viernes, 19 de diciembre de 2008

Paralelismo entre la forma en que vemos la realidad y a nosotros mismos y la perspectiva científica occidental


Somos el producto de la herencia científica occidental en mayor grado del que nos gustaría admitir. El modo en que hemos aprendido a pensar y muchas de nuestras autodefiniciones se basan en los mismos modelos científicos utilizados por la física para describir el universo material. Ofrezco en esta sección una breve exposición sobre los cambios por los que ha pasado la descripción científica del mundo físico y sobre el modo en el que esta descripción se corresponde con los cambios en nuestras autodefiniciones.
Es importante recordar que una de las bases del método científico occidental consiste en hallar la concordancia entre las pruebas matemáticas y experimentales. Si no logra encontrar la concordancia, el físico buscará otra teoría hasta que dichas pruebas existan y expliquen una serie de fenómenos. Esto es lo que convierte al método científico occidental en una herramienta tan poderosa en su uso práctico y lo que conduce a importantes investigaciones en campos tales como el empleo de la electricidad y la utilización de los fenómenos subatómicos en medicina, por ejemplo en los rayos X, los scaners, las instalaciones de TAC y los láser.
Conforme nuestros conocimientos progresan se produce continuamente el descubrimiento de nuevos fenómenos. Muchas veces, éstos no se pueden describir mediante las teorías que se manejaron al explicarlos. Generalmente se postulan nuevas teorías, más amplias, basadas en todo el conocimiento acumulado con anterioridad; se proyectan y se llevan a práctica nuevos experimentos hasta que se encuentra la concordancia entre la experimentación y la nueva prueba matemática. Se aceptan las nuevas teorías como leyes físicas. El proceso de encontrar nuevas formas para describir fenómenos nuevos siempre amplía nuestros puntos de vista, lo cual constituye un reto para nuestra limitada concepción habitual sobre la naturaleza de la realidad física. Procedemos entonces a incorporar las nuevas ideas a nuestras vidas y empezamos a vernos de forma distinta a nosotros mismos.
Toda esta parte demuestra que el punto de vista científico de la realidad apoya la idea de que estamos compuestos por campos energéticos y va, de hecho, mucho más allá. Hasta alcanzar reinos que justamente estamos empezando a experimentar, es decir, nos conduce a una visión holográfica del universo. En este universo, todas las cosas están interconectadas, correspondiendo a una experiencia holística de la realidad. Pero revisemos en primer lugar parte de nuestra historia.
(Texto del libro “Manos que curan” de Barbara Ann Brennan. Física y psicoterapeuta [reiki]. Una pregunta que se plantea en el prefacio del libro: “¿Cabe la posibilidad de que exista esta nueva perspectiva que va más allá de la lógica y de la experimentación científica objetiva?”. Esta autora consigue relacionar la psicodinámica y el campo energético del hombre)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Lectura del campo


Además de leer experiencias concretas y conflictivas de la infancia, a veces la persona intuitiva puede incluso captar supersticiones, hábitos personales, comportamientos, creencias morales y preferencias en música y literatura. Otras veces las impresiones energéticas son más simbólicas. Por ejemplo, de un paciente que sentía una opresión en el pecho que le disparaba el corazón. Evidentemente eso no le había ocurrido, pero le habían hecho muchas exploraciones médicas sin conseguir localizar ninguna causa física de su trastorno. Cuando le comenté mi impresión, me dijo que su esposa lo había traicionado varias veces con otros hombres, y que él sentía esos actos exactamente como disparos en el corazón. Al reconocer esos emociones, que antes había tratado de pasar por alto, logró resolver sus problemas, tanto los de su matrimonio como los de salud.
La energía emocional se convierte en materia biológica mediante un proceso complejísimo. Al igual que las emisoras de radio operan en longitudes de onda energéticas específicas, cada órgano y sistema corporal está calibrado para absorber y procesar energías emocionales y psíquicas específicas. Es decir, cada zona del cuerpo transmite energía en una frecuencia especifica, detallada, y cuando estamos sanos, todas están “sintonizadas armónicamente”. Una zona del cuerpo que no esté transmitiendo en su frecuencia normal indica dónde se encuentra localizado un problema. Un cambio en la intensidad de frecuencia indica un cambio en la naturaleza y gravedad de la enfermedad, y revela la modalidad de estrés que ha contribuido a desarrollar la enfermedad.
Esta forma de interpretar la energía del cuerpo se llama a veces “medicina vibratoria”. Se asemeja a las prácticas y creencias más antiguas, desde la medicina china y las prácticas chamánicas indígenas, hasta casi todas las terapias populares o alternativas. La verdad es que le medicina energética no es nueva; pero yo creo que mi interpretación de ella y de la forma en que podemos utilizarla para sanar espiritualmente, junto con los tratamientos médicos contemporáneos, es única. Si una persona es capaz de percibir que está perdiendo energía debido a una situación estresante, y actúa para corregir esa fuga de energía, reduce, si no elimina completamente, la probabilidad de que ese estrés se convierta en una crisis física.
Si bien puedo analizar para usted el lenguaje de la energía para que comience a ver y sentir el campo energético humano, a entender su correspondiente anatomía espiritual, a conocer las fuentes de su poder personal y a desarrollar su propia intuición, tengo cierta dificultad para explicar exactamente cómo adquiero yo esa información que posee el impulso más fuerte, la mayor intensidad. Por lo general, esos impulsos están directamente relacionados con la parte del cuerpo que se está debilitando o enfermando. Normalmente, el sistema energético de la persona sólo transmite la información que es esencial para que la conciencia conozca el desequilibrio o la enfermedad. A veces la información simbólica resulta perturbadora, como en el caso de la imagen de “disparos en el corazón”. Pero esa intensidad es necesaria para que el mensaje del cuerpo pueda pasar a través de las pautas mentales o emocionales habituales causantes del desarrollo de la enfermedad. Las intuiciones médicas colaboran con la intención del cuerpo de favorecer su salud y su vida, es decir, nuestra energía siempre va a buscar la salud, a pesar de que podamos hacernos a nosotros mismos físicamente. Si por ejemplo, decimos una mentira, en la mayoría de los casos nuestro campo energético le comunicará a la otra persona la “realidad energética” de que no estamos diciendo la verdad. La energía no miente; no sabe mentir.
(Idem)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El campo energético humano


Todo lo que vive late de energía, y toda esa energía contiene información. Si bien no es sorprendente que quienes practican medicinas alternativas o complementarias acepten este concepto, lo cierto es que incluso algunos físicos cuánticos reconocen la existencia de un campo electromagnético generado por los procesos biológicos del cuerpo. Los científicos aceptan que el cuerpo humano genera electricidad, porque el tejido vivo genera energía.
El cuerpo físico está rodeado por un campo energético que abarca el espacio que ocupan los brazos extendidos y todo el largo del cuerpo. Este campo es a la vez un centro de información y un sistema perceptivo muy sensible. Mediante este sistema estamos en constante “comunicación” con todo lo que nos rodea, ya que es una especie de electricidad consciente que transmite y recibe mensajes hacia y desde los cuerpos de los demás. Estos mensajes que entran y salen del campo energético son los que percibimos los intuitivos (o sensitivos)
Quienes practican la medicina energética creen que el campo energético humano contiene y refleja la energía de cada persona. Nos rodea y lleva con nosotros la energía emocional generada por nuestras experiencias interiores y exteriores, tanto las positivas como las negativas. Esta fuerza emocional influye en el tejido físico interno del cuerpo. De esta manera, la biografía de una persona es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierte en su biología.


He aquí un ejemplo del tipo de mensaje que podría comunicar el campo energético. Supongamos que una persona tenía dificultades para aprender matemáticas en la escuela de primera enseñanza. Normalmente, saber que doce hacen una docena no supone una carga emocional susceptible de alterar la salud del tejido celular. Pero si el profesor o la profesora humillaba a esa persona porque no sabía eso, entonces la experiencia tendría una carga emocional que generaría lesión celular, sobre todo si la persona insiste en ese recuerdo en la edad adulta, o lo utiliza a modo de piedra de toque para determinar la forma de hacer frente a las críticas, las figuras de autoridad, la educación o el fracaso. Un intuitivo podría captar la imagen literal de la relación de esa persona con su profesor o cualquier otro símbolo negativo ligado a esa experiencia.
Las imágenes positivas y la energía de las experiencias positivas también están contenidas en el campo energético. Piense en alguna ocasión en que alguien le elogiara un trabajo bien hecho, un acto de bondad o la ayuda que prestó a una persona. Sentirá una energía positiva, una oleada de poder personal dentro del cuerpo. Las experiencias positivas y negativas dejan registrado un recuerdo en el tejido celular y en el campo energético. La neurobióloga Candace Pert ha demostrado que los neuropéptidos, sustancias químicas activadas por las emociones, son pensamientos convertidos en materia. Las emociones residen físicamente en el cuerpo y se interrelacionan con las células y los tejidos. De hecho la doctora Pert dice que ya no puede separar la mente del cuerpo. A veces el cuerpo reacciona emocionalmente y fabrica sustancias químicas emocionales incluso antes de que el cerebro haya registrado un problema. Recuerde por ejemplo, lo rápido que reacciona su cuerpo ante en ruido fuerte, antes de que haya tenido tiempo a pensar.
En su libro "Healding and the mind", Bill Moyers cita las palabras de la doctora Pert: “Ciertamente hay otra forma de energía que aún no hemos entendido. Por ejemplo, hay una forma de energía que parece abandonar el cuerpo cuando éste muere. […] La mente está en todas las células del cuerpo.” “¿Quiere decir que las emociones están almacenadas en el cuerpo?”, le pregunta Moyers. “Por supuesto ¿No se había dado cuenta? […] Hay muchos fenómenos que no podemos explicar sin referirnos a la energía".
(Con este extracto de texto comenzaré la serie de entradas sobre los vórtices de energía (los chakras) como ya comenté entradas atrás. Habrá más textos y de diferentes autores. Este extracto forma parte del libro “Anatomía del espíritu” de Caroline Myss)

martes, 16 de diciembre de 2008

Milonga del ángel-Astor Piazzola



Desde bien pequeñita he conocido el tango, por ser una de las músicas que le gustaban a mi madre. Así como otras fueron quedando en el camino sin más recuerdo que el haberlas oído de niña, no ocurrió así con el tango. Mas, tengo que reconocer que siempre me ha gustado la música en si o la musicalidad de la voz de aquel que canta, antes que las letras que la acompañan. Prefiero hacer mi propia interpretación de aquello que escucho, dejo fluir el alma y con ello me desplazo a lugares mágicos e insospechados. Por esto para mi Piazzola es el artífice pleno de la belleza musical del tango: me entra hasta el alma. Este tema no será el único.

