lunes, 30 de junio de 2008

Por la no violencia

Una bonita historia que escuché hace tiempo. Me disculpáis si no es la original.

En una región con gran tradición en la guerra había un castillo que era un fortín, una gran guarnición de soldados y un polvorín bien abastecido para resistir cualquier combate, además de un buen abastecimiento de víveres.
Un día se acercó un hombre paseando tranquilamente hacía el castillo. Fue avistado por los vigías rápidamente que se pusieron en alerta.
El hombre se sentó a unos metros del castillo y allí permaneció tranquilamente. Llegada la noche el hombre se dispuso a dormir allí mismo.
Al día siguiente el hombre seguía allí. Nada nuevo hizo, solo caminaba un rato atrás y adelante, y luego se sentaba. Así todo el día. Los soldados no sabían muy bien que hacer. El dueño del castillo mandó preparar las defensas por si acaso.
Al día siguiente el mismo hombre allí seguía. Nada nuevo hizo, caminaba y se sentaba. Poco a poco los soldados iban acostumbrándose a la presencia silenciosa y pacifica de aquel hombre.
Así durante una semana, en la que uno de los soldados salió del castillo y se acercó al hombre. Después de un buen rato de conversación se puso a caminar con él y se sentaron juntos.
Pasaron dos semanas y otros dos soldados salieron del castillo intrigados. Hablaron un buen rato entre ellos y al final se pusieron a caminar y también se sentaron con el hombre y el soldado.
Así poco a poco iban pasando las semanas. Ya pasado el mes, eran 10 los soldados que habían salido del castillo y no habían regresado.
Al cabo de los meses no quedaba ningún soldado en el castillo. Aquel hombre había conseguido sin arma ninguna que los soldados se sintieran seguros y dejaran de pensar en guerrear como siempre a través de la armas y no del dialogo. Aquel hombre había ganado una guerra sin más gesto que sentarse a dialogar y dejando que se aproximaran a él a través de la paciencia y la amabilidad. Una guerra ganada sin violencia.

No habría guerras si realmente hubiera voluntad de dialogo escuchando lo que tiene que decir el otro. Una sana autoestima genera siempre un buen dialogo. No se tiene necesidad de herir al otro y si me quiere herir le comprendo -sin falsa empatía o masoquismo, parto de que he aprendido a quererme-, con lo cual, es más fácil apagar la llama de la violencia. Inteligencia emocional y social lo llaman ahora. Los valores éticos de siempre, que se están o se estaban dejando de usar y enseñar. Y otra vez hago hincapié en que no estoy hablando de religión, ni de sectarismos o gregarismos. A mayor autoestima y libertad personal, mayor capacidad para conseguir una mejor sociedad. En ocasiones se nos escapa lo que tenemos delante de los ojos por estar completamente ofuscados.
Los seres humanos no somos complicados, nos hacemos complicados. Queremos ser tenidos en cuenta y esto nos obliga a estar constantemente inventando argucias que en su momento dieron resultado, pero que no necesariamente tienen que darlo siempre. Esto hace que no cambie nada, exactamente eso es lo nefasto. Se enreda de tal manera el dialogo que este si da un sólo paso hacia el cambio, es puesto en una situación tal de violencia silenciosa que decide optar por no moverse, generando así un estado de ansiedad y desequilibrio que acaban haciéndole complicado sólo por pura supervivencia. A través de miles de conflictos sin resolver satisfactoriamente se van generando una y otra vez más frustración. Así terminamos proyectando sobre nosotros o sobre los otros. Sobre nosotros enfermando. Sobre los otros, en aquellos que vemos más débiles o más fuertes que nosotros, marginándolos. Creando de esta manera una espiral de hábitos adversos a una fluida comunicación.
Ver esto requiere tiempo y esfuerzo, algo que con lo ajetreados que nos tienen parece un hito imposible. Cada uno debe escoger por si mismo: o vivir esclavo, o vivir en libertad. Salud o enfermedad, tanto para uno como para la sociedad.
A mi esta pequeña historia me ha ayudado en la mayoría de los casos. Todo depende del color del cristal con el que se mire. ¿Quién decía esto?

domingo, 29 de junio de 2008

Wave-Stan Getz

Fluyo como una ola. No me apego. Amo y sufro sin apegarme a ninguno de los dos estados. Ni siquiera al desapego me apego. Estoy. Vivo en la liviandad del alma. Lo demás vendrá por si solo. Me han dicho en varias ocasiones que soy una persona que digo lo que pienso y pienso lo que digo, hoy por hoy prefiero decir que siento lo que pienso y pienso lo que siento.

