martes, 15 de mayo de 2012

Ondas

haideé iglesias


Las vibraciones reciben también el nombre de radiaciones, y sus ondas miden con la radiastesia, o por lo menos las de los productos alimenticios, clasificados en la categoría de las ondas cortas: 
"Por debajo de 1,50 u comienzan las ondas cortas. En parte se desconoce todavía su origen y su existencia. Algunos científicos han producido en el laboratorio ondas de entre 1,50 y 1 micrón; es decir, 1 milésima de milímetro.
"Prácticamente ondas decimétricas, centrimétricas y milimétricas han servido al radar desde 1942-43.
"A partir del micrón, abordamos las ondas del espectro solar, parte de la cual es, para nuestros sentidos, visible y la otra invisible. Comienzan con las invisibles (infrarojas) que son las más largas. Luego vienen los colores del espectro de la luz, visibles para nuestros ojos. A continuación vuelven las invisibles (ultravioleta). A partir de éstas, encontramos los rayos X, más abajo aún los ultrasonidos, las radiaciones de radio, de torio, y de uranio, y luego está lo desconocido. Las ondas se miden entonces en angstroms (la deizmillonésima parte del milimetro). 

1 metro. ............................................................ 1.000 mm.
1 micrón: 1 µ -0,001 mm..................................1/1.000ª mm.
1 angstrom: 1 Aº -0, 000.001 mm. ...........1/10.000.000ª mm.

André Simoneton añade:
"Nuestros sentidos son insensibles a una infinidad de ondas. Percibimos un margen de ondas correspondiente al sonido, a la luz y a los olores. Si nuestros sentidos estuvieran impresionados por todas las ondas, los objetos tendrían formas diferentes. Por ejemplo: de cada extremo de un trozo de hierro se escapan ondas; si viéramos estas ondas, ese trozo de hierro tendría para nosotros una forma prolongada que no nos imaginamos."

Lao Tse afirmaba hace 2.500 años:
"El sabio vigila con respeto lo que no ve ni entiende."

En el siglo pasado Gérard de Nerval escribía estos versos:

¡Hombre! libre pensador, crees ser el único que piensa
En este mundo, en el que la vida estalla en cualquier cosa:
De las fuerzas que posees tu libertad dispone.
Pero de estos tus consejos el universo se ausenta.

Respeta en el animal un espíritu animoso...
Cada flor es un alma en la que la Naturaleza despunta;
Un misterio de amor en el metal reposa: 
Todo es sensible; ¡y todo sobre tu ser es poderoso!

Recela de la mirada que en el muro ciego espía:
A la materia misma un verbo está unido...
No te sirvas de él para cualquier uso impío.

A menudo en el ser oscuro habita un Dios oculto;
Y, como un ojo que nace cubierto por los párpados,
Un espíritu se desarrolla bajo la apariencia de las piedras.

Cuando se trata de llegar a percibir lo que está más allá de las apariencias, es cierto que el emotivo (como subrayaba Tomasi) llega diez veces más deprisa, sobre todo si se refina con sus propias obras: gesto poético o artístico, espiritualidad y profecía, ascesis y oración...
El intelecto, que nos hizo perder toda sensibilidad real, toda percepción supranatural, que nos dejó disminuidos, nos ha proporcionado por medio de la ciencia unas burdas muletas: en la telepatía nunca hay varios abonados a la misma línea. 

Alain Saury

lunes, 14 de mayo de 2012

Visión cerrada entre azul

haideé iglesias

Mentes cada vez más pequeñas no dejan pasar la luz que alimenta la frescura del cambio... Ah, pero...
El "hombre sagrado" desea no tener deseos. Aprende a no aprender. Por ello retorna constantemente a [la Fuente Primigenia] por la que la gente corriente pasa de largo.
Ayuda la espontaneidad de las diez mil cosas, evitando interferir con su propia acción. 

Una construcción antigua en el barrio de Cimadevilla... todo tiene sentido y significado si sabes mirar con los ojos del alma... 

viernes, 11 de mayo de 2012

Perfección amorosa

haideé iglesias

O quizá sólo amor... si... amor... ese sentimiento todo lo acepta y que de nada se avergüenza... 
Camina en busca de lo que la sustenta para poder sustentar a otros... interdependencia... que no esclavitud... 
Vivir, si :) 

jueves, 10 de mayo de 2012

Aprender ahorrando

haideé iglesias

Nasrudín decidió que quería aprender a tocar la flauta y fue a visitar a un famoso profesor de música:
–¿Cuánto cobra usted por enseñarme a tocar la flauta? –le preguntó.
–Tres monedas de plata el primer mes y después una moneda de plata al mes –contestó el profesor.
–¡De acuerdo! –dijo Nasrudín– Comenzaré el segundo mes.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La importancia de la autoestima (III y última) Autoaceptación


[…]
Cuando aceptamos nuestras experiencias, sin que por ello tengan que gustarnos necesariamente nos convertiremos en aliados de la realidad y, por consiguiente, nos fortalecemos. Cuando no lo hacemos, nos ponemos en contra de la verdad y nos volvemos más débiles.
Desgraciadamente, cuando éramos niños, a muchos de nosotros nos enseñaron, de formas más o menos sutiles, a fingir que no pensábamos lo que pensábamos o que no sentíamos lo que sentíamos, porque lo que pensábamos o que no sentíamos les resultaba molesto a los adultos. (Y cuando hablas de adulto con otros que no lo son, y se comportan aún como niños, también) :) Nos premiaban con "amor" y aprobación por sacrificar partes de nosotros mismos. Negábamos tener miedo, evitábamos dar nuestra opinión, sepultábamos nuestra ira, rechazábamos nuestra sexualidad y renunciábamos a nuestras aspiraciones a fin de "ser buenos". Después de adquirir este hábito de autorrechazo, continuamos llevándolo a cabo a lo largo de nuestra vida para ganar el favor a nuestros propios ojos. Nuestro objetivo es la autoprotección, pero el resultado es la autoalienación.
Éste es el hábito que debemos perder. Debemos dejar de creer que autorrepudiarse es una virtud. La autoestima está íntimamente ligada al respeto impecable de los hechos, incluyendo los hechos que tienen que ver con nosotros mismos. Por este motivo es tan importante la autoaceptación.
He visto a muchas mujeres (y hombres) sufrir por sus problemas personales y progresar de un modo agonizantemente lento, o quedarse bloqueados, porque en el nivel más profundo de su psique se niegan y rechazan profundamente a sí mismos. Si no se enfrentan a este modo de conducta, la autocuración es casi imposible. Son personas que parecen incapaces de aprender, y sus aparentes avances acaban siendo transitorios y temporales.
La autoaceptación es negarse a tener una relación de enfrentamiento con uno mismo. Es uno de los fundamentos indispensables para construir una autoestima saludable.
He aquí un ejercicio básico de completar frases para favorecer la autoaceptación. Cada día, durante una o dos semanas, escriba de seis a diez finales para cada una de las siguientes oraciones:

Si tuviera un cinco por ciento más de autoaceptación...
Si aceptase un cinco por ciento más mis pensamientos...
Si aceptase un cinco por ciento más mis sentimientos y emociones...
Si aceptase un cinco por ciento más mis errores del pasado...
Si me tratase a mí misma-o de una forma más compasiva...
Cuando me trato a mí misma con rechazo...
Me estoy dando cuenta de que...

Comprender nuestro potencial

"Si pudiera ejercer mi inteligencia plenamente", dijo una mujer en uno de mis grupos de terapia, "mi familia me repudiaría." Estábamos analizando algunas de las dificultades de practicar la autoaceptación a pesar de su importancia para la autoestima.
Otra mujer dijo: "Si experimentara y admitiera mi emoción plenamente, debería enfrentarme a la soledad de ver que nadie comparte mis sentimientos."
"Si admitiera plenamente mis capacidades", dijo otra, "acabaría teniendo que asumir todavía más responsabilidades de las que tengo ahora."
"Si tomara plenamente consciencia de mi pasión", dijo otra, "debería admitir que mi matrimonio es aburrido. Y entonces, ¿qué tendría que hacer?"
"Si quisiera disfrutar plenamente de mi sexualidad", dijo otra, "mi marido se asustaría."
"Si aceptase mi espiritualidad", dijo otra, "no sé dónde podría acabar, porque es un territorio desconocido y me sentiría completamente aislada."
"Si admitiera lo mucho que me gusto a mí misma en secreto", dijo otra, "me convertiría automáticamente en una huérfana, porque mi madre no podría soportarlo."
La autoaceptación es esencial para la autoestima. "Aceptar" es experimentar la realidad plenamente en lugar de negarla y rechazarla. Es fácil comprender por qué hay tantas personas a las que les resulta difícil aceptar sus pensamientos, sentimientos y acciones negativos. Pero, como hemos visto en las afirmaciones citadas, el desafío de la autoaceptación es igualemnte aplicable a los aspectos positivos, al potencial y las virtudes que sentimos la tentación de negar o ignorar porque provocan ansiedad y desasosiego. Para algunos de nosotros, aceptar lo mejor de nosotros mismos pude ser un desafío más difícil que aceptar nuestro "lado oscuro".

martes, 8 de mayo de 2012

La importancia de la autoestima (II) Vivir conscientemente


[…] Vivir conscientemente es tanto una causa como un efecto de la autoestima. Cuanto más consciente se vive, más confianza se tiene en la propia mente y más respeto se profesa por el propio valor. […]
Si (de hecho) tenemos relaciones, nos casamos e interactuamos con nuestra pareja de manera inconsciente, es previsible que haya dos víctimas: la primera será nuestra propia autoestima y la segundo nuestra relación.
"Pero, ¿y el romance?", me preguntó una mujer en mi consulta de psicoterapia: "¿Dónde está la emoción si eres tan consciente de todo?" "¿Quiere decir que no es emocionante saber lo que está haciendo?", le respondí, y ella sonrió tímidamente.
La cuestión es que muchas personas actúan como si la conciencia fuese indeseable. No sólo debido a que actuar conscientemente requiere un esfuerzo que no están dispuestas a realizar, sino también porque la claridad de la conciencia puede ponernos en contacto con hechos a los que preferimos no enfrentarnos. Si preferimos ignorar las señales de peligro que emite un hombre que no va a aportarnos nada positivo, podemos sufrir el drama de una nueva aventura sentimental, y a continuación la sorpresa y la desilusión seguidas por la amargura y el pesar, y después la embriagadora emoción de repetir la misma historia una y otra vez con otro hombre equivocado. Mi audiencia suele reír, sorprendida, al darse cuenta de lo que digo cuando describo esta pauta de conducta. Una vez alguien gritó, bromeando: "¿Quién quiere dejar atrás la emoción y el mal de amores?". La respuesta es: las mujeres que saben que el amor y la felicidad llegan mejor a través de la visión que de la ceguera.
A veces, nuestras inseguridades hacen que ejercitar la conciencia sea difícil. "Si estuviera dispuesta a admitir lo que sé y a no mentirme a mi misma nunca podría quedarme con Walter", me dijo una mujer en mi consulta de terapia. "Pero tengo miedo de no ser capaz de hacerlo mejor, así que cierro los ojos y me hago la tonta." Otra paciente, Elsie, que había llegado mucho más allá en su terapia, me dijo, orgullosa: "Conocí a un hombre tremendamente atractivo en la oficina y salimos a tomar un café. Su forma de hablar sobre las relaciones que ha tenido hasta ahora me hizo ver que no le gustan las mujeres. Así que tuve que tomar una decisión: proseguir a pesar de lo que sabía y exponerme a un futuro sufrimiento, o dejarlo justo en ese momento. Decidí que ya había sufrido bastante en mi vida. Le dije muy educadamente que no estaba interesada en él".

Una técnica muy útil para estimular la autoconciencia, el autodesarrollo y la autovaloración es el trabajo de completar frases. […]

Si aportara un cinco por ciento más de conciencia a mis actividades cotidianas...
Si aportara un cinco por ciento más de conciencia a mis decisiones y mis acciones...
Si aportara un cinco por ciento más de conciencia a mis relaciones importantes...
Lo difícil de actuar conscientemente es...
Las compensaciones de actuar conscientemente pueden ser...
Me estoy dando cuenta de que...

Al hacer este ejercicio no hay que detenerse a pensar (ni ensayar ni censurar). Hay que escribir con la mayor rapidez posible. El único requisito es escribir un final gramaticalmente correcto para la frase. Si se queda bloqueada, invente. Escriba lo que sea, pero escriba algo.
Si decide hacer este ejercicio diariamente durante las próximas dos semanas, quizá se sorprenda de lo mucho que puede aprender de las posibilidades que se abren ante usted.