lunes, 15 de diciembre de 2008

De ti

(Fotografía de autor desconocido para mi)

Hay muros de silencio que rompen las ventanas que no miraron. Dentro del abismo ¿encontramos algo? Pon tu pie a tierra, envuelve la ropa descosida, deja el plano atado.
Construyes andamiajes perdidos en la primavera, sin otro asombro que el velo del viento en tus ojos ¿dejará caer algo? Pídele al mentiroso que bendiga tu barriga, en la verdad ocultará su rendija el que no tiene ningún santo a quien encomendarse.
Despierta, sufre, santíguate y arrodíllate. Déjame ver tu perpleja discordia ante los humos del harapiento lloroso de sus perdidas y temidas heridas. No quites un tejado para poner otro, escupe el sabor del álamo, escúpelo y restriégalo adentro en ese mudo invento del corpulento sembrado, blanco, negro, trabajo, movimiento… si quieres vender la sonrisa quítate el traje polvoriento, polvoriento de escupitajos de golondrina migratoria. Supe hace tiempo que no tenia de ti ni menos ni más que tu misma medida.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La verdadera renuncia


Un joven había tenido desde niño muchas inclinaciones espirituales y deseos de hallar la paz interior. Tenía la fortuna de tener un padre muy sabio, así que nadie mejor para consultarle al respecto.
-Padre –dijo-, anhelo hallar la paz de espíritu y darle un sentido especial a mi vida. Tú eres muy sabio. Aconséjame: ¿qué tengo que hacer?
-Renuncia a todo –repuso el padre.
El joven dejó la vida mundana y se retiró al bosque, donde estuvo meditando durante ocho años. Pero tras ese tiempo de trabajo interior no había conseguido encontrar la tan ansiosa paz. Desanimado, acudió a visitar a su padre y le pidió consejo.
-Renuncia a todo –volvió a decirle.
El hijo se quedó estupefacto ante la reiteración del consejo. Pero ¿a qué iba ya a renunciar? Había renunciado a la familia, al trabajo, a su vida ordinaria e incluso a sus posesiones materiales y hasta a sus lujosos vestidos. Desde hacia años lo único de que disponía era de un taparrabos que él mismo se había hecho con madera de árbol.
-Pero, padre –replicó-, he renunciado a todo. Todo lo he dejado. Nada tengo; nada poseo. Sin embargo, vuelves a decirme, ocho años después, que renuncie a todo.
-Es que no has renunciado a todo –aseveró el padre ante la sorpresa mayúscula del otro-. Has renunciado a cosas materiales y yo en ningún momento me refería a ese tipo de renuncia. ¿Qué más da que vayas primorosamente vestido o desnudo, que te alimentes bien o mal, que tengas posesiones o no las tengas, que duermas en un plácido lecho o sobre el duro suelo? Podemos disfrutar de las cosas materiales sin apego, sin que ellas nos posean. Cuando te aconsejé que renunciaras a todo, me refería a renunciar a tu mente engreída, a tu yo desmedido, a tu soberbia y a tu orgullo, a tu sentido extremado del propio valor. Esa es la verdadera renuncia, pero tú has renunciado a lo externo y sigues aferrado a tus ideas y sentimientos personales.

sábado, 13 de diciembre de 2008

La prisión del odio


Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:
-¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?
-No, gracias a Dios ya lo olvidé todo –contestó- ¿Y tú?
- Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas –respondió el otro.
Su amigo lo miró unos instantes. Luego dijo:
-Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Risa

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Risa profunda,
risa diáfana,
me transforma.
Un espejo al sol.

La alegría y el arte

La alegría no es ni jugueteo, ni autocomplacencia, es máximo conocimiento y amor, es afirmación de toda realidad, es estar despierto al borde de todas las profundidades y abismos. Es el misterio de lo bello y la verdadera sustancia de todo arte.

Hermann Hesse

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Dormir con la conciencia tranquila


Liviana liviandad del alma, expresada en los sueños tranquilos que acompañan la bondad de corazón. Dormir con el peso ligero del cuerpo que sabe ha cumplido con honestidad, hablando desde el corazón y no regodeándose en buscar hacer sentir culpable a aquel que pretendió causar daño escribiendo, sobre algo que leyó aquí, de manera tergiversada. Gracias a la misma persona que en su empeño en confundirme ofreciéndome su amistad me ha demostrado la verdad que anidaba hace tiempo en mi corazón y en el suyo, y que por fin así ha podido descansar mi alma, al comprender los motivos que empujaron a esa persona a tal acción, deseando entonces para el otro lo mismo – que pueda dormir en paz y sienta ligera su alma-, pues es bueno descansar de la inquietud que se produce en la mente y en el alma de aquel que intuye que algo no va bien, o de aquel que no escucha a su conciencia. La conciencia es sabia, escucharla es mi mejor opción, ella es una de las maestras que nos brinda el Universo para poder comprender aquello que es el Amor, tanto hacia los otros como hacia mi mismo. Honestidad y conciencia tranquila, el mejor binomio para vivir y dormir tranquilo. No importa lo que acontezca, siempre ha de primar la honestidad. Y si en alguna ocasión se ha de mentir, que sea para un bien mucho mayor, entonces no sería deshonestidad, sólo comprensión de lo que hay que hacer, sin por ello caer en cualquier justificación (el dinero y el ego suelen ser sus dos peores enemigos), pues eso estaría lejos de la honestidad, y la conciencia no es: ni ciega, ni sorda. Así podré seguir durmiendo con la conciencia tranquila. Cuando pregunto al Universo, siempre me contesta, aunque para ello tenga que estar un tiempo viviendo en incertidumbre. Es entonces cuando aparece la sincronicidad, dando respuestas a mis preguntas, o bien, poniendo herramientas o personas en mi camino para poder comprender aquello que he de saber. Causalidad que no casualidad. Saber mirar en el mundo de otro modo. Confiar en el Universo, pues en el están las respuestas para encontrar mi camino. Cierto que requiere de un abandono del encorsetamiento de la razón, que todo lo quiere controlar y comprender con la lógica aprendida y cotidiana. No hay tal lógica, el Universo tiene su lógica, y la expresará, comprenderla o no es cosa nuestra, aunque ya se las ingeniará para que veamos. Si, parece que hablara de un ser, pues puede ser o no ser, el caso es que se expresa. La razón tal como la conocemos no es el medio para comprender. Se ha de escuchar con el alma, se ha de mirar con el alma. Saber mirar con los ojos del alma y perder el miedo a ser engañado, el Universo no tiene tiempo para perderlo en engañarnos, y si lo hace es para que nos demos de bruces contra nuestra ofuscación, algo por lo demás muy común en esta sociedad occidental.
Me gusta comprobar que comencé a escribir para expresar lo bien que me sentía al tomar contacto con algo sobre la conciencia y acabo hablando de la sincronicidad; inevitablemente están unidas, por ello han aparecido juntas en este texto. Si, me gusta, pues esto también es sincronicidad. Hay tantas cosas que ocurren y que al estar con la venda puesta se nos pasan por alto. No importa, repito, si tenemos que ver, veremos. La ley de la atracción. Otra vez átomos, el espejo reflejado. Atraemos aquello que pensamos. Pensemos entonces en el bien, porque todo aquello que pensamos deseando el mal para otros nos será devuelto, o bien si pensamos que no merecemos ser amados no habrá quien nos ame, de un modo o de otro, no porque lo devuelva o lo haga alguien o algo en particular, sino porque nosotros mismos lo proyectamos en este espejo que es el Universo. Atomos, insisto. No es una cuestión de venganza, es la ley de causa y efecto, el budismo ya ha hablado de ello hace siglos. Pero ya no me voy a extender más, queda para otro momento. De lo que doy recibo, y aquí me quedo.

Qué la Luz del Amor, ilumine nuestro entendimiento y nuestra alma.

martes, 9 de diciembre de 2008

Tu verdadero valor

-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no valgo absolutamente nada. Me gritan que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que los demás me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo: “Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver mi propio problema. Quizá después…” Y, haciendo una pausa, agregó: Si quisieras ayudarme tú a mi, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar”.
-E… encantado, maestro- titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades, postergadas.
-Bien –continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, añadió- : Toma el caballo que está ahí fuera y ve al mercado. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido posible que puedas.
El joven cogíó el anillo y se fue. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecérselo a los mercaderes que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.
Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro algunos se reían otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse al molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaban con él, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación y recibir al fin su consejo y ayuda.
El joven entró en la habitación del maestro, -Maestro –dijo-, lo siento. No es posible conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que nadie pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Eso que has dicho es muy importante, joven –contestó sonriendo el maestro-. Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no lo vendas. Vuelve aquí con el anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:
-Dile al maestro, joven, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro.
-¿Cincuenta y ocho monedas de oro? –exclamó el muchacho.
-Si –replicó el joyero-. Yo sé que con el tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
Cuantas veces somos pasto de las opiniones de los demás, que queriendo ser expertos sólo son personas que no nos quieren bien o están más interesadas egoístamente en sus valoraciones. Caer y levantarse, hasta que una vez descubierto nuestro autentico valor, nadie pueda hacernos dudar de cuan valiosos somos. Sin perder de vista que no somos perfectos, porque si no se cae en el otro extremo, la arrogancia y la soberbia, tanto como la falsa modestia, todas, malas compañeras en el viaje del autoconocimiento.