Gracias a Stan Getz por esta canción que expresa tan bien mis variopintos estados de ánimo. Cada momento que vivo me ayuda a entender mejor a Buda y el budismo zen.

sábado, 28 de junio de 2008

A pecho descubierto

El corazón me sale a borbotones.
Las lágrimas derraman un dolor infinito
De haberme perdido tanto amor
Cruelmente escondido.
No puedo, no se si seguiré.
Es demasiado el dolor que siento.
No más crueldad,
Enredo que sigue y sigue pero no hace palpable el amor.

El dolor me atenaza, por favor páralo.
El monstruo me lleva al abismo,
Socorro, te necesito.
No me dejes más aquí…

Mi llanto me desploma,
Ya no quiero vivir más así.
No sobreviviré al horror de la crueldad
Por segunda vez.

Héroe, ¿donde estás?
Te siento pero no te toco.
Lo necesito como la princesa
Que fue rescatada del dragón.

Mi príncipe,
Ese en quién ya nadie cree.
Ese que alimenta mi alma,
Pero me abandona al horror
Del carcelero psicópata.

Socórreme.
No consientas que más lagrimas
Se derramen por el monstruoso carcelero.
Si se derraman
Que sean de nuestro amor.
Guiado por los ángeles y las estrellas.
Por favor.

No viviré en desamor
Amaré porque ello me sustenta.
Te hago de nuevo el ruego
Más no podré esperar
Sería volver atrás.
Por ello del infierno me alejaré volando.

Yo quiero, amo y sé,
En esa clarividencia prendida a mí
Sin yo quererlo.
Sé que me amas, ¿qué más puedo yo hacer?
Me siento en una cárcel
Si no me sacas, ¿dónde está tu amor?

Si no me amas
Clávame el puñal hasta el alma
Así sabré que he vivido engañada.
Entonces le daré al monstruo
Su ansiada carnaza.

Dios, no nos abandones.
Te lo ruego desde lo más puro de mi alma
Te lo pido con esa fe,
Esa fuerza que me ha mantenido viva hasta hoy.

Poeta en Oporto

Ese día, poeta ilustrado,
Queriendo ser daga
Renunciaste
Abnegado, al fulgor en libertad.

Otrora, por tu aroma prendida,
Mi cabeza reposó
Placidamente en la almohada.
Soñando tus sueños.

Tersada por el aliento del beso ofrecido,
Ese, que en tu boca quedó.
En el corazón abierto al noble gesto
Tímida, mi alma se recogió.