[…] "Aceptar" es experimentar la realidad de manera completa, sin negarla ni evitarla. Es algo diferente de un simple "reconocimiento" o "admisión" en sentido abstracto. No tiene nada que ver con que algo nos guste, con la admiración o la disculpa. Puedo aceptar la realidad de aspectos de mí mismo que no me agrada, que no son dignos de admiración o que no puedo disculpar de ninguna manera. He aquí un ejemplo simple.
Supongamos que siento envidia de mi amiga, que posee un trabajo mejor que el mío y cuya vida amorosa es más satisfactoria. Practicar la autoaceptación no significa que nuestros sentimientos de envidia nos tengan que gustar o nos produzcan placer. Significa ser conscientes del sentimiento y experimentarlo como algo nuestro, sin negarlo ni rechazarlo. También comporta que conserve la conciencia de mis propios valores, aunque no me guste lo que estoy sintiendo en ese momento. Me doy permiso para experimentar ese sentimiento, y después lo examino. No me preocupo de "juzgarme" a mi mismo, sino de estar alerta. Posiblemente, entre otras cosas me daré cuenta de que tengo deseos de conseguir algo de lo que no me había dado cuenta, y tendré que reflexionar acerca de ello.
Con bastante frecuencia, cuando actuo con este nivel de conciencia respecto a los sentimientos no deseados, como la envidia, la rabia, el miedo, la tristeza o cualquier otras emoción que pueda desconcertarme, estos sentimientos suelen desvanecerse y desaparecer. Pero aunque no sea así, el trabajo personal es el mejor punto de partida. No podemos superar los sentimientos indeseables si no aceptamos que los tenemos. No podemos irnos de un lugar en el que nunca hemos estado.
De modo que hay que concentrarse en los sentimientos indeseables, respirar lenta y profundamente, como si nos abriésemos para permitirles la entrada a nuestro interior, sin luchar contra ellos ni resistirnos. Debe darse cuenta de que usted es más importante y más grande que cualquiera de sus sentimientos y, por lo tanto, crear un contexto en el que puedan producirse el cambio y el crecimiento.
[…]

lunes, 7 de mayo de 2012

La importancia de la autoestima (I)


[…] La alta autoestima busca el desafío y el estímulo de los objetivos difíciles y que merecen la pena. Alcanzar dichos objetivos nutre la buena autoestima. La baja autoestima busca la seguridad de lo conocido y lo fácil. Confinarse a lo conocido y lo fácil sirve para debilitar la autoestima.
[…] Cuánto más alta sea nuestra autoestima, mayor será el deseo de expresarnos, reflejando nuestra riqueza interior. Cuanto más baja sea nuestra autoestima, más urgente será la necesidad de "probarnos " a nosotros mismos o de olvidarnos de nuestras necesidades viviendo de manera mecánica e inconsciente.
Cuando más alta sea nuestra autoestima, nuestras comunicaciones tendrán la posibilidad de ser más abiertas, sinceras y adecuadas, porque creeremos que nuestros pensamientos son valiosos y por lo tanto, aceptamos la claridad en lugar de temerla. Cuanto más baja sea nuestra autoestima, nuestras necesidades tenderán a ser más turbias, evasivas e inadecuadas debido a la desconfianza en nuestros propios pensamientos y sentimientos, así como a la ansiedad ante la respuestas de nuestros interlocutores.
Cuanto más alta sea nuestra autoestima, tendremos más disposición a establecer relaciones positivas, en lugar de tóxicas. […] Los hombres y mujeres que confían en ellos mismos se sienten atraídos unos por otros de una forma natural. A la inversa, las mujeres y los hombres inseguros también se sienten atraídos y establecen relaciones destructivas. Curiosa variación de mujer a hombre en relaciones positivas y destructivas... Vaya, vaya...
Si usted desea establecer una relación feliz con un hombre, no hay ningún factor más importante que la autoestima: la suya y la de usted. No existe una barrera mayor para el éxito romántico que el sentimiento profundo de que no se es digno de amor. La primera aventura amorosa que debemos consumar con éxito en esta vida es con nosotros mismos. Sólo entonces estaremos preparados para una relación. Sólo entonces seremos completamente capaces de amar, y sólo entonces estaremos preparados para dejar paso al amor, para aceptar que otra persona nos ame. Sin esa confianza, el amor de otra persona nunca nos parecerá lo bastante real ni convincente, y en nuestra ansiedad buscaremos maneras de socavarlo.
Cuando una mujer tiene un buen nivel de autoestima, tiende a tratar bien a los demás y a exigir que la traten bien a ella. Tiene claras las limitaciones y cuándo es aceptable o no la conducta del hombre elegido. No acepta los malos tratos simplemente por estar enamorada. Identifica el amor con la alegría, no con el sufrimiento. Se siente merecedora de amor, al igual que se siente merecedora de éxito en su profesión.
Las mujeres que luchan por construir un autoconcepto más positivo suelen preguntar: "¿Quieren los hombres que las mujeres tengamos autoestima?". Yo les respondo: "Los hombres que tienen un nivel aceptable de autoestima lo valoran en las mujeres: no desean tener a una niña asustada por compañera. ¿Querría una mujer con buena autoestima a un hombre inseguro al que le asustara la mutua confianza?".
Deseo insistir en que la autoesmima es una experiencia íntima: reside en el centro de nuestro ser. Es lo que pienso y lo que siento sobre mí mismo,no lo que piensa y siente alguna otra persona acerca de mí. Mi familia, mi pareja y mis amigos pueden amarme, y aún así puede que yo no me ame. Mis compañeros de trabajo pueden admirarme y aún así yo me veo como alguien insignificante. Puedo proyectar una imagen de seguridad y aplomo que engañe a todo el mundo y aún así temblar por mis sentimientos de insuficiencia. Puedo satisfacer las expectativas de otros y aún así fracasar en mi propia vida. Puedo ganar todos los honores y aún así sentir que no he conseguido nada. Millones de personas pueden admirarme y aún así me levanto cada mañana con un doloroso sentimiento de fraude y un vacío por dentro. Piense en la estrella de rock que, mundialmente aclamada, no puede pasar el día sin drogas. Conseguir el éxito sin conseguir primero una autoestima positiva es condenarse a sentirse como un impostor y a sufrir esperando que la verdad salga a la luz.
La admiración de los demás no crea nuestra autoestima, ni tampoco la erudicción, el matrimonio o la maternidad, ni las posesiones materiales, los actos de filantropía, las conquistas sexuales o la cirugía estética. A veces, estas cosas pueden ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos de forma temporal, o a sentirnos más cómodos en situaciones concretas. Pero la comodidad no es autoestima.
[…] Vivir con integridad es tener principios de conducta a los que nos mantengamos fieles en nuestras acciones; ser congruentes entre lo que sabemos, lo que profesamos y lo que hacemos; mantener nuestras promesas y respetar nuestros compromisos, es decir, ser coherentes con lo que manifestamos verbalmente.
[…] ... su nivel de autoestima es algo de lo que únicamente usted es responsable.