La fresia

Sobre todo, debemos recordar que cada uno de nosotros somos alguien original y único por el mero hecho de existir, como le pasaba a la fresia del cuento siguiente:
Un rey paseaba por su jardín cuando descubrió que todos los árboles y flores se estaban marchitando. El roble dijo que moría porque no podía ser tan alto como el pino. El pino se dejaba caer avergonzado por no dar uvas como la vid. La vid se moría de envidia por no florecer como la rosa. Y la rosa lloraba por no ser tan fuerte como el roble. En medio de tanta envidia y desolación el rey encontró una fresia, la planta más fresca y radiante de todo el jardín.
-¿Cómo puedes crecer tan saludable en medio de este jardín tan mustio? –le preguntó el monarca a la fresia.
- No lo sé –respondió la fresia-. Quizá porque siempre supuse que cuando me plantaste querías fresias. Si hubieras querido un roble o una rosa, los habrías plantado en mi lugar. Así que lo único que hago es ser fresia de la mejor manera que sé.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Dedicado a todos aquellos seres que son egoistas y no lo saben. En disculpas

En disculpas me pierdo, para expresar lo que siento. El mundo va al revés, pero quiero pedir disculpas por no andar como él. Disculpas por querer un mundo mejor a fuerza de comprender. Disculpas por obligar a los otros a odiarme, o a sospecharme, o a despreciarme… pueden ser tantas cosas a las que los obligo… y también disculpas por hacerme querer, dando lo mejor de mi. Mas, otra vez disculpas, porque entonces se me puede considerar manipuladora. Y otra vez disculpas por no querer admitir que se me juzgue a la ligera. Disculpas por obligar a los otros a sentenciarme. Y de nuevo disculpas porque evidentemente con mi forma de ser, predispongo a los otros a replantearse su existencia, forma de vivir, sentir y decir. Soy culpable con lo que bien me merezco ser juzgada y sentenciada por aquellos a quienes hoy quiero pedir disculpas. Disculpas por tener que sentir que afloran mis lágrimas y no querer que esto sea así. Disculpas por no escribir de lo que escribe todo el mundo. Disculpas por amar a la humanidad y a todos los seres que habitan este humilde planeta. Disculpas por entender y no poder decir más. Disculpas por no querer ser de otro modo. Y como no, de nuevo disculpas por molestar a aquellos que quieren lo mejor para mí y luego escupen contra otros. Disculpas por llegarme su odio, aunque no venga contra mi, pues -y disculpas también por esto- yo soy el otro, el despreciado, el humillado, el asesino, el violador, la santa, el psicópata, el terrorista, la rana, la rata, el caballo, la lombriz... a todos estos también les pido disculpas por que no sé qué y cómo hacer para poder explicar a los otros que con tanto odio, venganza, desprecio, frustración… sólo alimentan más ignominia para todos y cada uno de nosotros. Disculpas por no hablar del hambre en el mundo, del cáncer, de los fallecidos, de los accidentes, de la pederastia, del maltrato físico, de la violación, del suicidio, de la crisis, de las guerras, de la ablación, del desamor, de la tristeza… (y deduciendo de estas dos últimas que si me dejo llevar por ellas soy más creativo y podré realizar mejores obras de arte, admirando como admiro a tantos y tantos que no hablan de otra cosa, erigiéndolos en dioses, en vez de ser uno mismo para si su mejor admirador y no por otra cosa que por ser el mismo, y no otro). Cómo no, otra vez disculpas por ser rara, pero al estar todos aferrados a tal convencimiento, como si de la verdad absoluta se tratara, admirando siempre a quienes hablan de lo negativo y el sufrimiento, sólo alimentamos una y otra vez el mismo espejismo, sin tan siquiera plantearse que puede ser incierto… ¿o es que nos gusta regodearnos en el sufrimiento porque eso es lo que nos han dicho que tiene que ser desde bien pequeñitos? Disculpas en un intento de no parecer muy dura y tratar a los demás como pueriles inmaduros. Disculpas por no encender la ira de la jauría humana para hacerme más importante y que me lean más, convirtiendo en mediático todo lo que digo y así ser famosa y llegar a todo el mundo. Disculpas por no lloriquear haciéndome la víctima o inventándome historias o diciendo palabras robadas e imitadas de otros que me adornen y así poder obtener toda la atención, esa que no soy capaz a conseguir siendo honesta, mostrándome tal cual soy, sin máscaras, en mi pura desnudez y otra vez disculpas, porque me estoy dejando llevar por mi dolor. Disculpas por estar equivocada y por ello no ser escuchada. En disculpas me pierdo por haber sufrido tanto, para nada. En disculpas me pierdo por ser envidiada y percibirlo antes, que aquel que lo siente en si mismo. Y otra vez las disculpas, pues no sé cómo hacer para que no se sienta por mí esa admiración equivocada. Y disculpas, en definitiva, por hacerme ver que yo aquí no pinto nada, pues ya todo el mundo lo sabe todo, de todo y, por eso mismo, en las sociedades que constituyen este mundo, todo va tan bien. De nuevo pido disculpas, ahora por expresarme tan abiertamente, haciendo pensar a los demás que yo sé más que muchos otros. En disculpas me desenvuelvo de nuevo, pidiéndoselas a los que me leen comprendiendo, por estar pidiendo disculpas. Disculpas de nuevo, por hablar con tanta seguridad nacida de la experiencia, pues puedo parecer y de hecho parezco dogmática y proselitista. Enredándome de nuevo en disculpas por haber tenido tal experiencia y no necesitar seguidores ni adeptos, a pesar de ello.
Disculpas por no poder estar con cada uno de aquellos que se quejan o protestan, en la habitación de un hotel (por ejemplo, puede ser aún más drástico) encerrada –sin teléfono, sin televisión, sin poder salir y con los menos alimento posibles- durante al menos cuarenta y ocho horas para así tener que entendernos por imperiosa necesidad. Y tendré que pedir disculpas de nuevo pues se me acusará de dictadora, extremista o vete tú a saber…
Atomos somos… en un espejo reflejados, reflejo a su vez de otros átomos, y a su vez el mismo espejo átomos y de nuevo átomos… pido perdón por sentirme diferente y apartada ya que yo no soy sino átomos, por lo tanto igual a todos y todo. Así nos sentimos todos los seres de este planeta, solos e incomprendidos y sin nadie que nos pueda ayudar, ¿será esto una condición humana? ¿Un espejismo que nos refleja a nosotros mismos y nos da miedo? ¿Una soledad que no es tal? Si somos un todo atómico, ¿dónde está esa soledad? Pero he de pedir de nuevo perdón, pues aún a pesar de ser un compendio de átomos intentando comunicar que todos somos el Todo, no parece que me sepa explicar, ya que los demás se sienten presos de una soledad en la que me quieren encerrar, pero que no existe; presos de un mundo que no existe; presos de todo cuanto existe. Por mucho que queramos ser diferentes, siempre acabamos siendo tanto y menos que todo y todos.
Ahora no pido disculpas, pues me hablo a mi misma: La única que me puede ayudar soy yo misma, no me pido disculpas, pues sé que si yo no me doy amor, nunca podré recibirlo. Y con odio camuflado -y la indiferencia es parte del odio- pretenderán cambiar el mundo sin obtener resultados. Parece ser que la ecuanimidad es cosa de Dios y, así vivimos, en medio de una paradoja, que es: hay que hacer algo, movilicémonos todos; pero antes no aprendimos a sacar de dentro de nosotros mismos el odio, que cosido puntada a puntada nos hace creer que los acertados somos nosotros y no los otros, aquellos a quienes juzgamos y tan alegremente sentenciamos, como si nosotros no fuéramos parte del universo, como si no fuéramos parte de Dios y de esos mismos contra los que de algún modo luchamos, como si nosotros fuéramos inocentes en todo, sin macula y perfectos, y esta es la paradoja: siempre poniendo fuera de nosotros lo que está dentro de nosotros, puesto que somos lo que pensamos; todo es lo que pensamos, por eso mejor ir a favor, no en contra. Mejor entonces hagamos un Todo lleno de Amor. Nos sentiremos mucho mejor, y disculpas de nuevo, porque claro, ahora seré etiquetada de ilusa, utópica… pero todos queremos ser amados, más no se de dónde va a salir un Amor que no tengamos muchos dentro de nosotros… la desconfianza no es Amor… si cada vez que vaticino una desgracia, acierto, también puedo vaticinar la mejoría de toda la sociedad, porque voy a acertar. Pues insisto -anteponiendo las disculpas (y no son cuento, otros lo llamaran retórica, ¡hay que ver!)- somos aquello que pensamos y el universo es un espejo. “No hagas a los demás aquello que no quieras que los demás te hagan a ti” Pero esto no vale como excusa pues, si soy bondadoso solo con unos, ya no estoy cumpliendo lo que digo, sino lo que pienso y lo que pienso queda reflejado en cada uno de mis actos, tanto de los que expreso como de los que no. Ya digo: átomos, pero me toca envolverme de nuevo en las disculpas, pues parece que quiera enseñar a los demás algo, y esta muy lejos de mi intención ser maestra. Otra vez disculpas, pues, hasta en esto me estoy equivocando.
Pero en disculpas me pierdo de nuevo, pues me gustaría no sentir lo que siento, que es dolor. Es aún dolor, no compasión. En mi corazón aún anidan temores, temores que me llevan a juzgar a otros y por ello, hacerles daño, pues no son otra cosa que yo misma. Dolor que me lleva a querer proteger a esos otros del odio de estos unos, haciéndoles a su vez daño, ya que en mi afán por ayudar, lo único que consigo es hacer más daño a aquellos que quiero proteger, proyectando mi miedo en ese espejo llamado universo. Mi pensamiento es la espada que atrae hacia el que quiero proteger, aquello de lo que pretendo protegerlo. Cada pensamiento es un cincel que deja grabado todo lo que pienso y siento en todo lo que soy, en cada una de mis células y en todo lo que me rodea, absolutamente en todo. Y disculpas de nuevo por ser tan reiterativa.
Si quiero paz, yo seré paz. Si quiero curar, yo seré medicina. Si quiero que el ser confundido comprenda, yo seré confusión, así sentirá que le comprendo. Si quiero que un niño inocente este a salvo, yo seré ángel de la guarda, pensando que nada malo le va a ocurrir y atrayendo hacia él bondad y amor, así como para aquel que quiera hacer daño a otros, yo podré ser dañino, entonces entenderé al ponerme en su lugar por qué lo quiere hacer y pondré en el la semilla de la comprensión, comprendiéndolo a mi vez, no haciéndole sentirse aislado y mezquino por sus fallos, actitudes o comportamientos al no ser iguales a los de la mayoría, algo que le reforzará más aún en su comportamiento dañino –bien para él mismo, bien para los otros-, pues se está vengando del dolor que siente dentro de si mismo, al ver el desprecio en las miradas que recibe. Y hasta del más ruin y vil, pues la compasión verá más allá y podrá comprender En definitiva: Amor. Si, por eso pido disculpas, pues aún no he llegado a ese estado en que ni un solo ser quede fuera de mi amor por mí. Volviendo a las disculpas para no caer en el narcisismo, enemigo mortal del Amor Universal.
Cuando dos personas están sujetando una cuerda, si las dos tiran cada una hacia si misma, la cuerda se tensará y si es débil romperá, no produciéndose ningún cambio. Si uno de ellos cede toda la fuerza se desplazará hacia el otro. Es tan sencillo como esto. Pero de nuevo en las disculpas me veo, pues no logro que no se sienta ofendido por haberle sorprendido, dándole toda responsabilidad sobre si mismo, produciéndose entonces un cambio que le asusta.
En disculpas estoy para poder comprender que: El Amor Siempre Gana, aún a pesar de estar anegada en lágrimas…

domingo, 7 de diciembre de 2008

La tierra late

Qué los latidos de nuestro corazón se unan con los de ella, somos naturaleza, somos la tierra, somos átomos, ese polvo de estrellas. Lo que le hagamos a ella, nos lo estamos haciendo a nosotros. Qué estas imágenes no queden en eso, imágenes para el recuerdo, el turismo en la naturaleza la convierte en un producto más de consumo, pero no de vivencia interna, no de contacto con nosotros mismos. Nos gusta comer sus frutos y la exprimimos al máximo en la pobre creencia de que es inagotable. Inagotable es nuestra compulsiva insatisfacción, esta es la que nos hace perder el sentido de lo importante y lo importante es respetar a quien nos da de comer y nos da el aire para respirar... tomar conciencia de nuestra insatisfacción, el primer paso para poder dar los siguientes. ¿Qué se esconde tras esa insatisfacción constante que intentamos apagar con miles de acciones erradas? No es lo mismo ayudar, que saber ayudar; al igual que no es lo mismo mandar, que saber mandar. Pretensiones tenemos muchos, capacidades pocos. Humildad para reconocer esto es el primer paso para poder cambiar en nosotros mismos aquello que perjudica a todo y a todos los demás. Podemos aprender por supuesto, pero para ello, primero hay que saber escuchar. El ego, ¡ay el ego!, ¡qué gran condena para la tierra!