viernes, 27 de junio de 2008

Un padre

Dicen que es mejor tener un padre que no tenerlo. Dicen que aunque pueda ser severo, es mejor tener un padre que no tenerlo.También sabemos que para tener un padre maltratador, casi mejor no tenerlo, pues la vida junto a él no va ha ser muy feliz. Los niños que son huérfanos de nacimiento, también echan de menos la figura paterna, si no son adoptados desde bebés.
¿Y cuándo tienes un padre y no lo puedes disfrutar? ¿Qué ocurre entonces? Y aún otro caso ¿Qué haces cuándo disfrutaste de él pero se convierte en ausente a partir de los 3 o 4 años? No es una ausencia real, es una ausencia presente. No está, pero se convierte en presente para romperte el momento.
Así fue la relación que yo tuve con mi padre, que aún vive gracias a Dios, pues así la vida me ha permitido (nos ha permitido) romper ese silencio emocional que tanto daño causó.
Recuerdo una sensación muy agradable cuando los domingos por las mañanas yo corría a su cama (mama ya se había levantado) y nos poníamos a jugar a las casitas. Qué tiernamente me trataba. Esto duró muy poco, para mi desconsuelo.
Si, ya se que los recuerdos están fragmentados, pero lo que cuenta es lo que a mi me dejó huella, lo que me toco de un modo u otro.
Recuerdo también como me levantaba y me lanzaba al vuelo, ¡que sufrimiento!. Para mí era un tormento, me sentía agonizar cada vez que me lanzaba y me cogía. En mi interior yo quería gritar pero no salía. Pero nunca dije nada, por miedo a que entonces no me hiciera ni siquiera eso. El siguiente recuerdo fue aún más traumático para mí. El me llevaba a su trabajo y me enseñaba las trampas que ponía para cazar pájaros, enseñándome el cartucho con todos aquellos pajaritos dentro. Teníamos en casa una jaula con un gorrión, recuerdo que estaba en la terraza, donde yo le hablaba. Un día sin más explicación se llegó a la jaula y lo soltó. –Pero ¿ por qué?- dije yo con el corazón encogido. –Porque si están en una jaula se mueren, no pueden estar presos- me contestó. Yo intenté argumentar en vano, no fui escuchada, sólo valía su argumento. Aún así le dije –entonces ¿por que tú los matas?- El se quedó en silencio. Yo sentí que era injusto, que -y esto era lo más importante para mí, lo que más me dolía- no me hubiera tenido en cuenta para explicarme porque se debería soltar al gorrión (yo por entonces tenía 6 años). Tenía claro que su acción era justa para el pájaro, pero no lo había sido para mí pues fui tratada como si fuera un saco, algo a lo que se le puede imponer todo lo que se quiera y ya está.
¿A que viene esto? Eso de querer imponerme los demás su santa voluntad para mí siempre fue un infierno, en el que la mayoría de las veces me veía defendiéndome a capa y espada. Nadie parecía tenerme en cuenta, todo eran imposiciones, injusticias, mentiras,… para conseguir sus propósitos egoístas. Si mi padre era un ser egoísta, muy egoísta.
Poco tiempo después me preguntaron los dos sentados en la salita y yo de pie, -¿a quien quieres más?- qué pregunta tan torpe (pienso ahora). – Os quiero a los dos, pero, más a mama-. Me imagino que para mi padre esto sería un jarro de agua fría, yo fui muy diplomática para mi edad (7 años), pero debió marcarle de por vida. Por otro lado nada que él no se hubiera buscado y ganado a pulso. Muchos de nosotros actuamos con nuestros hijos como si todo lo que hiciéramos estuviera sujeto a total impunidad, algo bastante incierto. Si observáramos más a los niños sabríamos ver lo que nos están diciendo. Hay muchas cosas que ya tenemos claras desde bien pequeñitos, son los adultos los que nos contaminan. Cierto que cada uno lo hace lo mejor que puede, pero sería mejor hacerlo con conciencia de lo que se está haciendo. Es un ser humano libre, no un apéndice nuestro.
Lo siguiente que tengo en la memoria respecto a la relación con mi padre es en el internado (5 años de internado). Una sola visita. Si, mi padre me fue a ver una sola vez, en 5 años, de los cuales uno lo pasé entero interna (ese verano fue el de la sorpresa). Tenía 11 años. Me llevó a una sidrería en la que nos pusimos las botas a comer sardinas a la plancha y a beber sidra. Cuando me levanté estaba tan borracha que me caía para atrás. Se lo dije, -¡qué vas a estar borracha!- contestó. –Si mira ¿no ves? No puedo caminar, voy para atrás- le dije riéndome. – ¡Anda, anda que vas a estar borracha! Como siempre sin escuchar. ¡Yo para qué hablaría! Estaba feliz de recibir tan generosa limosna.

jueves, 26 de junio de 2008

La mentira de los sucedáneos

Unos monos durante, una fría noche de invierno vieron a unos hombres alrededor de una hoguera. Al acercarse, inmediatamente advirtieron el calor que despedía aquel extraño fenómeno de color rojo semitapado por maderas.
Cuentan que a partir de entonces, durante sucesivas generaciones, en las noches frías, los monos se reunían alrededor de unas maderas que colocaban encima de un círculo que previamente habían pintado de rojo. Y si hablaban entre ellos todos coincidían que ese era el modo correcto de calentarse. Cuando algún mono ignorante llegado de fuera declaraba que sentía el mismo frío alrededor del círculo que fuera de él, era reprendido con severas admoniciones respecto al poco respeto que guardaba al conocimiento de los antiguos sabios.


