano fue el de la sorpresa). Tenía 11 años. Me llevó a una sidrería en la que nos pusimos las botas a comer sardinas a la plancha y a beber sidra. Cuando me levanté estaba tan borracha que me caía para atrás. Se lo dije, -¡qué vas a estar borracha!- contestó. –Si mira ¿no ves? No puedo caminar, voy para atrás- le dije riéndome. – ¡Anda, anda que vas a estar borracha! Como siempre sin escuchar. ¡Yo para qué hablaría! Estaba feliz de recibir tan generosa limosna.

jueves, 26 de junio de 2008

La mentira de los sucedáneos

Unos monos durante, una fría noche de invierno vieron a unos hombres alrededor de una hoguera. Al acercarse, inmediatamente advirtieron el calor que despedía aquel extraño fenómeno de color rojo semitapado por maderas.
Cuentan que a partir de entonces, durante sucesivas generaciones, en las noches frías, los monos se reunían alrededor de unas maderas que colocaban encima de un círculo que previamente habían pintado de rojo. Y si hablaban entre ellos todos coincidían que ese era el modo correcto de calentarse. Cuando algún mono ignorante llegado de fuera declaraba que sentía el mismo frío alrededor del círculo que fuera de él, era reprendido con severas admoniciones respecto al poco respeto que guardaba al conocimiento de los antiguos sabios.


Quienes nunca preguntan acaban creyendo lo que ven.
Quienes todo preguntan acaban siendo engañados.
Quienes preguntan con miedo dudan de la respuesta.
Quienes preguntan aún sabiendo la respuesta, dudan de si mismos.
Quienes…

miércoles, 25 de junio de 2008

Al que quiero

Ese niño que se empeña en ser in-pertinente, in-aguantable, in-soportable,…
Me pone a prueba una y otra vez.
No da tregua, quiere confirmar una y otra vez que le quiero, que no le dejaré, que siempre estaré ahí para protegerlo.
Niño desamparado que flaquea en su goce de la vida.
Niño travieso que no se entiende a si mismo.
Niño confundido por el temor de su fuego.
Niño altanero que ve a través de su maltrecho ego.
Niño tan huidizo que da miedo hasta cogerlo.
-¿Qué monstruo te atormenta?
-¿Qué fantasma te asusta?
Ya no está el hombre del saco debajo de la cama.
Sal pronto del cobijo, sal corriendo al cantarín jardín, que te espera el más grande árbol que puedas encontrar.
Sus ramas son mandarinas, sus raíces sarmiento, para aferrarse al corazón con fuerte aliento.
Sus hojas abanican tan frescamente que dan ganas de salir al viento.
Volar es vivir.
¡Corre!, ¡corre!, te espera un gran acontecimiento, no temas sentir el aroma fresco del amor verdadero, almas gemelas que se reconocerán en un dulce balanceo.
¡Mece!, ¡mece!, mecedora de sueños, tráeme al lucero, para que se cobije en mi valientemente y no tema al héroe que lleva dentro.

martes, 24 de junio de 2008

Cambio y aceptación

Hace mucho tiempo una persona con mucha lucidez dijo que lo que queríamos todos era la cesación del sufrimiento. Si fuéramos capaces de mirar hacia adentro comprobaríamos cuanto de lo que nos ocurre en la vida, antes ya lo preparamos nosotros. Vamos encadenando a las situaciones emociones y a las emociones reacciones, y a las reacciones suposiciones, así hasta que ya no nos queda otra que preguntarnos que nos pasa que siempre cometemos los mismos errores, o caemos en las mismas situaciones.
No parece fácil que el ser humano se pare para observarse. Tomar conciencia de aquello que hace en el día a día, eso que parece tan rutinario. La rutina sólo esta dentro de uno mismo. Si yo la percibo así es porque yo lo pienso así. Alguien me podría decir que es al revés, que al vivir en un ambiente de rutina este te hace ser rutinario. Entonces le preguntaría: ¿Qué entiendes tú por rutina?. Hacemos al cabo del día un buen número de rutinas que no nos resultan rutinarias, y si esto es así ¿por qué entonces percibo el resto de lo que hago como rutinario?.Por la interpretación que yo hago. En la frase “el mapa no es el territorio” queda bien reflejada esta interpretación. Yo tengo un mapa por el que me puedo guiar, pero no es el territorio, este cambia en cuanto me sitúo en el.
El aferrarnos a creencias provoca que confundamos nuestra interpretación con lo que realmente ocurre. A lo largo de la historia se han sucedido miles de interpretaciones de acontecimientos que luego fueron refutados. Lo que hoy puede ser tachado de estupidez, unos años después puede ser considerado como inteligencia o viceversa. Entonces ¿Por qué esa necesidad de imponer la verdad a lo que sólo es pensamiento? Lo que para unos es una aventura para otros puede ser un verdadero quebradero de cabeza. A unos les gusta el cambio a otros les aterra. Y ¿cómo se puede convivir en medio de dos extremos? Pues pienso qué el que tiene más capacidad para los cambios es el que puede comprender mejor la situación y por lo tanto adaptarse. El que no soporta los cambios tendrá la oportunidad de aportar sosiego, aprendiendo de la versatilidad del otro. Lo que nunca va bien es imponerse mutuamente alguna de las dos posturas. Por ello la importancia de comprendernos antes de juzgarnos y juzgar. Me acepto como soy pero no me apego a lo que soy.