(Texto extraído el libro "La autoestima de la mujer" Autor Nathaniel Branden)

viernes, 4 de mayo de 2012

Zen y depresión. Impermanencia



Piensa en esta vida fugaz... como una burbuja que aparece en un arroyo, una estrella fugaz, un fantasma, un sueño.
Sutra del diamante

Renunciar a las cosas no es abandonarlas. Es reconocer que todo pasa. 
Shunryu Suzuki Roshi

A menudo, en la depresión, nos hacemos muy conscientes del hecho de que todo es impermanente. La muerte y los pensamientos sobre ella se aposentan en nuestras mentes. Pensamos en nuestra propia muerte, y en las muertes de todos aquellos que nos importan y de todas las cosas que tienen importancia para nosotros. Eso, saber que todo acaba desapareciendo, puede causarnos mucho dolor. 
Aunque esta conciencia de la impermanencia resulta extremadamente doloroso, también es una entrada a la verdad que el Buda consideró crucial explorar: todo es impermanente. O, dicho con menos elegancia, todo lo que está compuesto se descompone. Es una verdad que muchos de nosotros tratamos de ignorar u olvidar a lo largo de toda la vida. 
Me hice dolorosamente consciente de esa verdad durante mi depresión. Es como si la descomposición fuese una flor, y la viese florecer a borbotones de impermanencia a mi alrededor. Parecía convertir en inútiles y desesperadas todas mis acciones, como si no tuviesen sentido, ya que todas las personas que conocía y las que experimentaban iban a desaparecer. 
Pero el mundo entero continúa después de nosotros y tratamos de convertirlo en un lugar mejor al haber estado ahí. No obstante, resulta difícil dejar atrás la sensación de que en este mundo de impermanencia nada importa, y esa sensación puede adquirir mucha fuerza en la depresión.
Trata de dar sentido a todo eso – puede parecer, tal como decía Katagiri Roshi, "como tratar de lavar un montón de suciedad con agua fangosa". pero también añadía: "No obstante, nuestra práctica es seguir adelante, justo en medio de esta desesperanza". Es la impermanencia, dijo el Buda, la que causa gran parte de nuestro sufrimiento. O, para ser más exactos, no es la propia impermanencia, sino nuestra rechazo a verla o aceptarla. Nuestro sufrimiento proviene de nuestro apego a las personas y las cosas, de nuestros repetidos intentos por hallar algo duradero, cuando no hay nada permanente que hallar.
Queremos conservar las cosas que nos proporcionan placer. En realidad queremos que nuestros propios seres sean constantes. Pero esta verdad en relación con la impermanencia nos dice no sólo que no hay nada que permanezca para siempre, sino que no  hay nada que siga siendo lo mismo. El mundo que nos rodea, y nosotros mismos, cambia momento a momento. La muerte no es más que un cambio, más drástico en un mundo donde todo cambia constantemente. 
Nos gustaría sentir que estamos pisando terreno firme, que existe algo constante, verdadero y permanente que puede sostenernos. Pero si elegimos tratar de depender de dicha constancia, nos vamos a quedar colgados en el aire. Somos como el coyote, de los viejos dibujos animados del correcaminos, que corría más allá del borde del precipicio y que repentinamente se daba cuenta de que no tenía nada bajo los pies. 
Un koan zen recomienda:"en lo alto de un poste de cien pies, da un paso adelante". La impermanencia es ese poste de cien pies de altura. O mejor aún, nuestro apego y deseo de permanencia es el poste de cien pies al que permanecemos sujetos, incapaces de movernos. Es lo que convierte nuestras vidas en algo pequeño y restringido, no mayor que la parte superior de nuestro poste. 
Hay otro camino. Podemos dar un paso adelante en el mundo de la impermanencia. ¿Quién sabe? En lugar de caer puede que hallemos una nueva libertad. Podemos caer en la belleza de la impermanencia. 
Todos los jardineros saben que es la impermanencia de las flores lo que las convierte en algo precioso. La belleza del jardín radica en su naturaleza en constante cambio, en las oleadas de colores y formas que se manifiestan en él. 
La belleza del mundo está en ese mismo movimiento constante. Podemos dar un paso hacia la belleza, en medio de todo lo que mueve y nace a nuestro alrededor.

Exploración suplementaria
Sentado tranquilamente, concéntrese en la respiración. Sea consciente de cómo se levanta su vientre al principio de cada inspiración, y fíjese en cómo cae al finalizar la espiración, disolviéndose en nada. Sea consciente de ese ciclo: del inicio, del final y de que una nueva respiración se inicia al final. 
A continuación, dirija su atención a los pensamientos. Permita que entren en la mente y que desaparezcan por sí mismos, sin implicarse en ellos o tratar de rechazarlos. Hágase consciente de cómo aparecen y se disuelven, para dar paso a otros nuevos en su lugar. Fíjese en este ciclo de principio, fin y aparición de nuevos pensamientos. 
Ahora tome conciencia de las sensaciones corporales. Fíjese en cómo aparece y se disuelve el dolor, o la inquietud o la comezón, igual que lo hace su respiración. El dolor que siente en las rodillas –si no se implica en él trata de deshacerse de él–, aparecerá y se disolverá por sí mismo. Cuando éste desaparezca, nuevas sensaciones –dolor en los hombros o picazón en la nariz– tomarán su lugar y emergerán. Hágase consciente de este ciclo de principio , final y aparición de nuevas sensaciones corporales. 
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Pase algo de tiempo reflexionando sobre la impermanencia aparente en su propia vida. Piense en las cosas o personas que creía  que estarían con usted para siempre y que han desaparecido. 
¿Qué otras personas o cosas en su vida quisiera que permaneciesen? ¿Se da cuenta de que también ellas, en un futuro más o menos cercano o lejano, dejarán de estar con usted?
Considere el ciclo de principio, final y aparición de nuevo de personas, circunstancias y cosas en su vida. ¿Cómo se siente al pensar en ello? ¿Se siente triste, furioso, desesperado? ¿Se le ocurre pensar que es mejor no estar apegado a nada ni a nadie porque todo desaparece?
Piense en los documentales de tiempo acelerado, en los que aparece la floración de las flores, en explosiones de color, para a continuación marchitarse y morir y para, enseguida, ser reemplazadas por nuevos brotes. ¿Puede imaginarse su vida de la misma manera? ¿Se da cuenta de cómo usted también forma parte de este ciclo de principio, final y vuelta a aparecer?