sábado, 6 de diciembre de 2008

El vacío existencial y el sentido de la vida (Viktor E. Frankl)

El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello se comprende y puede deberse a la doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Al principio de la historia de la humanidad, el hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que conforman la conducta del animal y le confieren seguridad; seguridad que, como el paraíso, le está hoy vedada al hombre para siempre: el hombre tiene que elegir; pero, además, en los últimos tiempos de su transcurrir, el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su conducta se están diluyendo a pasos agigantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo).
Mi equipo del departamento neurológico realizó una encuesta entre los pacientes y los enfermos del Hospital Policlínico de Viena y en ella se reveló que el 55 % de las personas encuestadas acusaban un mayor o menor grado de vacío existencial. En otras palabras, más de la mitad de ellos habían experimentado la pérdida del sentimiento de que la vida es significativa.
Este vacío existencial se manifiesta sobre todo en un estado de tedio. Podemos comprender hoy a Schopenhauer cuando decía que, aparentemente, la humanidad estaba condenada a bascular eternamente entre los dos extremos de la tensión y el aburrimiento. De hecho, el hastío es hoy causa de más problemas que la tensión y desde luego, lleva más casos a la consulta del psiquiatra. Estos problemas se hacen cada vez más críticos, pues la progresiva automatización tendrá como consecuencia un gran aumento del promedio de tiempo de ocio para los obreros. Lo único malo de ello es que muchos quizás no sepan qué hacer con todo ese tiempo libre recién adquirido.
Pensemos, por ejemplo, en la “neurosis del domingo”, esa especie de depresión que aflige a las personas conscientes de la falta de contenido de sus vidas cuando el trajín de la semana se acaba y ante ellos se pone de manifiesto su vacío interno. No pocos casos de suicidio pueden rastrearse hasta ese vacío existencial. No es comprensible que se extiendan tanto los fenómenos de alcoholismo y la delincuencia juvenil a menos que reconozcamos la existencia del vacío existencial que les sirve de sustento. Y esto es igualmente válido en el caso de los jubilados y de las personas de edad.
Sin contar con que el vacío existencial enmascarado con diversas caretas y disfraces. A veces la frustración de la voluntad de sentido se compensa mediante una voluntad de poder, en la que cabe su expresión más primitiva: la voluntad de tener dinero. En otros casos, en que la voluntad de sentido se frustra, viene a ocupar su lugar la voluntad de placer. Esta es la razón de que la frustración existencial suele manifestarse en forma de compensación sexual y así, en los casos de vacío existencial, podemos observar que la líbido sexual se vuelve agresiva.

El sentido de la vida
Dudo que haya ningún médico que pueda contestar a esta pregunta en términos generales, ya que el sentido de la vida difiere de un hombre a otro. De un día a otro, de una hora a otra. Así pues, lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado. Plantear la cuestión en términos generales puede equipararse a la pregunta que se le hizo a un campeón de ajedrez: “Dígame, maestro, ¿cuál es la mejor jugada que puede hacerse?” Lo que ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se la considera fuera de la situación especial del juego y de la peculiar personalidad del oponente. No deberíamos buscar un sentido abstracto a la vida. Pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto. Por tanto ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para instrumentarla.
Como quiera que toda situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que sólo él debe resolver, la cuestión del significado de la vida puede en realidad invertirse. En última instancia, el hombre no debería inquirir cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es a él a quien inquiere. En una palabra, a cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; sólo siendo responsable pude contestar a la vida.

Extraído del libro: “El hombre en busca de sentido” de Viktor E. Frankl (Superviviente de campos de concentración nazi)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Transformación espiritual (una finalidad)

La mayoría de nosotros accederíamos a reconocer que hacer un cambio en la vida para mejor –así como la ayuda al prójimo- es parte de la razón de nuestra presencia en el Tierra. Sin el potencial para aprender, evolucionar y hacer el bien, la vida sería algo bastante inamovible. Conocer tu Contrato Sagrado te permite entender cómo los acontecimientos y encuentros en apariencia aleatorios –ya sean para bien o para mal-, en realidad forman parte de un guión vital que te da numerosas oportunidades de transformación espiritual.
Una falsa creencia muy extendida sobre la transformación espiritual es que ésta se inicia a partir de un trauma o tragedia de algún tipo: una enfermedad grave, la pérdida de un ser querido o una catástrofe económica o personal. A la mayoría nos resulta difícil creer que un cambio de dirección vital importante pueda estar motivado por el simple contenido de un libro o por una conversación sostenida con los amigos a la hora del almuerzo. Pero, tal como aprendí hablando con Sharon, una periodista cuya especialización eran las noticias de gran carga emocional, los cambios vitales pueden ocurrir por los acontecimientos en apariencia más casuales.

“Los periodistas somos cínicos por naturaleza –me comentó-. Hay que serlo si no quieres que te afecten demasiado las historias que te cuenta la gente. Cuando empecé a trabajar, mi ambición era escribir historias de gran interés humano. Pero las que más me gustaban eran las relacionadas con los dramas y la política. Pues bien, un día me enviaron a cubrir una noticia de un agente de policía que se había ofrecido voluntario para hablar en las escuelas de los barrios marginales sobre los peligros de las armas y las drogas. Mi primera impresión fue que le habían asignado una misión de relaciones públicas financiada por el Departamento de Policía local para salir en el periódico. Me reuní con él una mañana y fuimos a tres escuelas. Su sinceridad y su verdadero interés por los niños me puso nerviosa, porque me di cuenta de que me estaba enamorando de él. Al mediodía, lo que menos me importaba era la historia. Sólo quería saber si estaba casado.

En algún momento durante la entrevista con Hill, Sharon le preguntó que opinaba su mujer sobre el trabajo como voluntario. “Cuando me dijo que no estaba casado, me costó mucho sostener la grabadora sin temblar –dijo Sharon-. Me aterrorizaba exteriorizar mis sentimientos, así que le pregunté sobre sus motivaciones. Entonces me dijo que se sentía en la obligación de ayudar a los niños para que tuvieran la oportunidad de disfrutar una vida positiva y productiva”.

Cuando Sharon le preguntó a Bill si los motivos que le impulsaban a realizar aquella labor eran espirituales, él eludió la pregunta. “Supongo que puede pensarse que lo hago por esa razón, pero no veo por qué -contestó-. Me interesa más saber por qué una persona que invierte cinco horas a la semana en un trabajo voluntario resulta tan “extraordinaria” y “única” que incluso merece ser la protagonista de una noticia. Eso indica lo raro que nos parece que alguien dedique de forma voluntaria una parte de su vida a los demás”.

Sharon decidió escribir su artículo desde ese punto de vista e indagó sobre el tema tal como lo había expuesto Hill. Su historia generó una respuesta tan entusiasta por parte del público lector que, un programa de debate de la televisión local primero, y diversos programas de radio más tarde, la llamaron, junto con Hill, para participar en ellos.

Poco después empezamos a celebrar foros de debate abiertos al público sobre qué impulsa a la gente a ayudar al prójimo –comentó Sharon-. Esa respuesta tan abrumadora de los lectores cambió mi visión sobre la misión como periodista. Decidí que quería especializarme en las historias sobre las personas que forman lo que yo llamo la “minoría sagrada”. Entrevisto a personas que entregan su tiempo y a personas que tienen motivos para creer que el hecho de dar o ayudar a los demás no puede cambiar su vida. No admitiría jamás ante mis compañeros que concibo lo que hago en la actualidad como una misión espiritual, pero así es. Informo sobre cómo se relacionan los espíritus de los seres humanos entre sí y sobre su poder para provocar el cambio.

Expresado en términos de lenguaje simbólico: Sharon reconoció que todo su trabajo y todas las personas que conocía representaban el contrato de su vida. Ese contrato también afectaba a Hill, ya que su encuentro “casual” dio como fruto un matrimonio con dos hijos.


Del libro “El Contrato Sagrado” de Caroline Myss.