Tao Te Ching XIX

No incites a la santidad y al conocimiento,
y tu pueblo será mucho más beneficiado.
Rechaza la justicia y la moralidad,
y el pueblo volverá al amor y a los sentidos correctos.
Renuncia a la astucia y a sacar provecho a las cosas,
y no existirán los ladrones.

Para hacer esto comienza por;
renuciar a la erudicción.
Mantener la sinceridad y la sencillez.
Modera los deseos y reduce el egoismo,
y el Tao seguirá su curso.

Lao Tsé

A más reglas más desequilibrio, la sabiduria está en tu interior.

Noche de San Juan



El fuego como expresión del ciclo de renovación. Caprichosas formas que expresan la fuerza interior que todos llevamos dentro. Los opuestos en movimiento. La fuerza vital arrasa para volver a nacer.

Hoy ha sido un día especial para mí.

¡Feliz Noche de San Juan!

lunes, 23 de junio de 2008

Bailando

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Qué bien, mi alma ya está en la resonancia adecuada. Una sonrisa por favor y también la carcajada.

Koyaanisqatsi-Pruit Igoe-Philip Glass

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Koyaanisqatsi: "Vida fuera de equilibrio" en lengua Hopi. Mi alma hoy está en baja resonancia. Me pesan todavía las heridas infligidas por un ciego/mudo emocional. Maya de nuevo; ella siempre tan vivaz para llevarte a lo conocido y alejarte de lo diamantino.

Para reflexionar un poco:

Quizás todos tendríamos que plantearnos que dejamos de hacer día a día para que siga habiendo tantos mudos/ciegos emocionales. No se trata de enfurecerse, pero si de ser más valientes a la hora de poner coto a aquello que vemos a todas luces intolerable. Empezando por la pequeñas cosas iremos cogiendo el suficiente coraje para acometer las grandes. Estos mudos/ciegos emocionales no pueden porque de momento no saben, pues tendremos que ser los que si sabemos y podemos ver/hablar los que tengamos que hacer la labor.

¡Por una vida dentro de equilibrio!

domingo, 22 de junio de 2008

Milagros sin significado

Un anciano maestro mandó a sus discípulos a recorrer mundo con el encargo de que le trajeran noticia del acontecimiento más maravilloso que hubieran contemplado durante su viaje. Al cabo de muchos meses regresó uno de ellos y empezó a narrarle lo siguiente:
-Maestro, lo más increíble y maravilloso que he contemplado en estos largos meses ocurrió un día en que estaba a punto de tomar una barcaza que cruzaba un caudaloso rio. En el momento de zarpar, llegó un pobre anciano que le pidió al barquero que por caridad lo llevase a la orilla ya que no disponía de dinero. El dueño de la barca se negó airadamente y soltó amarras con toda rapidez, de tal modo que la barca se adentró en la corriente. Pero en ese momento, y ante la mayor sorpresa de todos, el anciano cerró los ojos, entró en un estado de arrebatamiento ¡y comenzó a caminar sobre las aguas hasta que vadeó el río! ¿No es asombroso? ¿No es eso un milagro?
-¿Cuánto costaba el pasaje de la barca? - Preguntó el maestro.
-Sólo dos monedas - respondió el discípulo.
-Pues esas dos monedas es todo el valor del milagro que has contemplado.

Nos dejamos asombrar por lo que parecen milagros sin pararnos a mirar más allá de lo evidente. Esta gran necesidad de creer en algo nos hace concebir dioses donde sólo hay barro. ¿En que nos diferenciamos de los hombres que crearon ídolos para rendirles culto, o de los que desechando las religiones adoptaron la ciencia? Todos necesitamos creer en algo, esta metido hasta el tuétano en nuestros huesos. No es de extrañar pues que tantos y tantos que se dicen no creyentes, ateos o agnósticos, caigan en el error. Si miraran dentro de sí podrían encontrar a Dios, ese Yo Superior que ahora les resulta invisible. Intentan materializarlo en algo tangible y su alma superior no es tangible ni palpable, sólo se intuye. Es el alma la que tiene las respuestas a la incertidumbre, ella es la que te hace saber lo que es de lo que no es, escúchala, está hablándote.

Alas

Belleza por doquier esperando ser observada,
diamante de ojos inocentes.
Sensación de liviandad ante lo invencible,
agua que te acoge.
Prepárate para volar alma soñada,
deja al abismo tu consuelo.

sábado, 21 de junio de 2008

Todos a una

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No he podido resistir la tentación de poner este video. Ojalá que todos os contagies como/con ellos, yo no he podido evitarlo. La risa es muy terapéutica así que a ello...