Realizar la exploración sólo si te sientes cómodo haciéndola. Recomendación del propio autor.

(Extraído del libro "El camino del Zen para vencer la depresión". Autor Philip Martin)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Una vital diferencia

haideé iglesias

Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí:
"¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?"


Y les respondió:
"Cuando me despierto por las mañanas,
me siento como un hombre que no está seguro
de vivir hasta la noche".


Y volvieron a preguntar:
"Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?".


Y replicó Uwais:
"Si, lo saben;
Pero no todos lo sienten.


Jamás se ha emborrachado nadie a base de comprender intelectualmente la palabra Vino.

Anthony de Mello

A ver si insistiendo :)))

lunes, 30 de abril de 2012

Silueta

haideé iglesias

Difuminada en las rectas que te sustentan... armonía en conjunción... Luz y forma evanescentes que arroban el corazón... 

viernes, 27 de abril de 2012

Zen y depresión. Geología emocional



Juro que la tierra será para el hombre o la mujer cabales.
La tierra está mellada y rota únicamente para el hombre o la mujer mellados y rotos.

Walt Whitman, Canto de la tierra rodante

En plena depresión traté de escribir sobre cómo me sentía. Escribí acerca de un profundo pozo oscuro, de un abismo que me atenazaba y fascinaba a la vez.
Al principio resultaba terrorífico e inhóspito, el último lugar que hubiera querido explorar. Pero aunque seguí conservando esa imagen más tarde me di cuenta de que podía penetrarlo y explorarlo para ver lo que contenía. Ya no sentía miedo de caer en su interior para descubrir que carecía de fondo, de que sólo se trataba de una negrura interminable. En lugar de ello, descubrí que podía realizar excursiones al interior del pozo y que en su interior había muchas cosas interesantes que observar.
La imagen cambió. Pude ver las plantas, flores y árboles que crecían a los costados del agujero. También había algunos animales pequeños que aprovechaban la escasa luz que pudiera existir. Y en lugar de una oscuridad sin fondo, hallé un fresco arroyo que burbujeaba en el fondo.
Hay un tipo de "minería" espiritual que puede llevarse a cabo durante la depresión. El agujero es sólo el principio, como la entrada al inframundo del que habla la mitología. Hay en su interior mucho mas que un mundo de descomposición y muerte. Las profundidades a las que se puede llegar durante la depresión pueden ser como el mundo subterráneo que encontró Alicia al explorar la madriguera del conejo aterrador pero extremadamente hermoso.
Ya no pienso que explorar la depresión implique un descenso al inframundo. Por el contrario, considero la depresión como geología espiritual y emocional. Explorar esa geología revela oro y gemas.
Pero incluso esos tesoros son cosas sin importancia. Lo que buscamos debe ser hallado a mucha más profundidad. Cuando atravesamos la superficie de nuestros mundos externo e interno, dejamos atrás el suelo increíblemente rico donde se turnan de manera infinita el nacimiento y la descomposición, y llegamos a un lecho de roca, a aquello que es sólido en nuestra vida.
Si perforamos la roca, bajo ella hallaremos agua. Aquí es donde encontramos los arroyos frescos, los lagos y ríos subterráneos. Ellos son los que nos proporcionan el sustento, la calma oculta. Aquí es donde tiene lugar el movimiento constante, donde se manifiesta la naturaleza fluida y cambiante de nuestra vida, que se halla bajo la aparentemente sólida base que imaginamos que existe.
También allí abajo se da la transformación alquímica de animales y plantas muertos y descompuestos. Transformados mediante el calor y la presión en combustibles fósiles, se convierten en la luz y energía de nuestra vida. Nos proporcionan calor, iluminan nuestro camino y nos ayudan a lo largo de nuestro viaje.
Finalmente, bajo todo eso hay pura energía. Autosuficiente, no dependiente de la luz del sol, ni del viento o del agua, se trata del centro derretido. Aquí hallamos el lugar donde son transformados pasión y deseo, al igual que una roca es transformada en lava. Una lava que fluye finalmente hacia la superficie, para volver a convertirse en piedra, para crear islas, continentes y nuevas tierras. Es el núcleo que también puede transformar nuestra vida. Aquí también encontramos la fuente de la gravedad, la fuerza que emana desde el centro para mantener todas las cosas unidas, al igual que nuestra vida está entrelazada con las vidas de todos los seres.

Exploración complementaria

Puede que antes se haya imaginado la depresión como un lugar. Puede que lo imaginase como un árido desierto, un denso bosque, un desfiladero brumoso, o tal vez como el fondo del océano. Realice una visita de regreso al lugar. Prepare las provisiones y el equipo que pudiera necesitar. A continuación, realice una cuantas excursiones a ese territorio; al principio serán viajes cortos y lentos.
¿Puede imaginar su depresión de manera distinta? En lugar de considerarla como un lugar feo, espantoso y de mal augurio, ¿puede imaginarlo como un lugar que puede ser explorado, un lugar con posibilidades? Realice su exploración con sentido de la curiosidad, de asombro. ¿Hay algún tipo de belleza que pasó por alto la primera vez? ¿Hay algún tipo de vida que no percibió? Al igual que si fuese un explorador en un país nuevo, trate de no ver éste con los filtros de su viejo mundo. ¿Qué es lo que ve que le interesa? ¿Qué le asusta? ¿Qué le sorprende o sobrecoge? ¿Hay algo que haya visto que quisiera traerse consigo y que pueda ayudarle en su viaje cotidiano? ¿Puede regresar con historias de maravillas y aventuras?
En un viaje de ese tipo, las personas suelen hacer algo más que regresar con nuevas experiencias:suelen regresar totalmente cambiado. Han aprendido lecciones nuevas, o hallado una fuerza o sabiduría que no sabían que poseían. Cuando realiza este viaje hacia la depresión con una mente y un corazón abiertos, ¿cuáles son esos dones internos con los que regresa?