Quienes nunca preguntan acaban creyendo lo que ven.
Quienes todo preguntan acaban siendo engañados.
Quienes preguntan con miedo dudan de la respuesta.
Quienes preguntan aún sabiendo la respuesta, dudan de si mismos.
Quienes…

miércoles, 25 de junio de 2008

Al que quiero

Ese niño que se empeña en ser in-pertinente, in-aguantable, in-soportable,…
Me pone a prueba una y otra vez.
No da tregua, quiere confirmar una y otra vez que le quiero, que no le dejaré, que siempre estaré ahí para protegerlo.
Niño desamparado que flaquea en su goce de la vida.
Niño travieso que no se entiende a si mismo.
Niño confundido por el temor de su fuego.
Niño altanero que ve a través de su maltrecho ego.
Niño tan huidizo que da miedo hasta cogerlo.
-¿Qué monstruo te atormenta?
-¿Qué fantasma te asusta?
Ya no está el hombre del saco debajo de la cama.
Sal pronto del cobijo, sal corriendo al cantarín jardín, que te espera el más grande árbol que puedas encontrar.
Sus ramas son mandarinas, sus raíces sarmiento, para aferrarse al corazón con fuerte aliento.
Sus hojas abanican tan frescamente que dan ganas de salir al viento.
Volar es vivir.
¡Corre!, ¡corre!, te espera un gran acontecimiento, no temas sentir el aroma fresco del amor verdadero, almas gemelas que se reconocerán en un dulce balanceo.
¡Mece!, ¡mece!, mecedora de sueños, tráeme al lucero, para que se cobije en mi valientemente y no tema al héroe que lleva dentro.

martes, 24 de junio de 2008

Cambio y aceptación

Hace mucho tiempo una persona con mucha lucidez dijo que lo que queríamos todos era la cesación del sufrimiento. Si fuéramos capaces de mirar hacia adentro comprobaríamos cuanto de lo que nos ocurre en la vida, antes ya lo preparamos nosotros. Vamos encadenando a las situaciones emociones y a las emociones reacciones, y a las reacciones suposiciones, así hasta que ya no nos queda otra que preguntarnos que nos pasa que siempre cometemos los mismos errores, o caemos en las mismas situaciones.
No parece fácil que el ser humano se pare para observarse. Tomar conciencia de aquello que hace en el día a día, eso que parece tan rutinario. La rutina sólo esta dentro de uno mismo. Si yo la percibo así es porque yo lo pienso así. Alguien me podría decir que es al revés, que al vivir en un ambiente de rutina este te hace ser rutinario. Entonces le preguntaría: ¿Qué entiendes tú por rutina?. Hacemos al cabo del día un buen número de rutinas que no nos resultan rutinarias, y si esto es así ¿por qué entonces percibo el resto de lo que hago como rutinario?.Por la interpretación que yo hago. En la frase “el mapa no es el territorio” queda bien reflejada esta interpretación. Yo tengo un mapa por el que me puedo guiar, pero no es el territorio, este cambia en cuanto me sitúo en el.
El aferrarnos a creencias provoca que confundamos nuestra interpretación con lo que realmente ocurre. A lo largo de la historia se han sucedido miles de interpretaciones de acontecimientos que luego fueron refutados. Lo que hoy puede ser tachado de estupidez, unos años después puede ser considerado como inteligencia o viceversa. Entonces ¿Por qué esa necesidad de imponer la verdad a lo que sólo es pensamiento? Lo que para unos es una aventura para otros puede ser un verdadero quebradero de cabeza. A unos les gusta el cambio a otros les aterra. Y ¿cómo se puede convivir en medio de dos extremos? Pues pienso qué el que tiene más capacidad para los cambios es el que puede comprender mejor la situación y por lo tanto adaptarse. El que no soporta los cambios tendrá la oportunidad de aportar sosiego, aprendiendo de la versatilidad del otro. Lo que nunca va bien es imponerse mutuamente alguna de las dos posturas. Por ello la importancia de comprendernos antes de juzgarnos y juzgar. Me acepto como soy pero no me apego a lo que soy.