Como se puede apreciar en este texto, la incertidumbre se puede presentar en cualquier situación, lo importante es saber verlo y actuar en consecuencia ante aquello que te hace sentir que es el momento, oportunidades habrá muchas –hasta que comprendas-, dependerá de la evolución de la persona y de lo que necesita aprender para cumplir su contrato. Mas también está el poder de elegir: el libre albedrío.
También Víctor E. Frankl habla del sentido último del ser humano –pero desde la perspectiva del sufrimiento- en su libro: “El hombre en busca de sentido

martes, 2 de diciembre de 2008

Ser asertivos (algunas claves)

Cada uno puede desarrollar su manera particular de ser asertivo, pero siempre hay que contar con los ingredientes básicos: sinceridad, claridad y firmeza.
1. Reconoce tus sentimientos
Cuando nos sentimos impelidos a expresar nuestra discrepancia es importante identificar la emoción auténtica que nos motiva. Ser asertivo no significa llevar la contraria por norma, movidos por sentimientos negativos como la rabia o la envidia. La asertividad tiene otra finalidad, es una manera seria de comunicarse para salir de la pasividad, pero huyendo de la agresión y la manipulación.
2. Vence el miedo y la timidez
A menudo, no nos atrevemos a decir las cosas por temor a parecer poco diestros, a no decir las palabras adecuadas, a sentirnos ridículos… En estos casos, debemos pensar que pase lo que pase nada será peor que acallar nuestros pensamientos. Esta postura, además, se retroalimenta, cuanto más callamos, más mengua nuestra autoestima y mayor es la inseguridad. Atrévete a decir lo que piensas una vez y ya habrás dado el primer paso en el camino de la asertividad, tal vez el más importante.
3. Equilibra la balanza
Cuando empezamos a valorarnos a nosotros mismos y consideramos nuestra opinión tan valiosa como las demás, practicar la asertividad resulta sencillo. No obstante, al principio podemos pasar de la pasividad a la vehemencia sin darnos cuenta. Si somos conscientes de esta tendencia y nos esforzamos por corregirla, la balanza se equilibrará y ganaremos destreza.
4. Elige bien los momentos
Ser asertivos es beneficioso para la autoestima y sirve para aumentar el respeto que nos profesamos. De la misma manera, debemos tener en cuenta que nuestra opinión no debe herir los sentimientos de otra persona. Si alguien que nos quiere nos regala algo con toda su ilusión y no nos gusta, no es necesario decírselo de forma asertiva, sencillamente, no es necesario decírselo. Si lo que expresamos puede lastimar a otras personas, es mejor pensarlo dos veces o buscar un momento mejor para expresarnos.
5. Piensa siempre en tu objetivo
Para ser asertivos no debemos de perder de vista el porqué, el motivo de nuestra discrepancia. Esto servirá para no pedernos en vericuetos a la hora de expresar el desacuerdo. Podemos encontrar personas que intenten modificar nuestra discurso para hacer que pierda fuerza. Debemos recordar que no se trata de convencer al otro para que piense igual que nosotros ni para que se ponga en nuestro lugar sino de expresar nuestras razones.
6. No te disculpes por discrepar
Las características fundamentales de una respuesta asertiva son la brevedad, la sinceridad, la claridad y la firmeza. Conviene evitar, en todo momento pedir disculpas por el hecho de decir “no”. Puede ayudarnos incluir en nuestras respuestas un mensaje positivo, pero no para suavizar la negación ni para manipular al otro, sino como un reconocimiento sincero del vínculo que mantenemos y de nuestro respeto por él.
7. Sopesa las consecuencias
Este punto es aplicable especialmente a aquellas situaciones que pueden tener una consecuencia importante en nuestra vida: en el trabajo, en el amor… Puede ocurrir que nuestro interlocutor no muestre la respuesta positiva que esperamos frente a nuestra asertividad. Conviene valorar estas posibles reacciones antes de actuar. En todo caso, si estamos convencidos, nuestro triunfo será habernos mostrado asertivos, al margen del resultado final.
8. Haz balance
Cuando lleves tiempo practicando la asertividad valora los cambios que has experimentado en tus relaciones, en tu día a día, cuándo ha salido bien y en qué casos podrías mejorar. No hay que olvidar que equivocarse forma parte de todo proceso de aprendizaje. Si fallamos en algún momento, en lugar de echarnos la culpa y dañar nuestra autoestima, debemos recordar que existe la posibilidad de rectificar.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Herbie Hancock- Cantaloop Island

Blue note, para mi uno de los mejores sellos discograficos del jazz. Aquí Herbie Hancock al piano con el tema Cantaloop Island, en directo. Un capricho auditivo con ese estilo tan particular con el que acomete el teclado, acompañado por la trompeta de Fredie Hubbard, entre otros. Una delicia. Musicoterapia.
(Lo siento, se corta un poco antes de lo debido)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Tao Te Ching XXVIII

Quien conoce su virilidad,
y conserva su feminidad,
es como el Arroyo del mundo.
Quien camina por el sendero de la virtud,
sin perder la Vida eterna,
se convierte de nuevo en niño.

Quien conoce su pureza,
y mantiene su debilidad,
será un modelo para el mundo.
Quien es un modelo para el mundo,
sigue el sendero del Tao,
no pierde la vida eterna
y retorna al infinito.

Quien conoce la gloria, pero se mantiene humilde,
es el Valle del mundo.
Vuelve a la simplicidad inicial,
y se hace eterno.
Cuando se pierde la simplicidad,
aparecen las personas “útiles”,
eue el sabio transforma en funcionarios.
El sabio necesita de pocas personas útiles.

martes, 25 de noviembre de 2008

Dejando el ego a un lado

Cuentan que un hombre llegó a la conclusión de que vivía muy condicionado tanto por los halagos y aceptación de los demás, como por sus críticas y rechazo. Dispuesto a afrontar la situación, visitó a un sabio. Este, oída la situación, le dijo:
-Vas a hacer, sin formular preguntas, exactamente lo que te ordene. Ahora mismo, irás al cementerio y pasarás varias horas vertiendo halagos a los muertos; después vuelve.
El hombre obedeció y marchó al cementerio, donde llevó a cabo lo ordenado. Cuando regresó, el sabio le preguntó:
-¿Qué han contestado los muertos?
-Nada señor, ¿cómo van a responder si están muertos?
-Pues ahora regresarás al cementerio de nuevo e insultarás gravemente a los muertos durante horas.
Cumplida la orden, volvió ante el sabio, que lo interrogó:
-¿Qué te han contestado los muertos ahora?
-Tampoco han contestado en esta ocasión; ¿cómo podrían hacerlo? ¡están muertos!
-Como esos muertos has de ser tú. Si no hay nadie que reciba los halagos o los insultos, ¿cómo podrían éstos afectarte?

Decir que es difícil, es hacer exactamente lo contrario de hablar con los muertos. ¿Por qué razón tenemos tanto miedo a las palabras de los demás? Si nosotros no les damos significado más allá de lo que son –palabras-, y además no nos hemos deshecho de nuestros prejuicios o inseguridades antes, el campo de cultivo está servido para caer en las redes de los halagadores o de los improperios que nos suelten algunos. En el halago, se rinde nuestro débil ego, lleno de carencias y muy baja autoestima. En el insulto, se rinde nuestro soberbio ego, lleno de arrogancia y prepotencia. Ni más ni menos que aquello que nos agrada o molesta en el otro es aquello que tengo que mirar dentro de mí. El otro es el espejo que refleja mis carencias.
Sin solucionar antes estos condicionamientos, nos costará poder evolucionar hacia una mejor y más comprensiva sociedad, además de libre. Y la sociedad la constituyen los individuos, no al contrario.
Qué vivir en un determinado marco cultural puede condicionar el pensamiento, cierto, pero pienso que tenemos un hermoso cerebro que nos permite reflexionar, entre otras muchas capacidades. Entonces no me parece que estar siempre echando balones fuera nos beneficie en nada.
Hacernos responsables de nosotros mismos. Esto lleva siglos diciéndose, sólo hay que aprender a escuchar y pensar que todos somos capaces de llevarlo a cabo, no sólo unos pocos privilegiados, sino todos.
Alcanzar la libertad duele, y más cuando se desconoce lo que significa. Al realizar este camino de autoconocimiento descubriremos en nuestro interior algo muy valioso que ha estado confuso y perdido sin saber que ese ser en realidad somos nosotros; alguien que ha estado construyendo carcasas para poder protegerse del dolor. Esta actitud nos ha hecho olvidarnos de quien heramos en realidad, confundiéndolo con nuestra libertad, queriendo protegerla a toda costa y no es más que miedo. Este dolor es el que nos lleva a necesitar los halagos o a sentirnos ofendidos. Todo son constructos mentales erróneos de nosotros mismos y que son una gran cárcel. ¡Cuánto derroche de energía para perdurar en el error! ¡Cuánto ego que nos convierte en ciegos! La libertad te hace respirar hondo y sentirte ligero.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Silencio II

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mente aquietada

jueves, 20 de noviembre de 2008

A grandes almas grandes pruebas

Y desde un principio se proclama
la reunión para que nazcan las almas.
el llamado juicio de la existencia,
el oscurecimiento de la Tierra.
[...]

Y las más ociosas se dan la vuelta
para observar de nuevo el sacrificio
de las que por alguna buena causa
abandonarán de buen grado el Paraíso.
[…]

Y sólo es elegido quien desea,
habiendo escuchado la vida que le espera
allí en la tierra, lo bueno y lo malo,
sin ninguna sombra de duda.
[…]

Tampoco falta entre la multitud
un espíritu dispuesto a enfrentarse,
heroico por su indefensión,
a la enormidad de la Tierra.
[…]

Pero al final siempre habla Dios:
“Un pensamiento en la agonía de la lucha
podría tener el más valiente por amigo,
el recuerdo de que escogió la vida;
pero el destino puro al que te abocas
no admite el recuerdo de la elección,
o de otro modo no sería terrenal la congoja
a la que das tu consentimiento”

Y así, la decisión debe volver a tomarse,
aunque la decisión final sea la misma;
y el sobrecogimiento eclipsa al asombro,
y por toda aclamación se hace el silencio.
Y Dios ha tomado una flor de oro
y la ha roto, y de ella ha extraído
el lazo místico para liga y unir
el espíritu y la materia hasta que llegue la muerte.

Y la esencia de la vida,
pese a nuestras muchas decisiones, carecer
del claro recuerdo duradero,
de que la existencia nos depara
sólo lo que de algún modo escogimos;
y así nos vemos despojados de orgullo
en este sufrimiento con un único final,
y lo soportamos abatidos y desconcertados.