Realizar la exploración sólo si te sientes cómodo haciéndola. Recomendación del propio autor.

(Extraído del libro "El camino del Zen para vencer la depresión". Autor Philip Martin)

miércoles, 25 de abril de 2012

Tersura

haideé iglesias

Hojas vivas
Color de vida
Savia viviendo
Tersura creciendo


lunes, 23 de abril de 2012

Trastornos de aprendizaje



Una de las satisfacciones que se reciben luego de escribir suficientes libros, es que la sociedad permite cosas que uno quería realizar, pero no podría. Típicamente, a esas alturas uno ya no recuerda bien cuáles eran, pero yo había anotada algunas. Cuando se me pidió que trabajara en un distrito escolar, había ciertas ideas que me motivaban. Una de ellas es la noción total de "trastornos de aprendizaje", "disfunción cerebral mínima", "dislexia" o "handicap educacionales". Son palabras llenas de prestigio, y lo que todas describen es que la enseñanza no está funcionando. 
Cada vez que un niño no aprende, los expertos rápidamente diagnostican un "trastorno de aprendizaje", aunque nunca aclaran "quién lo padece". Quizás se hayan fijado en que nunca lo llaman "problema de enseñanza". Siempre se supone que la explicación del fracaso es que el cerebro del niño es débil o está dañado, a menudo por presuntas causas genéticas. Cuando la gente ignora cómo cambiar algo busca una manera de justificar el fracaso, en vez de pensar cómo podrían patentar algo diferente que funcionara bien. Si parten del dogma que el chico tiene el lóbulo del aprendizaje cojo, entonces no hay remedio hasta que se perfeccionen las operaciones de transplantes de cerebro. 
Yo prefiero no explicar el fracaso de esta forma. Prefiero catalogarlo como una "disfunción de la enseñanza", y al menos dejo abierta la posibilidad de que podamos aprender a cambiarla. Si postulamos que se puede enseñar cualquier cosa a cualquier persona, averiguaremos donde esto no es verdad (aún). Pero si creemos que cuando alguien no aprende significa que no se le puede enseñar, entonces nadie ni siquiera lo intentará.
En el siglo pasado, todos sabían que el hombre podría volar. Y cuando los aviones llegaron a formar parte de la rutina diaria, la mayoría consideraba imposible enviar  a un hombre a la luna. Si uno adopta la actitud de que todo es factible, encontrarán que miles de cosas que antes se rotulaban como imposibles devienen en posibles. 
La totalidad de la idea de los "transtornos de aprendizaje" se basa principalmente en viejos estudios neurológicos de "estirpación", que obedecen a un esquema bastante primitivo del funcionamiento del cerebro: que puedes imaginar lo que algo aporta, observando qué sucede cuando se ha roto. Encontraban una lesión enuna parte del cerebro de alguien privado del lenguaje, y afirmaban "Ahí es donde reside el lenguaje". Esa e la misma lógica implícita en cortar un cable del televisor. Para algunas de las áreas más primitivas del cerebro hay un cierto grado de localización de funciones. Sin embargo, también se constato hace años que un niño puede perder un hemisferio cerebral completo y aprender todo lo nuevo, perfectamente, con el otro. 
Evidencias recientes tienden a sepultar una enorme cantidad de dogmas neurológicos. En un reciente estudio de tomografía con rayos X descubrieron a un graduado universitario, muy inteligente, con ventrículos cerebrales tan agrandado ¡que su corteza sólo tenía un espesor de un centímetro! La mayor parte de su cabeza estaba llena de líquido, y de acuerdo al dogma no debería haber sido capaz ni de levantarse en las mañanas, menos de soñar siquiera con matricularse en la universidad. 
Otro viejo dogma es que en los vertebrados no se forman nuevas neuronas después del nacimiento. El año pasado se comprobó que el número de neuronas en la parte del cerebro que usa el canario macho para cantar, se duplica en la parte del cerebro que usa el canario macho para cantar, se duplica cada primavera y en seguida muere la mitad de ellas durante el resto del año.
En otro estudio encontramos que si se le corta un dedo a un mono, la parte del cerebro encargada de activar el dedo faltante es usada por los dedos próximos dentro de unas pocas semanas, y esto determina que los restantes dedos sean más sensibles que antes. Toda la información última apunta a que el cerebro es mucho más flexible y adaptable de lo que presumíamos. 
Nunca compartí la idea de que los niños exhiban "déficits educacionales", porque nunca supuse que el leer fuera primariamente genético. Un niño puede aprender a hablar en tres años, ¡incluso en la selva, sin padres doctorados! ¿Por qué debería demorar diez o más años el enseñarle a leer lo mismo que ya sabía hacer? Los niños en los ghettos comprenden tres idiomas a la vez, y pueden escribir toda clase de cosas en códigos secretos. Pero el método de enseñanza en los colegios produce una situación en la que algunos niños no aprenden a leer. Más de alguno de ustedes recordará clases en las que no aprendían mucho a raíz de la forma atroz en que se presentaba la materia. 
Aprender a leer no es realmente tan complicado. Todo lo que se requiere es conectar la imagen de la palabra con el sonido de la palabra que ya conocen. Si saben la palabra hablada, ya han conectado el sonido con una experiencia de lo que la palabra significa. Cuando niños, probablemente aprendieron bien temprano que el sonido "gato", significaba una cosita suave, peludita, que se movía, que tenía garras y maullaba. El cómo logran eso en su cerebro es oír la palabra "gato", al mismo tiempo que evocan su experiencia de la vista, sonido y sensaciones de un gato. Entonces, si alguien pronuncia la palabra, esa experiencia está ahí en su mente, y si oyen, ven o tocan un gato ahí está el sonido adecuado. La lectura, pues, agrega una imagen de la palabra a lo que ya conocen. Cuando ven la palabra "perro". obtienen en su mente un sonido y una imagen diferente que cuando ven la palabra "gato".
Esto parece bastante elemental, y lo es. Sin embargo, hay una enorme cantidad de artificios escritos sobre problemas de lectura, y una impresionante cantidad de esfuerzos se dedican a procurar resolver problemas de lectura. Por el contrario, hay un grupo entrenado en PNL, en Denver que trabaja con toda clase de problemas educacionales. Garantizan la superación del nivel de lectura de un niño, medido por test standard, en un mínimo de un grado en 8 sesiones de una hora. Generalmente pueden progresar más en un tiempo más corto. 
En los últimos tres años sólo han pagado la garantía en una ocasión. El único prerrequisito es que el niño posea estabilidad muscular para usar sus ojos, de modo que pueda ver lo que está leyendo. 