Tao Te Ching XIX

No incites a la santidad y al conocimiento,
y tu pueblo será mucho más beneficiado.
Rechaza la justicia y la moralidad,
y el pueblo volverá al amor y a los sentidos correctos.
Renuncia a la astucia y a sacar provecho a las cosas,
y no existirán los ladrones.

Para hacer esto comienza por;
renuciar a la erudicción.
Mantener la sinceridad y la sencillez.
Modera los deseos y reduce el egoismo,
y el Tao seguirá su curso.

Lao Tsé

A más reglas más desequilibrio, la sabiduria está en tu interior.

Noche de San Juan



El fuego como expresión del ciclo de renovación. Caprichosas formas que expresan la fuerza interior que todos llevamos dentro. Los opuestos en movimiento. La fuerza vital arrasa para volver a nacer.

Hoy ha sido un día especial para mí.

¡Feliz Noche de San Juan!

lunes, 23 de junio de 2008

Bailando


Qué bien, mi alma ya está en la resonancia adecuada. Una sonrisa por favor y también la carcajada.

Koyaanisqatsi-Pruit Igoe-Philip Glass

Koyaanisqatsi: "Vida fuera de equilibrio" en lengua Hopi. Mi alma hoy está en baja resonancia. Me pesan todavía las heridas infligidas por un ciego/mudo emocional. Maya de nuevo; ella siempre tan vivaz para llevarte a lo conocido y alejarte de lo diamantino.

Para reflexionar un poco:

Quizás todos tendríamos que plantearnos que dejamos de hacer día a día para que siga habiendo tantos mudos/ciegos emocionales. No se trata de enfurecerse, pero si de ser más valientes a la hora de poner coto a aquello que vemos a todas luces intolerable. Empezando por la pequeñas cosas iremos cogiendo el suficiente coraje para acometer las grandes. Estos mudos/ciegos emocionales no pueden porque de momento no saben, pues tendremos que ser los que si sabemos y podemos ver/hablar los que tengamos que hacer la labor.

¡Por una vida dentro de equilibrio!

domingo, 22 de junio de 2008

Milagros sin significado

Un anciano maestro mandó a sus discípulos a recorrer mundo con el encargo de que le trajeran noticia del acontecimiento más maravilloso que hubieran contemplado durante su viaje. Al cabo de muchos meses regresó uno de ellos y empezó a narrarle lo siguiente:
-Maestro, lo más increíble y maravilloso que he contemplado en estos largos meses ocurrió un día en que estaba a punto de tomar una barcaza que cruzaba un caudaloso rio. En el momento de zarpar, llegó un pobre anciano que le pidió al barquero que por caridad lo llevase a la orilla ya que no disponía de dinero. El dueño de la barca se negó airadamente y soltó amarras con toda rapidez, de tal modo que la barca se adentró en la corriente. Pero en ese momento, y ante la mayor sorpresa de todos, el anciano cerró los ojos, entró en un estado de arrebatamiento ¡y comenzó a caminar sobre las aguas hasta que vadeó el río! ¿No es asombroso? ¿No es eso un milagro?
-¿Cuánto costaba el pasaje de la barca? - Preguntó el maestro.
-Sólo dos monedas - respondió el discípulo.
-Pues esas dos monedas es todo el valor del milagro que has contemplado.