Robert Frost
Fragmentos de “El juicio de la existencia”

Muchos años tardé en poder llegar a entender que todo el sufrimiento por el que estaba pasando era algo que yo había elegido. Un prueba que yo había de superar para poder evolucionar hacia una conciencia superior. “A grandes almas, grandes pruebas” Todos nos llegamos a encariñar con nuestros sufrimientos, como si el sufrimiento en si fuera la respuesta. Ese sufrimiento es sólo un túnel oscuro por el que se ha de pasar. Tan oscuro que en ocasiones sólo piensas en abandonar, en dejar de sufrir, en dejar de existir para liberarte de el. Si no consigues pasar el túnel y decides marcharte, volverás de nuevo aquí, para que consigas llegar a donde tú elegiste. Si consigues pasar el túnel, entonces aparece la luz, aparece el como y el por qué de todo lo acontecido y es entonces cuando comprendes.
Hay demasiada información tergiversada respecto a todas las religiones. Muchos hombres han confundido las enseñanzas trasmitidas, no recordaron a que vinieron y aparecieron las debilidades humanas, en vez de la conciencia superior. Por esto se dice tan a menudo que comprenderás a través del sufrimiento. Una persona que ha sufrido, no deseará nunca bajo ningún concepto que haya sufrimiento en su entorno, y si lo hay hará todo lo que esté en sus manos para poder paliarlo, y por supuesto no usará la violencia gratuita, ni soliviantará los ánimos, envenenando a las personas con ideologías o proclamas o proselitismos de ningún tipo. Cumple con su misión, la que haya reconocido como propia, la que tiene que cumplir, sin importar los obstáculos, sabe que todo es para el bien común. No ambiciona reconocimientos, ni honores, sólo transmitir aquello que tiene la certeza de conocer, he intentará hacer comprender a los demás ese conocimiento, ardua tarea, más no le importa, es lo que tiene que hacer. Respetará cualquier forma de vida, y comprenderá las debilidades humanas, haciendo lo que considere oportuno respecto a ellas. Hay personas aviesas que han evolucionado a la inversa, y si es necesario se enfrentará a ellas, mas será ella misma, no inducirá al fanatismo, ni utilizará las palabras para que otros cumplan con lo que ella a elegido. Dejará siempre libertad de elección al otro, aunque sepa de su confusión y ofuscación, pues entiende que ha de tropezar para comprender y si no es así, acepta que ha de seguir su camino. No lo desamparará, pero tampoco lo arropará en exceso, pues comprende que de este modo, el otro no logrará conocer su potencial para encontrar su camino y misión aquí. Muchos se van, muchos sufren, muchos se confunden, mas siempre hay un propósito mayor, que comprende más allá de nuestro limitado entendimiento carnal.
Una vez comprendido esto, todo comienza a transformarse alrededor. Todo fluye en armonía con tus pensamientos, pues estos ya están libres de dolor y sufrimiento, y la mente es nuestra servidora, porque hay entrega al bien común. No se te abandona, van apareciendo indicadores de aquello que es correcto, pero también comprendes que si alguien no ha evolucionado de la misma manera, has de dejarlo ir, es su libre albedrío, no el tuyo el que ha de primar. Por lo tanto desaparece el control y el afán de poder y de manipulación. Todo fluye en armonía con el universo, ese que es sabio y que yo entiendo como la esencia de Dios.

martes, 18 de noviembre de 2008

Agua

Y...
si pudiera arrancarme los poderosos miedos...
Tendría un sinfín de claridades,
diáfanas y cristalinas,
como el agua pura de manantial,
que en su invisible transparencia,
convierte el roce,
suave,
y dócil,
en poderosa arma perforadora.
Ya descubrí que decir: “si pudiera”,
es tan mortal como una rueda del molino atada a mi cuello,
esa,
que pesada y dura,
no me deja avanzar en el camino.
Ya no digo “si pudiera”,
ahora digo,
PUEDO.
Y...
me siento agua:
suelta,
libre,
dinámica,
grácil,
y tan delicadamente fuerte como ella,
y tan intempetuosamente arrebatada como ella;
mas como ella,
en la calma de nuevo,
soy frescor y armonía.
Ya no tengo empeño en seguir la corriente;
la corriente,
soy yo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

September fifteenth


Pat Metheny & Lile Mays

Storm

domingo, 16 de noviembre de 2008

Estropear el caldo

En cierta ocasión, un anciano maestro no abrió la boca en todo un retiro. Uno de los participantes dijo: “¡Qué manera de perder el tiempo! No esperaba que el maestro enseñara totalmente el Budismo, pero hubiera bastado con que dijera un par de palabras. Verdad Absoluta”
Al escucharlo el anciano replicó: “¿Por qué te quejas? Es imposible decir una sola palabra sobre la Verdad Absoluta”. Luego, rechinando los dientes, agregó: “Hasta lo que acabo de decir es absurdo”
En la habitación contigua, un anciano que había escuchado casualmente la conversación exclamó: “Una exquisita olla de caldo echada a perder por los excrementos de dos ratas”.
¿Qué caldero no contiene uno o dos excrementos de rata?

jueves, 13 de noviembre de 2008

Mirar con los ojos del alma (III)

Llevo un tiempo observando que a medida que hay más personas con estudios, hay más personas que imparten enseñanzas. Más oferta, que genera más demanda, pero que tal como va avanzando, va entorpeciendo el camino de los que vienen detrás. Saturación. Todo el mundo sabe de todo, pero paradójicamente, casi nadie sabe de si mismo. No nos conocemos, no sabemos de lo que somos capaces, no hay posibilidad. Se busca mejorar la vida y los derechos, pero a la vez se genera más y más inseguridad y disgusto, además de egoísmo.
Todas estas personas de las que hablé al comenzar a escribir este texto, son un poco el reflejo de este dinamismo. Nunca como hoy, que dicen no se lee, se publican tantos y tantos libros de los más diversos temas y autores. Masificación, pero masificación que no va necesariamente acompañada de calidad, al menos por lo que a mi me parece calidad. Ya digo que he encontrado muchas cosas inciertas, y también pocas ganas de verificar la información vertida en esos libros. Todos a convencer de su idea. Todos a vender. Marketing.
Como no tomemos conciencia de este fenómeno, algo que muchos ya estamos haciendo, la masiva introducción de ideas y conceptos generará más y más confusión en las mentes jóvenes y también en los más sencillos. No es una cuestión de proteger o de ir salvando el mundo, sino de un sentido de la responsabilidad, responsabilidad para con uno mismo, y la mejor manera que conozco y la cual comparto con otros muchos es sentir, saber por qué hago lo que hago y por qué cometo los mismos errores una y otra vez. Por qué siempre tengo relaciones desastrosas, por qué no tengo amigos, por qué tengo problemas en el trabajo, por qué me encuentro siempre con personas problemáticas, por qué me quejo pero no hago nada para cambiarlo. Alma. El alma que no se siente. Por ello se pierde el sentido de lo importante y lo importante es el interior de uno mismo, la sinceridad en reconocer que yo soy el más directo responsable de lo que me acontezca, ya no vale escudarse tras un pasado, estoy hoy aquí y ahora y si quiero madurar como ser humano he de enfrentarme a mis propios problemas.
Me pase mucho tiempo bregando para hacerme entender por los demás, para comprenderles, para caer bien, en una creencia de que así conseguiría se querida. Craso error. Desperté un día dándome cuenta de que si aparecían todas esas personas y obstáculos en mi vida, claramente había de ser yo el problema, por mucho que yo me empeñara en convertir a los demás en culpables. ¿Culpables de qué? ¿De estar tan confundidos como yo, o más que yo? No. Ya no me valía esa disculpa. Porque en definitiva era una disculpa para no hacerme dueña de mi misma, siempre esperando que los demás cambiaran y fueran mejores personas. Me di cuenta de algo importante, de mi miedo. Miedo a ser la gestora de mi felicidad. Si encontraba a una pareja, miraba a ver que tal ideal cumplía. Si había problemas en el trabajo, que tan mal andaban los otros que siempre se discutía. Deje de soliviantarme, deje que ellos discutieran, deje de querer que esa pareja fuera mi clon… y comprendí entonces que llevaba conmigo un gran tesoro, una gran paz y un gran amor.
Poco a poco el mundo alrededor fue transformándose, en mi interior cada vez más los estados de ánimo eran más satisfactorios, y en el exterior, cada vez más aparecían personas que ponían a prueba ese cambio.
Ya no las veía como enemigas, sino como maestros. Aprendí a mirar de otro modo en el mundo. Aprendí a mirar con los ojos del alma. Los ojos del universo, y entonces comenzó la sincronicidad, comencé a entender muchas cosas que antes se me pasaban desapercibidas. Entonces el pensamiento era mi constructor cotidiano. Cuanto más generosa era, y más pensaba en el bien común, más y más sincronicidades ocurrían. Siempre estuvieron ahí pero o no las veía o las llamaba casualidades. No hay tales casualidades. Y tampoco esto que expreso aquí tiene que ver con el determinismo aunque lo pueda parecer. Es un concepto de libre albedrío, o lo aceptas o no. No se impone.
¿Esto significa creer en Dios? Bien para quien así lo entienda lo será, para mi es ver o sentir algo que para poder entendernos lo expresamos con ese nombre, para mi no lo tiene. Por ello comúnmente lo trascribo como universo, aunque en absoluto me moleste decir que ese concepto pueda ser Dios. Si, mística, esto es la mística, pero va más allá de la fe como la entienden algunas personas, traduciendola como ceguera; y del pensamiento mágico, tal como lo quieren expresar en la comunidad científica.
Al principio es algo intangible, luego es algo que sientes dentro de ti. Una energía tan fuerte que no dudas y es como una luz que te va guiando. Luego ya nace de un conocimiento, de una experiencia. Va más allá de lo explicable, solo se siente. No hay palabras, solo se siente. Plaf, ahí está. Es como una ráfaga de entendimiento. Por eso hay que vivirla. Y olvidarse del miedo aunque aparezca. Este es nuestro mayor carcelero y lo malo es que la mayoría de la veces no lo vemos. Nos confunde con su miles y miles de argucias y justificaciones. Bien inventamos…, pero con el miedo, para lo negativo. Si todo ese derroche lo pusiéramos a trabajar en el pensamiento positivo, cambiaríamos rápidamente. Pero esto no se da solo en lo espiritual, también se da en el ámbito de la investigación. Es esa sensación que te dice que hay algo, que no lo puedes asir pero que está ahí, hablándote constantemente. Y buscas la manera de traducirlo, de ponerlo en palabras o en materia. En muchas ocasiones el esfuerzo se pierde para los otros, pues o lo desprecian o no lo ven. Y sólo con el paso de los años se convierte en una teoría aceptada. Si tiene que ser en el momento que tiene que ser, será. Y no hay más. Y me dirán algunos que entonces para que va uno a molestarse en hacer nada si lo que va a ser será. Pues precisamente porque de eso se trata, de vivir aquí y ahora, de hacer lo mejor que puedas en cada momento para que puedas sentirte mejor contigo mismo, y puedas evolucionar como ser humano, no sólo como un animal, sobreviviendo malamente. Y me caen muy bien los animales, de hecho tendríamos que fijarnos más en su potencial de vivir el presente y discurrir nuevas acciones para sobrevivir. En definitiva, tener lo mejor de los animales y evolucionar hacia lo mejor de los seres humanos, que son valores vinculados a lo espiritual.
Aquí doy un giro a lo anteriormente expresado, sobre todo porque me parece que es precisamente donde reside el mayor error que está asolando ahora mismo esta sociedad que se llama a si misma avanzada. Si, tenemos de todo lo material, pero estamos vacios de lo inmaterial y a eso es a lo que llamo alma, a lo inmaterial que nos sustenta, átomos, si átomos, pues eso somos, pura energía en funcionamiento. Más adelante hablaré de los vortices de energía:los chakras. Con ellos espero que quedará mejor reflejado quizá este concepto de alma tal como la entendemos ya muchas personas, algo que tiene su base en Oriente, como siempre, al final siempre acabamos mirando hacia donde sale el sol, pero también hacia donde se pone. porque ambas posiciones nos hacen sentir más en contacto con la naturaleza. ¿Alguien se a parado a pensar que esto tiene un significado importante? ¿Qué aunque nosotros lo veamos como dual, la tierra es la que gira y en realidad no hay diferenciación entre Oriente y Occidente, sólo la hemos creado nosotros con nuestros limitados sentidos? El sol no tiene dualidad.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Mirar con los ojos del alma (II)