viernes, 20 de junio de 2008

La playa, otra realidad

Estaba caminando por la orilla de la playa, con los pies en el agua absorta en el disfrute de esa acción; cómo iban y venían los olas; la fuerza que ejercía el agua si caminaba sacando los pies de ella o si los deslizaba a través de ella; si ora estaba más fría ora más caliente, el deleite del agua, tan relajante. No estaba sola, no. Esta saludable acción la realizaban otras muchas personas y como el día al fin había decidido mostrar su cara veraniega íbamos con traje de baño unos; con ropas ligeras otros; vestidos otros pero arremangados para no mojarse, en definitiva una amalgama de personas cada una disfrutando de estar en la playa. Y bien digo: disfrutar. Así de pronto me dio por pensar: yo no veo aquí que estas personas estén tan preocupadas por la imagen de su cuerpo. Entonces deje de mirar al agua y comencé a observar ese flujo de personas yendo y viniendo. Cada uno, si iba solo, y cada cual, si iban acompañados, estaban en el acto de caminar por la orilla de la playa, cuerpos altos, bajos; gordos, delgados; jóvenes, viejos; arrugados, turgentes; bien hechos, contrahechos; con todo, sin algo, y todos tan contentos y tranquilos disfrutando del sólo hecho de caminar por el agua en la orilla de la playa. Qué grata sorpresa ver que no importaba lo más mínimo el aspecto de nadie en particular. Todos estábamos en la playa, no había más. Tuve la sensación de que algo no encajaba, no en ese momento, sino en muchas de las cosas que nos dicen al respecto del culto al cuerpo, de la obsesión por adelgazar, las dietas, los complejos, todo, todo había desaparecido allí mismo en la orilla de la playa. Fui consciente del condicionamiento. Esa otra realidad que un sinfín de estudios estadísticos (socialización diría yo), más la publicidad, más los medios de comunicación se empeñan en hacernos ver como una verdad insoslayable casi (o no tan casi) como obligandonos a pensar que no existe más que lo que ellos dicen.
No existe la realidad. La realidad es la que lleva cada uno consigo mismo día tras día y a lo largo de su vida. Ni más ni menos. Lo demás son otras realidades que algunos nos quieren vender como ciertas, y si por supuesto que son ciertas en la medida que son inciertas también, pues son sólo una realidad más. Juntar muchas realidades da un conjunto de ellas no una realidad única. Por eso cuestiono y me cuestiono en muchas ocasiones, por saber que pretencioso resulta decir o vender que uno tiene la verdad de su lado. Yo soy yo en el mundo pero no el mundo.
En todo caso para mi la playa hoy ha sido un estupendo lugar para darme cuenta de que todos somos más libres de lo que se nos supone. Ello me hace ser aún más positiva si cabe.

jueves, 19 de junio de 2008

Sencillez y dificultad del Zen

El desapego del pensamiento, es un ejercicio que no requiere detener el flujo de la mente pero que nos permite alcanzar el mismo objetivo. "Nuestra enseñanza no pretende eliminar los ensueños, reprimir el cuerpo y la mente y cerrar los ojos. Es Zen no es eso". Ahorrar energía, la preservación, sin efectuar esfuerzo alguno, de la integridad mental original.
Para acceder al verdadero Zen debes saber ponerte a prueba a ti mismo. Jamás es recomendable que la gente confundida se precipite a la busqueda de un gurú, y sí, descubrir por si mismo el origen de la propia confusión. Alcanzar el origen de la mente emancipandote de las limitaciones y del sufrimiento innecesarios. La normalidad del Zen favorece la evolución de la conciencia humana y su liberación, el desapego. El vacio perfecto.

Foyan

El día de hoy y los masoquistas

Hoy el mundo ha tenido a bien concederme lo que necesitaba para entender.
En múltiples ocasiones me he encontrado con personas retorcidas, digo retorcidas porque no se rigen por el más elemental concepto de relación humana. Se llaman a si mismas masoquistas, lo siento, no entiendo nada (es un decir). ¿Qué será eso de ser masoquista? ¿Estas atado a un concepto de ti que te dice que tienes que ser masoquista? Pero no, puesto que ese concepto no habla por si mismo. Ese concepto, todo concepto mental, es un constructo de la mente, de tu propia mente. Así que dime ¿qué es ser masoquista? Yo diría que estás confuso. Lo aprendiste, lo arreglaste así para no enfrentarte a tu inmadurez, te justificas ante la incapacidad de encontrar en ti algo bueno que dar,… para que seguir…
Yo soy esto, soy lo otro, soy lo de más allá, y además los que estamos alrededor le reforzamos constantemente en su equivocación como si fuéramos hados de la verdad suprema. Me gustó el nombre que le dio una persona que se dedica a investigar sobre las películas que nos montamos para relacionarnos, sobre todo en le amor, “hadas madrinas” las llamó. Genial. Es tal cual. Vamos todo el día por ahí con la varita mágica a ver si arreglamos los asuntos de los demás cuando los nuestros propios no sabemos ni los que son, ni de que van.
Vemos demasiado cine, películas y series y creemos que la vida real es así. James Bond, Los ángeles de Charly, Matrix, La Cenicienta y el último mito, House, uso los más conocidos por no extenderme. Y como la realidad personal y que nos circunda no se asemeja en nada, la construimos como cuando éramos niños, fantaseado a ser quien no soy para darme algo de importancia a mi mismo, ya que considero que no tengo ningún tipo de valía que no sea la de pensar que tengo que no tener para vivir, si se me permite el juego de palabras, en vez de mirar a que tengo miedo, algo que vendría muy bien por cierto. Y como puede que nunca lo consiga no le haría la vida imposible a otros. A no, esto implica mucho esfuerzo y dolor, claro por eso me las apaño para fastidiarle la vida a los demás porque, como soy masoquista… Insisto ¿que será eso de ser masoquista?. Bueno por hoy ya está bien de dedicarle tiempo a estos pobres seres perdidos en su pobre mundo.
Qué bien que el mundo está habitado por seres humanos que les gusta querer y ser queridos no sintiendo en ningún momento que se aburren, son los creadores. Mi mundo y mi vida están tan llenos de riqueza que no tengo que estar esperando que alguien venga a darme una llave para encontrarme. Me encuentro porque así lo deseo y lo deseo porque me encuentro. Bienvenido el que a su vez también sea rico y quiera que nos enriquezcamos mutuamente. El camino del medio.
Hay personas que aprenden de sus errores, otras que aprenden de los suyos y también de los que cometen los demás, y otras que no aprenden nunca. Las llamaría pobrecitas si no fuera porque los pobrecitas son las tienen que aguantar su mal llamado masoquismo. Como decían muy sabiamente en mi pueblo: "quien te entienda que te compre".

miércoles, 18 de junio de 2008

Metamorphosis Two - Philip Glass

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Proceso de cambio: necesidad de madurar por ley de vida, evolucionando hacia el ser superior conjugando sensibilidad y razón (lo arcaico y lo técnico), para no convertir esta sociedad en un zoo de humanos robotizados insensibles a la empatía. Ahítos de materialismo y superficialidad para sobrevivir a lo inmediato y perecedero sin poder encontrar el sosiego necesario para enfrentarse a esa opulenta miseria insensible que nos envuelve y se nos impone. Metamorphosis: tan vital como respirar.