Nos dejamos asombrar por lo que parecen milagros sin pararnos a mirar más allá de lo evidente. Esta gran necesidad de creer en algo nos hace concebir dioses donde sólo hay barro. ¿En que nos diferenciamos de los hombres que crearon ídolos para rendirles culto, o de los que desechando las religiones adoptaron la ciencia? Todos necesitamos creer en algo, esta metido hasta el tuétano en nuestros huesos. No es de extrañar pues que tantos y tantos que se dicen no creyentes, ateos o agnósticos, caigan en el error. Si miraran dentro de sí podrían encontrar a Dios, ese Yo Superior que ahora les resulta invisible. Intentan materializarlo en algo tangible y su alma superior no es tangible ni palpable, sólo se intuye. Es el alma la que tiene las respuestas a la incertidumbre, ella es la que te hace saber lo que es de lo que no es, escúchala, está hablándote.

Alas

Belleza por doquier esperando ser observada,
diamante de ojos inocentes.
Sensación de liviandad ante lo invencible,
agua que te acoge.
Prepárate para volar alma soñada,
deja al abismo tu consuelo.

sábado, 21 de junio de 2008

Todos a una


No he podido resistir la tentación de poner este video. Ojalá que todos os contagies como/con ellos, yo no he podido evitarlo. La risa es muy terapéutica así que a ello...

viernes, 20 de junio de 2008

La playa, otra realidad

Estaba caminando por la orilla de la playa, con los pies en el agua absorta en el disfrute de esa acción; cómo iban y venían los olas; la fuerza que ejercía el agua si caminaba sacando los pies de ella o si los deslizaba a través de ella; si ora estaba más fría ora más caliente, el deleite del agua, tan relajante. No estaba sola, no. Esta saludable acción la realizaban otras muchas personas y como el día al fin había decidido mostrar su cara veraniega íbamos con traje de baño unos; con ropas ligeras otros; vestidos otros pero arremangados para no mojarse, en definitiva una amalgama de personas cada una disfrutando de estar en la playa. Y bien digo: disfrutar. Así de pronto me dio por pensar: yo no veo aquí que estas personas estén tan preocupadas por la imagen de su cuerpo. Entonces deje de mirar al agua y comencé a observar ese flujo de personas yendo y viniendo. Cada uno, si iba solo, y cada cual, si iban acompañados, estaban en el acto de caminar por la orilla de la playa, cuerpos altos, bajos; gordos, delgados; jóvenes, viejos; arrugados, turgentes; bien hechos, contrahechos; con todo, sin algo, y todos tan contentos y tranquilos disfrutando del sólo hecho de caminar por el agua en la orilla de la playa. Qué grata sorpresa ver que no importaba lo más mínimo el aspecto de nadie en particular. Todos estábamos en la playa, no había más. Tuve la sensación de que algo no encajaba, no en ese momento, sino en muchas de las cosas que nos dicen al respecto del culto al cuerpo, de la obsesión por adelgazar, las dietas, los complejos, todo, todo había desaparecido allí mismo en la orilla de la playa. Fui consciente del condicionamiento. Esa otra realidad que un sinfín de estudios estadísticos (socialización diría yo), más la publicidad, más los medios de comunicación se empeñan en hacernos ver como una verdad insoslayable casi (o no tan casi) como obligandonos a pensar que no existe más que lo que ellos dicen.
No existe la realidad. La realidad es la que lleva cada uno consigo mismo día tras día y a lo largo de su vida. Ni más ni menos. Lo demás son otras realidades que algunos nos quieren vender como ciertas, y si por supuesto que son ciertas en la medida que son inciertas también, pues son sólo una realidad más. Juntar muchas realidades da un conjunto de ellas no una realidad única. Por eso cuestiono y me cuestiono en muchas ocasiones, por saber que pretencioso resulta decir o vender que uno tiene la verdad de su lado. Yo soy yo en el mundo pero no el mundo.
En todo caso para mi la playa hoy ha sido un estupendo lugar para darme cuenta de que todos somos más libres de lo que se nos supone. Ello me hace ser aún más positiva si cabe.