La palabra especular aparece constantemente en sus conversaciones, no puedes imaginar, no, porque eso es especular, ¿y cómo se llegó entonces a realizar el primer descubrimiento si no es especulando, o sea imaginando? No voy a decir que no entiendo este comportamiento porque sería incierto, pero me parece muy limitante, sobre todo para alguien que depende de datos. Pero si consideran que imaginar está dentro de la subjetividad, automáticamente se desecha. Repito limitante. Este comportamiento de obstrucción a la imaginación y a la subjetividad dificulta el avance en las investigaciones, y no es porque sea difícil de demostrar, sino porque no interesa que se demuestre, ya que esto tiraría por tierra todo un mundo social complejo -que depende de esas teorías o métodos-, como seria el de la comunidad científica. cuánto más dificulto determinadas ideas, más tardan en salir a la luz y por lo tanto más tiempo me mantengo yo en el candelero y por supuesto en el poder y todo lo que ello conlleva, sobre todo tener acceso a dinero y estatus.
Hablamos de los comportamientos de maltrato a las mujeres y a los niños y sin embargo no hablamos claramente de este otro tipo de comportamientos que diezman la libertad de cada ser humano. Si, porque por cada error que cometen al tener tanta influencia cae sobre la sociedad, ya que como he dicho, si no lo dice la ciencia, no parece servir. El poder corrompe, parece una frase hecha, pero es tan cierta como que respiramos. Y sentirse arropado cuando no estas muy seguro de ti mismo, hace que te sientas más fuerte, ya que hay más que piensan como tú, y si se es mayoría, entonces necesariamente se ha de tener razón. Pero para eso están las minorías activas, para demostrar lo erróneo de este convencimiento. Y hasta una sola persona puede ser capaz de salir adelante y cambiar su entorno. Si, somos miméticos, y al final la resistencia, llamada en el nuevo lenguaje cognitivo, disonancia cognitiva, cede paso para ir poco a poco introduciéndose en el entorno, haciendo estas personas de puente para lo que al final será ya una expansión en la sociedad. Esto es lento, desde luego, pero si no hay quien abra el camino, nunca cambiará nada. Pero para esto hace falta abandonar el paternalismo que caracteriza a estos grupos, en su afán por proteger acaban asfixiando o contaminando a todo el que entra en contacto con ellos.
Bueno no quiero desviarme del tema, así que… ¿Ciencia y razón? o ¿Alma y comprensión?
Entre estas dos opciones –hay más por supuesto- parece haber una frontera infranqueable, en la que ni unos ni otros se entienden. En la parte espiritual porque quieren ser escuchados y no estudiados como si fueran animales de laboratorio (aunque en ocasiones si los que quieren investigar son personas receptivas y no tratan a las personas como si fueran meros objetos –estas personas llegan a insensibilizarse de tal manera que si tú les dices que te afecta emocionalmente que maltraten a los animales en las investigaciones, te llegan a decir: “claro es que si tienes prejuicios”, ¿desde cuando la ética y los principios son prejuicios?- entonces se accede a ello)
En la parte científica porque quieren imponerse sin escuchar nada más que lo que su comunidad diga. Ya digo los opuestos, blanco o negro. Aunque desde el mundo espiritual se es más tolerante y comprensivo.
Hay muchas opiniones -como esta que yo escribo ahora- y todas son personales. Pero ¿de que manera personales? Hablaré de la mía. Mi afición a la lectura y mi libertad de criterio me han ayudado para leer todo aquello que fue apareciendo en mi camino de aprendizaje, y cuando digo todo es aquello que es afín y lo que no. Mis problemas emocionales me trajo, pero ha sido para adquirir una mayor sabiduría a través de lo experimentado, que es muy bienvenido.
Si interpretamos el mundo desde nuestra subjetividad y así es por norma general, estaremos dándole el sentido que de un modo u otro es coherente con nuestras experiencias. A mi siempre me pareció difícil escribir, transmitir aquello que sentía traduciéndolo en palabras que tuvieran significado para los demás. Según leía libros y más libros, fui dándome cuenta de que a pocos les importaba lo más mínimo ser rigurosos. No contrastaban sus opiniones con otros, no se documentaban para dar una información lo más cercana a la veracidad a sus opiniones. No se trata solamente de escribir, como aquel que vomita no puede evitar expulsar fuera de sí lo que tiene dentro. Esto me dio que pensar. Pensé que realmente mi preocupación por expresar aquello que sentía no tendría que serme tan difícil, bastaba con ser honesta. Esto era realmente lo que echaba de menos, honestidad. Cierto que ser honesto no implica verdad, pero aclaro esto, pues en mi caso hay un acompañamiento de experiencias personales que me ayudan bastante, por algo menciono la palabra sabiduría. No es mi pretensión acusar a nadie, expreso mi sentir al respecto, por supuesto subjetivo.
Cuando uno aprende a mirar con los ojos del alma, percibe algo más que la materia, percibe los sentimientos, los estados de ánimo… todo un mundo subjetivo que tan necesario resulta para poder comunicarse. Comprendes entonces el sufrimiento porque lo sientes, empatía. Sientes el de todos los seres vivos, es por esto que no comparto la investigación con animales, aunque la justifiquen como "que es para salvar a los seres humanos". Y otra vez la religión. Todavía no nos hemos desecho de la supremacía del hombre sobre el animal, algo que tanto inculcó la mala interpretación de la Biblia desde el ámbito episcopal. ¿Pero entonces nos hemos deshecho de la influencia de la Iglesia o no? Para poder darse cuenta de cómo estamos aún condicionados por todo lo que ha acontecido en la sociedad hacen falta muchos años de introspección, algo que la mayoría de nosotros no hemos enfrentado. Porque queramos o no, como decía al principio, todo nos influencia, todo. Y no sólo nos influencia sino que nos marca de por vida, hasta que ocurre algo que nos hace despertar de la irrealidad en la que estamos inmersos, aquella que nos hace creer que somos algo que no somos. Otra vez esto es mirar con los ojos del alma. Pero al cerrar esta ventana – si, la veo como una ventana al mundo desde mi interior- cierro también la posibilidad de entender el mundo que me rodea. Símbolos que traen parejo todo un mundo de interpretación, de comprensión, con tal de pararse lo suficiente a mirar. Si miro una flor, no sólo veo su estructura, forma y color, no es solamente un objeto, es una sensación que percibo con mis sentidos, pero aún yendo más allá, la percibo como vida, una vida rica en aromas, en generar otra vida, en delicadeza… si, todo lo que he aprendido. He aprendido a ver y a sentir. Entonces ¿por qué se piensa solamente y no se siente? Esta desconexión con el mundo de los sentimientos (traducir los sentimientos, que significan, y porqué hago lo que hago) añade un obstáculo bastante grande en la comprensión del otro (aparte de a mi mismo). Tanto para bien, como para mal. Saber cuando el otro es sincero. Saber cuando el otro miente. ¿No estamos todos en ese tobogán? ¿No centramos nuestra existencia en evitar ser engañados? Un buen modo de conseguir librarse de este miedo es precisamente ir hacia el miedo, no huir de él. Cuanto más evitamos enamorarnos, que no nos engañen, que no se aprovechen de nosotros… estamos impidiendo un flujo natural de selección, tal como entiendo yo la selección, que es la experiencia. Pocos afortunados hay que aprendan de las experiencias de los demás. La mayoría aprende de sus fracasos o aciertos. Esto es básico. Pero en el momento en el que nos adentramos en el mundo que evitamos y damos pasos, descubrimos toda una gama de posibilidades que no veíamos. Si cada vez que no leo a un autor, no escucho una conferencia, u otras muchas cosas, cuando no como un alimento, no me acerco a esa persona… estoy poniendo una barrera, estoy imposibilitando el conocimiento del otro o de lo que pueda acontecer en esa acción. Curiosamente desde la ciencia se desdeña (digo desdeñar porque se habla con desprecio de aquel que se expresa con él) el pensamiento mágico, cuando es este el que te ayuda a tener fe en salir adelante. En ver un poco más allá. Las religiones, también se han aprovechado de él. Los políticos lo usan para conseguir votos, en el mundo del marketing se usa para vender más, los bancos para que les pongas a su disposición tu dinero, las compañías de seguros para que no te roben, o puedas disfrutar de una pensión… es curioso porque cuando tienes pensamiento mágico crees en ti mismo de tal modo que aquello que piensas y deseas se cumple, porque tienes confianza en ti mismo, por eso digo que es curioso, pues todos pretenden que tengas más confianza en ellos que en ti mismo. Parece que lo que se pretende entonces es hacerte lo más dependiente posible para que estés tan supeditado a estos grupos, sean cuales sean, que no puedas sino ser un número para su conveniencia, conveniencia que se traduce en la palabra poder. Cuanto más grande el mundo, más diversidad de ofertas, y más invalido te vuelves. Dependes más de los otros, no te preocupas de hacer nada por ti mismo, y pienso que esto genera una gran falta de autoestima. No es volver a la época de las cavernas, pero si de tomar conciencia de que no necesitamos tanto de los otros. Si podemos necesitar el contacto humano, cálido, ese que yo llamo aquí alma, es tan grande la diferencia entre una persona que deja traslucir su alma a la que es incapaz de mostrarla, es tan grande. Esta que reflejan unos ojos llenos de bondad, una mano cálida que te socorre en un apuro, una conversación sentados en un banco, simplemente por el placer de charlar, contarle un cuento a un niño, narrarle una historia a un adulto… enseñar a hacer un pastel, un plato sencillo para comer, una lámpara, a remendar un calcetín, en definitiva a sentirte valioso al ver que eres capaz de cuidarte con tus propias manos.
De nuevo la divido.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Mirar con los ojos del alma