Silencio...

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martes, 17 de junio de 2008

De la risa a lo social

Una de las sensaciones más liberadoras es la risa. Que maravilloso sentir todo tu cuerpo vibrar liberado de todo cartón. Esa risa que te afloja los corsés y te afloja el miedo, en definitiva te sueltas a la vivencia del momento. Podría usar términos científicos ya que están tan en boga ahora, pero no, no quiero fastidiar algo tan bonito como una saludable carcajada con esa retórica, no y no. Somos seres humanos de a pie, los científicos creo que ya son dioses, algunos por lo menos. Nosotros vivimos y al vivir experimentamos en nosotros mismos aquello que los demás investigan con animalitos (pobrecitos), así que a probar la risa. Y por favor no confundir con sucedáneos (que están todo el día vendiéndonos), no es obligatorio reírse, no es obligatorio divertirse, no es obligatorio querer ser gracioso,… Al reírse puede ser que después se llore, y estará bien. Es una consecuencia de la liberación de los bloqueos emocionales que nos condicionan, y nos atan, a una vida en muchos casos inmisericorde, llena de hipotecas, borracheras, euforias, trabajo, (el que lo tiene y el que no), por eso igual después de reír se llora. Precisamente eso es lo importante, porque después ya se puede uno reír de verdad, desde lo más profundo del alma. Ya te sientes liberado y todo te puede provocar la carcajada sana. Claro que si se confunde de nuevo con lo de reírse porque no me puedo reír de mi mismo, ya no vale, no señor, aquí hay trampa, y me saldrá la carcajada si, pero ¡qué carcajada!... La infame que desprecia al otro, y no, aquí no hay liberación aquí sólo hay frustración. Qué bien poder distinguir lo uno de lo otro. Eso significa que soy verdaderamente un ser social con toda la capacidad para discernir como construir, tanto en beneficio mío como del otro. Y para confusos: no hay egocentrismo en ponerse uno delante, sólo comprensión, “no hagas a los demás aquello que no quieras que los demás te hagan a ti”. La bondad de la risa.

lunes, 16 de junio de 2008

La verdad y la sabiduría

El sabio comprende la verdad apenas la escucha. Si vacilas un solo instante, perderás la cabeza.

Maestro Xuedou

domingo, 15 de junio de 2008

La magia del saxo con Coltrane.

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My favorite things-John Coltrane (1961)

Un músico que ha conseguido le escuche siempre con embeleso y a la vez con sosiego. Conjugación de mente y corazón.

Por el miedo

Por el miedo juzgo, por el miedo no me decido, por el miedo soy egoísta, por el miedo no cedo, por el miedo no hablo, por el miedo hablo demasiado, por el miedo me obsesiono, por el miedo me aferro, por el miedo me apego, por el miedo pego, por el miedo grito, por el miedo soy transigente con la injusticia, por el miedo soy intransigente, por el miedo temo, por el miedo dudo, por el miedo desprecio, por el miedo me culpo, por el miedo culpo, por el miedo no amo, por el miedo no me amo, por el miedo quiero halagos, por el miedo halago, por el miedo no creo, por el miedo creo, por el miedo me vendo, por el miedo quiero comprar a otros, por el miedo envidio, por el miedo añoro, por el miedo no quiero añorar, por el miedo no pido, por el miedo soy orgulloso, por el miedo soy arrogante, por el miedo caigo en la soberbia, por el miedo no quiero la soledad, por el miedo busco la soledad, por el miedo humillo, por el miedo me humillo, por el miedo no quiero comprender, por el miedo justifico, por el miedo me justifico, por el miedo me equivoco, por el miedo no pido perdón, por el miedo atropello, por el miedo quiero poseer al otro, por el miedo siento celos, por el miedo descalifico, por el miedo me desespero, por el miedo torturo, por el miedo manipulo, por el miedo soy cruel, por el miedo no quiero reconocer que tengo miedo, por el miedo no me doy cuenta de que todos mis miedos tienen la otra parte positiva de todo aquello a lo que tengo miedo. Entre el amor y el odio hay un amplio espectro pero conocemos sólo el del odio, en el que por condicionamiento nos movemos. Siempre a la defensiva, siempre protegiéndonos para no ser heridos de nuevo, y no podemos evitarlo puesto que con nuestro miedo atraemos más conflicto y de nuevo más miedo. Mascaras para sobrellevar la vulnerabilidad que se esconde en el alma. De este modo sólo se camina por un lado del espectro. Todos añoramos el amor, ser amados y amar, pero si encontramos a alguien que nos ama no nos lo creemos por miedo, miedo a ser engañados de nuevo, y así va cerrándose el camino al otro lado del amor, el otro lado del espectro que acaba ahogado en un rincón sin poder expresarse pero que tampoco recibirá. El Amor no lo conocemos por el miedo.

sábado, 14 de junio de 2008

El Zen inmediato

Si tu habilidad e intuición se han desarrollado lo suficiente, no necesitarás a nadie para comprender el Zen y lo practicarás correctamente dondequiera que te halles.
La luz y la serenidad espititual fluyen de continuo desde el principio de los tiempos. La mente verdadera, no depende de los objetos de los sentidos ni participa del séquito de los diez mil fenómenos.
La frase "la mente es Buda" significa que la mente es clara y resplandeciente como mil soles alumbrando al unísono, que está más allá de las opiniones y los sentimientos y que trasciende las ilusiones efímeras propias de la rueda del nacimiento y la muerte.