Richard Bandler


*** *** ***

Si, difícilmente se reconoce que puede ser uno el que no encuentra el modo de comunicarse con el otro. Viví esa experiencia en la facultad. Pienso que es una nefasta forma de comportarse ante las dificultades que surgen en un mundo tan cambiante, y más, si hablamos de la enseñanza en niños, y no sólo. (Pienso en acontecimientos que han ido surgiendo según vivo la experiencia de escribir en un blog.) Un mundo tan cambiante en unos aspectos, mas... que poco en otros... La fragmentación y el miedo. O miedo y fragmentación. El uno antecede a la otra.

viernes, 20 de abril de 2012

Zen y depresión. Trabajo


Hyakujo solía trabajar en su templo incluso a la edad de ochenta años, recortando los jardines, limpiando la maleza y podando los árboles. Los monjes sentían pesar al ver al anciano maestro trabajando tan duramente, pero sabían que no haría caso de su recomendación de dejar de trabajar, así que le escondieron las herramientas. Ese día el maestro no comió, ni tampoco al día siguiente. Los monjes acabaron devolviéndole las herramientas. Ese día Hyakujo trabajó y comió, como hacía antes. En su charla vespertina les dijo: "Sin trabajo no hay comida".
Historia Zen

Un monje de le dijo a Joshu:
–Acabo de entrar en este monasterio. Por favor, maestro, instrúyeme.
Joshu le preguntó:
–¿Te has tomado tus gachas de arroz?
El monje contestó:
–S, lo he hecho.
Joshu replicó:
–Entonces, ve a lavar tu cuenco.
El monje alcanzó una cierta iluminación.
Mumonkan, Caso 7

La depresión se caracteriza por la lentitud, por la inactividad y por una incapacidad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Hay mucho que aprender de esta faceta de la depresión, pero hay ocasiones en las que a pesar de ello debemos pasar a la acción.
Porque la actividad es importante a la hora de curar la depresión. Se ha demostrado que hacer ejercicio es eficaz como atenuante de la depresión. Además, llevar a cabo algo, lograr algo, ser útil, puede ayudarnos enormemente a superar nuestra sensación de inutilidad. Y el hecho es que, aunque hay mucho que aprender y obtener del silencio, la calma y la introspección, hay ciertos trabajos que debemos realizar para mantener nuestras vidas. Debemos cocinar los alimentos, limpiar la casa, cuidar de los niños y lavar la ropa.
Solemos considerar la meditación y la práctica zen como algo inmóvil, pasivo, inactivo: muchas de las mismas características que aplicamos a nuestra depresión. Pero en la meditación llega un momento en que debemos levantarnos del cojín y hacer algo. Incluso en un intensivo de meditación zen, la meditación está entretejida con la actividad; la tarea de preparar las comidas,lavar los platos y el mantenimiento del edificio y sus terrenos.
En los monasterios zen tradicionales, el trabajo del cocinero jefe se le encargaba a un monje veterano como parte de su práctica espiritual. Tampoco dejaba mucho tiempo para meditar. En esta situación podemos ver el énfasis dual del zen: sobre la actividad y el trabajo por una parte, y en el silencio y la quietud por otra.
Al igual que los monjes de un monasterio zen, en lugar de considerar el trabajo como una desagradable necesidad, podemos considerarlo como parte de nuestro camino y práctica espiritual. Podemos permanecer conscientes y atentos mientras llevamos a cabo nuestras actividades.
También podemos considerar el trabajo como parte de nuestro proceso de curación, y concederle la misma importancia que le damos a cualquier otra cosa que hacemos con ese fin. Lavar los platos, limpiar el coche, acudir a nuestro trabajo puede sernos de tanta ayuda como cualquier otra cosa que hagamos. No tiene por qué ser un gran logro,; sólo tenemos que hacer un esfuerzo para levantarnos y hacer algo cada día, eso marcará una diferencia y nos hará avanzar por el sendero de la curación.
En nuestra vida podemos hallar el equilibrio entre quietud y actividad. Al hacerlo podemos empezar a vivir de manera que todas las cosas se conviertan en oportunidades de aprender y curar. Podemos participar de manera total en el mundo con atención plena y compasión, no sólo en la relativamente cómoda esfera del silencio y la calma, sino en el ruidoso y desordenado mundo de la vida humana.

Exploración complementaria

Ponga su atención el alguna tarea que deba realizarse. En lugar de hacerlo corriendo para poder acabar, trate de prestar la misma atención a su trabajo que la que prestaría a su respiración durante la meditación.
Realice el trabajo sin prisas, de manera que pueda llevarlo a cabo con total atención. Concéntrese en las sensaciones y experiencias del trabajo, no en su finalización. Su objetivo es la atención que pone, no el trabajo que hay que hacer.
Si barre el suelo, fíjese en la sensación de la escoba en su mano, en el sonido que hace al pasar por el suelo, en los remolinos de polvo que levanta a su paso.Si está lavando los platos, sienta el agua jabonosa en el plato, el agua caliente, la respiración en el vientre, el peso de su cuerpo en las plantas de los pies.
Cuando haya finalizado la labor, no se apresure a hacer la siguiente. Fíjese en su respiración. Tómese un momento para sentir el espacio existente entre ambas tareas, como un silencio entre notas musicales.

Realizar la exploración sólo si te sientes cómodo haciéndola. Recomendación del propio autor.

(Extraído del libro "El camino del Zen para vencer la depresión". Autor Philip Martin)

miércoles, 18 de abril de 2012

El Sol y la Luna

(Imagen de autor desconocido para mi)

Un día un amigo le preguntó a Nasrudín qué era más importante, el Sol o la Luna, a lo que sin titubear respondió:
–La Luna.
Estupefacto, el amigo le preguntó por qué.
–Porque la luz es más necesaria de noche que de día –contestó Nasrudín.

lunes, 16 de abril de 2012

Dulzura

haideé iglesias

Fluye el movimiento del agua,
como la mente fluye. 
Ondas en vaivén, 
sonidos dulces,
arropan la vida en el agua. 
Minúsculos peces
moviéndose al ritmo de las ondas. 
Se dejan llevar... 

viernes, 13 de abril de 2012

El arte de la paz XIII

haideé iglesias

"Los antiguos guerreros utilizaron pilares y árboles como escudos, pero no sirven. Tampoco puedes confiar en otros para protegerte. Tu espíritu es el verdadero escudo".