El alma este concepto que tanto se han empeñado algunos en dejar de lado es lo que nos sustenta. Sin ella ninguno de nosotros estaría vivo, vivo en el sentido de adentrarse en sí mismo y escuchar lo que ella nos tiene que decir.
A pesar de vivir en una cultura cada vez más amplia y con grandes medios para enriquecerse espiritualmente, se dibujan con claridad dos opuestos: la razón, que se centra en el cerebro como regidor único de nuestra vida y por otro lado la espiritualidad, que se centra en las vivencias intrínsecas vistas como la experiencia personal sentida e interpretada por cada uno de nosotros, siendo esta última la que pongo más cerca de mí -como ser humano- sin desdeñar la otra, y que busca el holismo: conjunto de todo. Individuo y ambiente, pero no ambiente entendido como seres en sociedad, sino la influencia de todo lo que está a nuestro alrededor, y cuando digo todo, el abanico es muy amplio, como todo aquello que no vemos o interpretamos con nuestros sentidos, pero que nuestro organismo si percibe, queramos o no, seamos conscientes o no.
Nosotros los de a pie, como me gusta llamarnos, vivimos aquello que sentimos, si porque por el momento yo no quiero se considerada científica. En todo caso investigadora. Será que me gusta ser libre.
Los científicos se centran en saber que es lo que hay dentro de nosotros como organismos vivos que explique el por qué de nuestros comportamientos, de momento están un poco confusos para saber explicar los pensamientos, no me extraña, algunos actúan como si ellos no fueran humanos y estuvieran por encima de aquellos a quienes estudian. La ciencia comenzó por un afán de conocer, de explicar, de apartarse de los dogmas que aquí en occidente traía consigo la Iglesia, ¿y ahora?, ahora ellos son los que parecen tener la hegemonía de la verdad, que si no lo dicen desde el ámbito científico, no es valido. ¿En que se han convertido pues? ¿En la Inquisición de los siglos XX y XXI? Ser dogmático y ser científico es una contradicción, así que, o aprenden a hablar con más prudencia o cada vez más personas les apartaran de su lado, aunque ahora estén en el puesto de los ganadores. Pero bueno, esto que estoy diciendo no es nada nuevo. Cada vez que comienza a producirse un cambio, los gregarios asustadizos tiemblan pensando que van a perder su poder. Nada nuevo, insisto. Pero a pesar de esto, no parece que aprendamos de la Historia, vivimos como en un limbo, en lo que aquello que nos acontece es siempre ajeno a la vida de los otros, levantarse, vestirse, comer, hablar, desvestirse y a dormir de nuevo. ¿De que se presume? ¿Por qué se presume? Es curioso, porque se mira para uno mismo pero no dentro de uno mismo. Una diferencia importante entre individuación e individualismo. El primero te hace libre para poder vivir en sociedad compartiendo sin perder tu identidad, creando así el criterio propio. El segundo se hace cada vez más egoísta para que los demás estén a su servicio y dar lo menos posible de si mismo a la sociedad. ¿Por qué repetimos desde hace siglos los mismos patrones de comportamiento? Leer a un clásico y comprobar lo poco o nada que hemos evolucionado como especie, resulta para mi asombroso. Tanto materialismo nos ha abocado a vivir para las máquinas, somos los esclavos del progreso que supuestamente nos iba a liberar. Esta claro que ha sido una equivocación, no hay más que ver los resultados en la sociedad en la que vivimos: cada vez más personas con trastornos emocionales que viven enjauladas y quejándose. Y la teoría de la evolución que en vez de ayudar a evolucionar a quedado estancada en no ver más allá de lo biológico. Otra vez aparecen los dogmas. Parten de unas premisas pueriles, que es: aquello que no se puede demostrar no existe, como me han llegado a decir a mi textualmente. Lo siento, pero será más bien que no hemos encontrado el modo de demostrarlo, no por eso hemos de ser tan arrogantes de negarlo. Respeto, es la palabra, no odio, que es lo que parece imperar. Y sobre todo muchas mentiras o verdades a medias. Se oculta información. ¿Cómo una persona dentro del ámbito científico o que se llama a si misma científica puede ocultar información? Esto tiene un nombre, no creo que haga falta mencionarlo. Y evidentemente de científico nada. Eso era lo que pregonaba Skinner en su novela “Walden dos”: que había que dejar leer aquello que el que dirigía la comunidad considerara oportuno. Vamos, tanto como erigirse en Dios. Y eso me parece que se consideran hoy en día muchos científicos. No siento animosidad, sólo estoy constatando hechos que me rodean cotidianamente, y sobre todo porque no me quedo con lo primero que se me dice. Algo que me ha traído problemas, pues acostumbrados como están a estar del lado del ganador, como ya he dicho, si no son ensalzados o admirados, se ofuscan y procuran hacerte la vida imposible. Llegando al acoso moral, evidentemente por falta de recursos para relacionarse y para poder ponerse al día en sus conocimientos, bueno, ellos mismos están tan mediatizados por los dogmas que han aprendido y enseñan, que difícilmente ven que puedan estar equivocados o cuanto menos confundidos. Esto y muchas más cosas, porque a nivel de conocimiento personal andan totalmente a oscuras. No comprenden sus emociones, desconocen su significado, y como estas les influyen en su vida cotidiana, vamos que la razón impera pero la emoción y el alma les son desconocidas. Es más asocian alma con Iglesia y debido a su materialismo, que por lo general está cercano al marxismo y afines, aparecen los prejuicios. ¿Y cómo se puede ser buen científico con prejuicios? ¿Cómo una persona cercenada en su emocionalidad y espiritualidad puede darse cuenta de que es prejuiciosa? E insisten en que lo que hacen falta son datos, esto para ellos es como la palabra de Dios, tal cual es su comportamiento. Es paradójico, pues renegando de lo religioso, terminan estando en la fe que niegan. ¿Datos? Los datos son aproximaciones y correlaciones, no verdades y mucho menos dogmas. ¿Cómo se puede hablar con personas que en vez de escucharte, ya están hablando para si mismas a ver como te contestan para convencerte de tu error en vez de sopesar lo que dices y contrastarlo con su conocimiento o mejor aun con su experiencia? Esto para mi es el dialogo. Pero siempre surge la imposibilidad de dialogo pues algunos de estos que se llaman científicos (y algunos presumen grandemente de ser escépticos) suelen ser muy agresivos en su comportamiento, siempre imponiendo sus razones de un modo u otro. Si no pueden con las palabras entonces surge la agresividad, y si no, con las etiquetas y los epítetos descalificativos, intentando hacerte sentir inferior a ellos en todo momento, algo que ya he comentado en otra entrada. Son personas reactivas, no proactivas. Andan siempre con el miedo a cuestas, pero esto queda para otro momento. Para estas personas la palabra crear parece ser sinónimo de destruir, destruir al que no piensa como ellos.
Esta entrada la dividiré para que no se haga demasiado densa.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Miles Davis

´

Echaba de menos el jazz. Aquí está Miles Davis con el tema Time after time. No digo más.

martes, 4 de noviembre de 2008

Lombriz

Camino de dulce tierra
Perforada por anillos interminables
De calculado movimiento.

Depura tu camino.

En el universo quedará
La huella de tu ciega mirada,
Protegiendo las vidas
De aquellos que te han partido en dos,
Queriendo hacer de ti un estercolero.

Tierra y lombriz
Lombriz y tierra.
Todo

lunes, 3 de noviembre de 2008

Copos de nieve sobre un horno

Deberías eliminar cualquier dependencia respecto de lo puro o lo impuro. Entonces la conciencia y la inconsciencia, las opiniones y la indiferencia serán como copos de nieve cayendo sobre un horno al rojo vivo.

Maestro Juanwu

domingo, 2 de noviembre de 2008

La flor

Se cuenta que alrededor del año 250 a.C., en China, un príncipe de la región norte del país, estaba por ser coronado emperador, de acuerdo con la ley y debería casarse.
Resolvió hacer un “concurso” entre las chicas de la corte o quien pensaba era digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anuncio que recibiría, en una celebración especial a todas las chicas y lazaría el desafío.
Una viejita, empleada del palacio hacia muchos años, oyendo los comentarios sobre los preparativos, se sintió triste, pues sabía que su hija nutria un sentimiento de profundo amor por el príncipe.
Al llegar a casa y relatar el hecho a su hija, se asombró al saber que ella pretendía ir a la celebración, e indagó incrédula:
-Hijita, ¿qué vas ha hacer tú allí? Estarán presentes todas las bellas y ricas muchachas de la corte. Sácate esa idea de la cabeza, se que estás sufriendo, no vuelvas tu sufrimiento una locura.
Y la hija respondió:
-No querida mama, no estoy sufriendo y mucho menos loca, se que jamás podré ser su elegida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos algunos momentos cerca del príncipe, y esto me hace feliz.
A la noche, la joven llegó al palacio. ¡Allá estaban todas las bellas muchachas, con las más lindas ropas, con las más bellas joyas! Entonces finalmente el príncipe lanzó el desafío:
-Les daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que dentro de seis meses, me traiga la más bella flor, será elegida mi esposa y futura emperatriz de China.
La propuestas del príncipe no evitó las más profundas tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de “cultivar” algo, sea costumbres, amistades, etc…
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenia mucha habilidad en las artes del jardín, cuidaba con mucha paciencia y ternura su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía en la misma extensión que su amor, no necesitaba preocuparse del resultado.
Pasaron tres meses y nada surgió. La joven intentó de todo, uso todas los métodos que conocía, nada había nacido
Día tras día ella percibía cada vez más lejos su sueño, y cada vez más profundo su amor…
Por fin, los seis meses habían pasado y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación, la chica le comunicó a su madre que , independientemente de las circunstancias volvería al palacio, en la fecha indicada, pues no pretendía nada más que el pasar unos momentos en compañía del príncipe.
El día señalado estuvo allí, con su florero vacío. Las otras muchachas, cada una con una flor más hermosa que la otra, de las más variadas formas y colores.
Ella estaba admirada, nunca había presenciado tan bello espectáculo.
Finalmente llegó el momento esperado y el príncipe observó cada una de las muchachas con cuidado y atención.
Después de pasar por todas, una a una, el anuncia el resultado e indica a la bella joven como su futura esposa.
Las personas presentes tuvieron las más variadas reacciones. Nadie comprendió porque había elegido justamente a aquella que nada había cultivado. Entonces tranquilamente el príncipe aclaró:
-Esta es la única que cultivo la flor que la volvió digna de ser emperatriz, la flor de la honestidad, pues todas las semillas que entregué eran estériles.
La honestidad es como una flor tejida con hilos de luz, que ilumina a quienes la cultivan y esparce claridad a su alrededor.
Y si no encontramos a quien la valore, no por eso hemos de dejar de ser honestos, seguirá iluminándonos el camino.
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