Maestro Yuanwu

viernes, 13 de junio de 2008

Un instante

Por un instante temí, por un instante dudé, por un instante escuché, y ahí terminó todo. Engaño de los sentidos, maya jugando de nuevo. Convencimientos ajenos, prendidos, cosidos a doble puntada tan perfectos que se hacen invisibles pero evidentes. Evidentes en la estridencia del pregonero, que convencido de su misión, alborota alegremente la consigna del que manda. Cuanto más se grita más se calla. Las almas secuestradas arrastran su desasosiego impertérritas ante el estallido de fulgor asombrado del viento que las despierta. Despertad, dormidas querencias, despertad al frescor del nuevo día impregnado de aroma fresco que inunda ese alma trémula ante la grandeza del infinito. Sed en vosotras mismas el todo. No os quedéis prendidas del instante que corrompe la vida. El Amor os llama.

jueves, 12 de junio de 2008

Los ciegos

Un maharajá quiso reunir a todos los ciegos de su reino y ordenó que sus servidores les pusieran ante un elefante. Los ciegos tenían que tocarlo y emitir acto seguido su parecer acerca del objeto. Así comenzaron a hacerlo. Los que palparon la cabeza, aseguraron:
-Se parece a un cacharro.
Aquellos que tocaron la oreja aseveraron:
-Parece un cesto de aventar.
Los que pasaron sus manos por los colmillos declararon:
-Es como una reja de arado.
Aquellos que tocaron el cuerpo sentenciaron:
-Es un granero.
Y cada uno de ellos, con el convencimiento de estar en lo cierto, comenzaron a apoyar sus respectivos dictámenes y a discutir hasta enzarzarse en una violenta pelea.

No hace falta añadir mucho más, es una historia que refleja con bastante acierto nuestras constantes peleas por ver quien está en lo cierto y quien es el que se lleva el gato al agua. Al final nos perderemos lo más importante: que el todo configura las partes. Ser capaces de ver el bosque y los arboles, quedandote al final con la sabiduría que es la integración de todo el conocimiento y experiencias en tu propia vida. Y el sentido del humor, ese magnifico sentido que te hace reírte de ti mismo, dejando de lado toda posible cerrazón de la razón haciéndote ver en un instante lo absurdo de una situación.
Nadie tiene el monopolio de la verdad.

miércoles, 11 de junio de 2008

Cielo e infierno cercanos

Un samuray fue a visitar a un viejo sabio para plantearle una duda que lo atormentaba.
-Señor, estoy aquí porque necesito saber si existen el infierno y el paraíso.
-¿Quien lo pregunta? - contestó el maestro.
-Un guerrero samuray.
-¿Tú un samuray? - se burló el maestro - ¿Con esa cara de idiota que tienes?
El guerrero no daba crédito a lo que oía.
-Seguro que además de estúpido eres un cobarde - se mofó de nuevo.
La ira se adueñó del samuray que desenvainó instintivamente su sable.
-¡Ahora se abren las puertas del infierno! - gritó el anciano.
El guerrero comprendió de súbito y guardó su sable avergonzado.
-¡Ahora se abren las puertas del paraíso! - exclamó de nuevo el maestro.
Hace algún tiempo estando en un curso, fue puesta una película que muchos llamarían fantasiosa, aunque era histórica. Fue puesta con el fin de ayudarnos distinguir que características emocionales eran propias de cada personaje.
-Bah, a mi estas películas de batallitas me parecen una memez - dijo una alumna.
-Esta película es una visión muy corta de la historia real, este hombre consiguió transformar toda una cultura con muy poco derramamiento de sangre - Y así, el profesor, fue desgranando un poco de la historia real. Cuando terminó, la primera en darse cuenta del error que había cometido fue esa alumna, diciendo:
-Esta claro que siempre hay varias interpretaciones de todo aquello que vemos o nos ocurre.
Así es, si se ve alguien en medio de un parque reptar por entre la hierba alta, es fácil caer en el estereotipo "ese esta mal de la cabeza", pero si nos acercásemos más veríamos a unos cuantos patitos que le seguían entusiasmados (un investigador haciendo un trabajo de campo), puede ser que nos sintiéramos tontos por haber pensado que esa persona estaba loca. Se podrían poner otros muchos ejemplos que acontecen en la vida cotidiana. Si, recuerdo cuando yo vi a una persona ir hablando sola por la calle, automáticamente el pensamiento estereotipado fue que había perdido el juicio. Pues no, eran los primeros teléfonos moviles con auricular. Estaba hablando con otra persona al otro lado de la línea. Las novedades nos cogen por sorpresa y los cambios también. Aunque estos últimos nos producen más bien miedo por no saber el resultado de lo que pueda acontecer, ese eterno pretender la seguridad plena en todo lo que acontezca en la vida, tan previsible se ha convertido todo que casi estamos como muertos. Me viene a la mente una cita de S. La Berge: "Algunas enseñanzas tradicionales sugieren, por ejemplo, que la mayor parte de la humanidad está dormida. Cuando se le preguntó a Idries Shah, un maestro sufí contemporanéo: ¿Cuál es el error fundamental del hombre?, el contestó: Pensar que está vivo, cuando él se ha quedado simplemente dormido en la sala de espera de la vida". Ciertamente estamos dormidos.
En otros casos estamos demasiado despiertos en el sentido de reaccionar impetuosamente al sentirnos vulnerables por creer ser rechazados o juzgados, o porque el otro no piensa como yo. Algo por lo demás normal en aquellos que se empeñan en juzgar a los demás o imponerles sus ideas, se olvidan que siempre viene de vuelta, o bien por la misma persona o bien por el propio acontecer de la vida. Causa y efecto.
Así les ocurre a los que en su fuero interno se sienten muy ufanos de sus hazañas, sean estas las que sean, y en cuanto se pone en duda su valía, les sale la ira pronta y poco sensata que en la mayoría de las ocasiones responde a una mala interpretación de lo que se les ha dicho. Aún siendo cierto, en muy poca estima se tienen que tener a sí mismos cuando con unas pocas palabras se les hace desenvainar la espada bajándolos al infierno. Una persona de estas características es facilmente manipulable (aunque ella piense lo contrario). Somos y seremos lo que nosotros queramos ser, no lo que los otros pretendan que seamos. Pero para esto primero se tendría que comprender que nosotros tenemos la capacidad de solucionarlo. Ser una persona social no significa ser una copia mimetica de los demás sin mayor voluntad que la de un robot, tenemos capacidad de improvisación, por favor utilicémosla. Envainemos más la espada y acerquemonos al paraíso. El paraíso de la templanza y la madurez emocional.