Morihei Uesiba 

miércoles, 11 de abril de 2012

Convertir las Dificultades en el Camino

haideé iglesias

"La tradición budista tibetana instruye a los principiantes en una práctica conocida como Convertir las Dificultades en el Camino. Lo cual implica aceptar conscientemente los sufrimientos no deseados, las penas de nuestra vida, las luchas con nosotros mismos y el mundo exterior, y utilizarlas como base para alimentar nuestra paciencia y compasión, la herramienta para desarrollar una mayor libertad y nuestra verdadera naturaleza de Buda. Las dificultades se consideran de tanto valor, que la oración tibetana que se recita antes de cada pasa de la práctica realmente pide:

Concédeme en este viaje las dificultades y sufrimientos apropiados para que mi corazón pueda despertar realmente, y mi práctica de liberación y compasión universal pueda ser realmente satisfecha.

En el mismo espíritu, el poeta persa Rumi escribió sobre un sacerdote que rezaba por los ladrones y los pillastres de la calle. ¿Por qué?

Porque me han hecho favores tan generosos
Cada vez que doy la espalda a lo que quieren
Acudo a ellos. Me golpean y me dejan 
en el camino, y vuelvo a comprender, que lo que quieren
no es lo que quiero.
Aquellos que te hacen volver, por cualquier razón,
al espíritu, agradéceselo.
Preocúpate por aquellos que te dan 
deliciosas comodidades que te alejan de la oración.

La mayoría de las veces, lo que alimenta nuestro espíritu es lo que nos pone cara a cara con nuestras mayores limitaciones y dificultades. Millarepa fue un famoso yogui tibetano que, de joven, hizo daño a mucha gente usando sus poderes psíquicos. Pero después, cuando encontró a un maestro auténtico, éste le hizo trabajar durante años sin utilizar sus poderes, construyendo y derribando a mano, piedra a piedra, tres grandes casas de piedra. Mediante este esfuerzo aprendió a ser paciente, humilde y agradecido. Estas dificultades lo prepararon para recibir, y comprender, las enseñanzas más elevadas. 
Mi maestro Achaan Chah lo denominaba: "práctica contra el hilo" o "afrontar las propias dificultades"- Cuando consideraba que estaban preparados, enviaba a mojes miedosos a meditar al cementerio durante toda la noche, y los perezosos eran inevitablemente destinados a tocar la campana para despertar a las 8:00 A.M., por todo el monasterio."

Jack Kornfield 

Cómo me recuerda Millarepa, de joven, al que fue mi maestro... Espero que también logre iluminarse.

lunes, 9 de abril de 2012

Los que saben no almacenan

haideé iglesias

Un erudito de la antigüedad, que cargaba con un montón de libros, se encontró con un eremita en el camino. El eremita dijo: "Los servidores públicos actúan en respuesta a los cambios y los cambios se producen en el tiempo; por lo que , aquellos que conocen el tiempo, no actúan de forma predeterminada. Los libros son producto de las palabras, y las palabras provienen de aquellos que saben; así que los que saben no almacenan".

El Tao de la política

miércoles, 4 de abril de 2012

No sigas al rebaño


(Imagen de autor desconocido para mi)

Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas. Se esforzaba por comer hierba, lo cual no le gustaba nada, y por balar, lo cual le era muy difícil. Cuando un chacal se acercaba al rebaño, el joven tigre, imitando a los corderos, huía aterrado. Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.
Un día, un tigre adulto surgió en lo alto de un peñasco que dominaba una llanura. Todos los corderos huyeron, y el tigrecito con ellos.
El tigre persiguió al rebaño y agarró al tigrecito por la piel del cuello. Le preguntó, intrigado:
–Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tu eres un tigre?
Pero el tigre-oveja baló asustado.
Se lo llevó. El pequeño tigre temblaba de miedo y ya se veía devorado. Llegaron a la orilla de un río. El tigre, dejó al tigrecito en el suelo, y lo empujó hasta el borde del río. Entonces se sentó a su lado e inclinó su cabeza sobre el agua. De esa forma, el tigre y el tigrecito se vieron reflejados, el uno al lado del otro. El tigrecito vio que se parecía al tigre adulto, pero no se convenció totalmente.
El tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarlo. "Pruébala", le ordenó el tigre. Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció su verdadera y propia naturaleza. El tigrecito comprendió cuál rea su verdadera condición, y los dos animales se alejaron juntos.

(Cuento recogido por Yosano Sim y Pedro Palao Pons)

Cuántos de nosotros vivimos convencidos de ser aquello que los demás dicen que somos. Representamos personaje tras personaje para sentir que no desentonamos con lo que dice el grupo en el que vivimos y... nos olvidamos de esas vocecitas que nos están recordando constantemente: "Esto a mi no me gusta, ¿por qué lo hago?" o "Me callo, porque van a pensar que estoy loco si digo lo que estoy pensando" o "Si yo quiero hacer esto, ¿por qué siempre acabo haciendo lo que otros quieren?"... Y... últimamente hay tanto experto diciéndonos lo que hay que hacer... que seguimos sus directrices sin pararnos a pensar si realmente es aquello que necesitamos, si eso que me dicen que haga es mi verdadera naturaleza. Personaje y persona no son lo mismo. Así como no es lo mismo el ego que el Yo Superior. Uno nace de la confusión y el otro de la comprensión última, estar despierto reconociendo la esencia en vez de dejarse llevar por las muchas representaciones que adoptamos para sobrevivir, tal y como hacía el tigrecito. La adaptación, esa gran potencialidad del cualquier ser vivo mas, a los humanos, y no sólo, nos esclaviza más que nos libera. Depende de nosotros descubrir como nos puede ayudar a ser libres. Porque lo mismo que uno se adapta a sobrevivir, esa capacidad, o potencialidad, también le ayuda a adaptarse a todo lo nuevo que surja en el continuo vivir para conseguir reconocer que es la libertad. Entonces uno ya no necesita adaptarse. Aparece así la aceptación, aceptación que nace de la libertad del corazón y no de la necesidad del ego.
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