martes, 10 de junio de 2008

Buscar sin buscar

Si buscas, ¿qué diferencia hay entre tu búsqueda y la mera persecución del sonido y de la forma? Si no buscas, ¿qué te hace diferente de la tierra, la madera o la piedra?

Tienes que buscar sin buscar.

Maestro Foyan

domingo, 8 de junio de 2008

Pat Metheny "Are you going with me"

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Sonreir

¿A cuantas personas nos encontramos por la calle que vayan sonriendo?. No os habéis fijado. Bueno pues haced la prueba. Poquísimas. Ya no es ir con una sonrisa amplia y manifiesta, sino con el semblante alegre, vivaz, vital. Uno se lleva una sorpresa al mirase en un escaparate o un espejo eventual por la calle. Si, seguro que miro que tal me quedan los pantalones, la falda, el traje, el vestido, el pelo, y me olvido de lo de adentro, eso que se manifiesta cada mañana al mirarnos en ese espejo. Por cierto ¿por qué encontramos siempre un espejo al poco de levantarnos?. Si, si, se nos dice que el espejo nos devuelve lo que somos, entonces ¿por qué sólo miramos lo que llevamos encima y no lo que tenemos dentro?. Mucho me temo que tengamos miedo a lo que podamos encontrar.
- ¡Pero si me esfuerzo por parecer feliz!.
-Ya, pero ¿y por dentro?.
Por dentro es otro asunto. Para estar feliz por dentro me es necesario saber de que carezco.
- Pero si tengo mis finanzas a tope, una pareja fenomenal, viajo, ... Entonces ¿por qué no sonrío?.
Porque para eso tengo que sentir que estoy en lo cierto, o sea que todo lo que tengo verdaderamente es lo que me sustenta mas allá de la apariencia.
Los humanos al igual que los animales tenemos una gran capacidad de adaptación, en ella sobrevivimos. Pero esa no es nuestra única capacidad. Nuestra más evolucionada capacidad es la de hacernos cada vez mejores seres éticos. Y espirituales, si, espirituales.
Nada que ver la cuestión que venden algunas religiones con esta espiritualidad. Si una religión pretende hacerte adepto, la espiritualidad te hace atento a tu libre albedrío. Y cuando uno se siente libre de escoger ser mejor persona, sonríe. Si, si, sonríe todo el tiempo, está en sus ojos (por algo dicen que los ojos son el espejo del alma). Es afable, cariñoso, tranquilo, y seguro de si mismo. Te contagias de su vitalidad. No mezclemos con carisma, no, no. El carisma también lo tienen los que buscan adeptos. El carisma conlleva un alto grado de narcisismo, con lo cual el encanto no es tal. Hay, eso si, magnetismo pero peligroso. El mensaje verbal puede no coincidir con el lenguaje no-verbal.
Dicen que si sonríes aunque no te apetezca hacerlo, consigues transmitirle a todo el cuerpo ese estado de animo alegre. Sonriamos pues, nos puede hacer sentir mucho mejor, además de conseguir que los demás también se sientan mejor. Bueno, yo lo intentaría.

sábado, 7 de junio de 2008

Mirar en uno mismo

Ojos que miran, pantallas que no ven. Sentidos que perciben, pensamientos que no entienden. Podría seguir y seguir y seguir, pero no, no se trata de eso. Se trata de como yo entendí que mirar siempre hacia afuera no me llevaba a ningún lugar.
Hacia el exterior proyecto todas mis inquietudes y las proyecto queriendo sobrevivir, queriendo encontrar una balsa salvavidas que me ayude a cruzar las constantes orillas que se presentan día a día. Pero, y si, siempre hay un pero parece ser, la balsa como es endeble hace agua una y otra vez, dejándome al pairo claro está. Los otros sobre los que proyecto constantemente me están quitando trocitos con lo cual el naufragio está asegurado. Pasaran aún muchos chapuzones para poder darme cuenta de que cuanto más proyecto más recibo y no de lo que quiero precisamente. Es la ley de la causa y el efecto. De lo que doy, obtengo. Pero, ya apareció el pero, y ¿cómo me doy cuenta de que está ocurriendo esto?. Fácil. No, no es cierto. De fácil no tiene nada, es más puede ser muy, pero que muy difícil. Es una cuestión de tiempo, me refiero al tiempo que se necesita para pararse lo suficiente antes de hacer lo de siempre. Tomar consciencia. Si, consciencia de que aparece antes de cada comportamiento. Difícil. Ya, ya lo dije. Acostumbrados como estamos a ir de un lado para otro haciendo, haciendo, sin tener mucho tiempo para las más elementales necesidades humanas, como recrearse en un sonido, en el canto de un pájaro, en los cambios en el cielo, el tacto de una piel, el contacto de un abrazo, bueno esas cosas que quedan tan a desmano por considerarlas innecesarias, pues no son tan necesarias como respirar, dormir y comer que son las básicas. Estas son las que te permiten sobrevivir las otras las que te permiten ser humano, humano consciente. Vivir en una ciudad conlleva una falta total de contacto con lo que somos. Somos naturaleza. Somos la naturaleza. Y parece que me perdí ¿eh?, pues no. Aquí esta la cuestión. Al estar rodeados de un ambiente artificial perdemos el sentido de lo que somos. Nuestra necesidad gregaria nos produce esclavitud. Y si, somos unos con los otros, pero no unos en los otros. Me explico, soy en la medida en que puedo expresarme, pero también soy en la medida en que puedo desligarme de la necesidad de ser confirmado constantemente por los otros. A lo que iba, si nos paramos lo suficiente como para recrearnos en esos momentos de sensaciones, me daré cuenta poco a poco de que pensamientos las van acompañado y de que sentido tiene que aparezcan precisamente en ese momento. Si estoy como ahora escribiendo tienen que salir las palabras para expresar el pensamiento que se esta generando y a la vez gestos, paradas, lo que captas en el radio de visión de tus ojos, de si respiro, de si estoy cómodo sentado, de si me levanto a menudo, de si me quedo un rato pensando, y así más y más. Y todo esto aderezado por las emociones que están presentes: estoy seguro, dudo, me impaciento, me irrito, me juzgo, bueno dije emociones mal dicho, son estados de animo. Todavía no se han hecho tan evidentes como las emociones básicas, por eso porque son un todo con uno mismo. Esto es lo que más cuesta alcanzar. El que ese todo sea uno a uno sin crear desarmonía. Y aquí es donde se deja de mirar hacia afuera. Comprendes entonces por qué haces lo que haces y sientes lo que sientes, que no son los otros los artífices de tus problemas sino tu mismo en como los interpretas. Si, los otros son parte pero no la parte. Entonces aparece la empatía. Ya te conoces tan bien que lo que acontezca ya no te cogerá por sorpresa, sabrás quien es quien. También entonces te das cuenta de que cada acto que realizas tiene una contrapartida por ello aparece aquello que necesitas en cada momento. Saber ver esto también es importante porque sino estarás caminando en círculos. Mi pensamiento va en una dirección y mi voluntad en otra. Yo quiero ser querido, yo quiero mejorar, pero mi pensamiento no cree que me lo merezca con lo cual me provoco constantes sabotajes. En fin, por eso es necesario tener tiempo, tiempo para darse cuenta de quien es uno mismo mirando hacia adentro y no proyectando hacia afuera. Y ¿que mejor sitio para ello que la naturaleza?.

viernes, 6 de junio de 2008

Tao Te Ching XI

Hay treinta radios que forman una rueda,
y que convergen en el eje,
pero es el vacío el que permite a la rueda moverse.

Utilizamos la arcilla para hacer recipientes,
pero es el vacío de su interior,
lo que los hace útiles.

Construiremos con maderas una casa con una habitación,
separando con puertas y ventanas,
pero es el vacío de su interior lo que buscamos.

Por lo tanto de lo que "es" obtenemos ventajas,
pero en lo que "no es" está la utilidad de las mismas.

Lao Tse

jueves, 5 de junio de 2008

No-mente

"Cuando alcances la no-mente encontrarás fácilmente el Zen" "No-mente" no significa insensibilidad o ignorancia sino que, por el contrarío, se refiere a un estado en el que la mente permanece tan estable que ninguna circunstancia puede perturbarla, un estado en el que la mente permanece tan clara, inmaculada y libre de obstáculos en cualquier situación, que no se indentifica con nada, ni siquiera con su propia pureza.

Maestro Dahui.

miércoles, 4 de junio de 2008

La madre que no amó

Un día me encuentro con una persona encantadora. Le cuento un chiste por decir algo, en el chiste aparece un nombre propio. Según voy contando el chiste, al decir ese nombre (él se llama igual), al oírlo se tensa, es un chiste, sólo un chiste, pero no lo es para esa persona que lo escucha, para esa persona, ese nombre en ese chiste representa una parte de si mismo, que sin yo saberlo, he puesto en evidencia. El no escucha el chiste, escucha su inseguridad e inmadurez. Interpreta que tú le has contado el chiste para reírte de él. Pues esa es la vida interior de ese ser humano, nada de lo que le digas será lo acertado, todo lo dicho será interpretado bajo su entendimiento ofuscado. Reacciona, no escucha. En esta persona reactiva (antes se decía susceptible), hay un tremendo miedo a ser herido, por ello, antes de que nada pueda atacarlo, reacciona atacando. No concibe el sentido del humor para reírse de si mismo, el sentido del humor es utilizado para herir al otro, nunca para reconfortarlo, esto le impide siempre ponerse en el lugar del otro. Va apareciendo la arrogancia. Resulta del todo imposible comunicarse con él, ya que si no está defendiéndose, esta atacando. No hay manera de salir de su trampa, y sin saberlo seguiremos su juego. Estos juegos son sutiles, por lo enredados en el ámbito emocional de esa persona. Estos juegos tienen un fin, siempre son una llamada de atención. Histrionismo. Puro teatro. Es un juego endemoniado que permanentemente utiliza al otro para tenerlo a su merced, o bien halagándolo, o bien despreciándolo. Quien escucha no sabe muy bien que está pasando. Piensa, ¿pero que he hecho yo ahora?. Nada, absolutamente nada, no es el hacer, es más bien el dejar de hacer al son de ese ser humano tan lleno de miedo. El mismo vive en una cárcel, pues no te puede dejar, pero tampoco te puede coger. Dejarte significaría la muerte de su ego, cogerte significaría admitir que te necesita. Esto implicaría humildad, algo que desconoce por completo este ser humano. Necesitar sería más humano, pero ha perdido la conexión con esa parte de si mismo que le dejaría mostrarse vulnerable. Entonces ya no te necesita a ti, sino al juego que él en su inseguridad a comenzado, para él eres el espejo de si mismo reflejado. Estoy hablando de Narciso. Un Narciso desesperado por su propia imago. El no se gusta a si mismo, pues no sabe quien es, por ello busca la imagen que le refleja alguien al que el admira, y le usurpa la personalidad. Por ello vive atormentado y atormentando. Para representarse a si mismo, comienza por la zalamería, encanto; dedicado a ti en todo momento. Todo esto queda en un olvido permanente al tenerte en sus manos. Aquí comienza el juego de la zanahoria y el palo. Tú desesperado buscas ese encanto, pero como era puro teatro, ya no volverá. Todo comienza a ser un infierno. Te querrá confundir con frases como: "no vales para nada", "te crees muy listo-a", "tú y tus constantes quejas",... Se trata de confundir, de hundirte. Todo era un acto premeditado, todo estaba calculado, tú ya no sabrás salir de ese engaño, aunque tu instinto te esté avisando. ¿Dónde está aquel del que me enamoré?. Hasta que uno no despierta de ese espejismo vive bajo el terrorismo emocional de esta persona. Ello le puede provocar la perdida de razón y hasta la muerte, si no escapa de ese ser incapacitado e incapacitante. ¿Y si siente la amenaza de tu huida? Comienza otro juego. Al sentirse abandonado, utiliza otra vez su encanto. Pero ya no te engaña, ya se fue el hechizo. Das un salto y quieres volar lejos, No te volverá loco, no te dejaras engañar de nuevo con la zanahoria y el palo. Ya ves su juego cruel y retorcido. Aquí se siente perdido, le falta el aliento, no lo puede superar ¿Cómo va dejar marchar a su imago? Entonces aparece el desvalido, el necesitado, el desolado. Comienza la perversidad de buscar en el otro la compasión, la culpa, el amor maternal, lo que sea antes de perderse a si mismo. Tú dudas, no tienes crueldad y dudas, eres un ser humano lleno de amor que comprende al otro, he aquí la trampa. Trampa cruel, por lo retorcida e inhumana. Tú das amor, das lo que se te pide, das lo mejor de ti, pero el te devuelve perversidad. Otra vez en el abismo. Si consigues superar esta trampa, veras como se hunde, como se convierte en una piltrafa humana, hasta que encuentra otra víctima con el alma llena de bondad: la madre que nunca le amó.

lunes, 2 de junio de 2008

Suerte

Me considero un ser afortunado por escribir de lo que quiero, cuando quiero y como quiero. No necesito decir insensateces o despropósitos para ganarme la vida. No tengo que escribir porque me siento obligado o porque me obligan e ello. No tengo una cantidad de lineas predeterminada de antemano. No tengo que mantener el tipo de buen escritor, o de simpático, o de irónico, o de ácido, o de lo que sea que se supone que tengo que ser. No tengo que enfadarme con nadie porque me critique. No doy explicaciones de nada, sobre todo porque como no escribo para nadie, a nadie le debo ninguna explicación. No tengo que mantener a ningún acólito, porque no necesito admiradores ni seguidores que hablen de mi, para poder seguir escribiendo. No necesito recibir contestación o confirmación de algo. No necesito los halagos que pretenden endulzarme los oídos pero me hacen esclavo. No me pagan por ello con lo cual a nadie me vendo. Y en todo esto, lo mejor es que no necesito menospreciar a nadie. Hablo de mi concepto de la vida, desde lo que no se ve pero se sabe. Este es mi mejor regalo, ser libre.

domingo, 1 de junio de 2008

El ahorro de energía

"Para practicar el Zen es necesario que te desidentifiques de los pensamientos. Éste es el mejor modo de ahorrar energía. Desapégate del pensamiento emocional y comprenderás, que el mundo objetivo no existe. Entonces sabrás cómo practicar el Zen"

Maestro Foyan

Se permite jugar con el sentido que queráis ponerle al nombre. Este cambia completamente al pronunciarlo en su idioma original, así que se permiten licencias jocosas, eso si antes habéis sido capaces de comprender la frase. Suele ser fácil reírse de lo que no se entiende, un recurso mental al cosquilleo emocional que aparece.
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