jueves, 19 de junio de 2008

Sencillez y dificultad del Zen

El desapego del pensamiento, es un ejercicio que no requiere detener el flujo de la mente pero que nos permite alcanzar el mismo objetivo. "Nuestra enseñanza no pretende eliminar los ensueños, reprimir el cuerpo y la mente y cerrar los ojos. Es Zen no es eso". Ahorrar energía, la preservación, sin efectuar esfuerzo alguno, de la integridad mental original.
Para acceder al verdadero Zen debes saber ponerte a prueba a ti mismo. Jamás es recomendable que la gente confundida se precipite a la busqueda de un gurú, y sí, descubrir por si mismo el origen de la propia confusión. Alcanzar el origen de la mente emancipandote de las limitaciones y del sufrimiento innecesarios. La normalidad del Zen favorece la evolución de la conciencia humana y su liberación, el desapego. El vacio perfecto.

Foyan

El día de hoy y los masoquistas

Hoy el mundo ha tenido a bien concederme lo que necesitaba para entender.
En múltiples ocasiones me he encontrado con personas retorcidas, digo retorcidas porque no se rigen por el más elemental concepto de relación humana. Se llaman a si mismas masoquistas, lo siento, no entiendo nada (es un decir). ¿Qué será eso de ser masoquista? ¿Estas atado a un concepto de ti que te dice que tienes que ser masoquista? Pero no, puesto que ese concepto no habla por si mismo. Ese concepto, todo concepto mental, es un constructo de la mente, de tu propia mente. Así que dime ¿qué es ser masoquista? Yo diría que estás confuso. Lo aprendiste, lo arreglaste así para no enfrentarte a tu inmadurez, te justificas ante la incapacidad de encontrar en ti algo bueno que dar,… para que seguir…
Yo soy esto, soy lo otro, soy lo de más allá, y además los que estamos alrededor le reforzamos constantemente en su equivocación como si fuéramos hados de la verdad suprema. Me gustó el nombre que le dio una persona que se dedica a investigar sobre las películas que nos montamos para relacionarnos, sobre todo en le amor, “hadas madrinas” las llamó. Genial. Es tal cual. Vamos todo el día por ahí con la varita mágica a ver si arreglamos los asuntos de los demás cuando los nuestros propios no sabemos ni los que son, ni de que van.
Vemos demasiado cine, películas y series y creemos que la vida real es así. James Bond, Los ángeles de Charly, Matrix, La Cenicienta y el último mito, House, uso los más conocidos por no extenderme. Y como la realidad personal y que nos circunda no se asemeja en nada, la construimos como cuando éramos niños, fantaseado a ser quien no soy para darme algo de importancia a mi mismo, ya que considero que no tengo ningún tipo de valía que no sea la de pensar que tengo que no tener para vivir, si se me permite el juego de palabras, en vez de mirar a que tengo miedo, algo que vendría muy bien por cierto. Y como puede que nunca lo consiga no le haría la vida imposible a otros. A no, esto implica mucho esfuerzo y dolor, claro por eso me las apaño para fastidiarle la vida a los demás porque, como soy masoquista… Insisto ¿que será eso de ser masoquista?. Bueno por hoy ya está bien de dedicarle tiempo a estos pobres seres perdidos en su pobre mundo.
Qué bien que el mundo está habitado por seres humanos que les gusta querer y ser queridos no sintiendo en ningún momento que se aburren, son los creadores. Mi mundo y mi vida están tan llenos de riqueza que no tengo que estar esperando que alguien venga a darme una llave para encontrarme. Me encuentro porque así lo deseo y lo deseo porque me encuentro. Bienvenido el que a su vez también sea rico y quiera que nos enriquezcamos mutuamente. El camino del medio.
Hay personas que aprenden de sus errores, otras que aprenden de los suyos y también de los que cometen los demás, y otras que no aprenden nunca. Las llamaría pobrecitas si no fuera porque los pobrecitas son las tienen que aguantar su mal llamado masoquismo. Como decían muy sabiamente en mi pueblo: "quien te entienda que te compre".

miércoles, 18 de junio de 2008

Metamorphosis Two - Philip Glass


Proceso de cambio: necesidad de madurar por ley de vida, evolucionando hacia el ser superior conjugando sensibilidad y razón (lo arcaico y lo técnico), para no convertir esta sociedad en un zoo de humanos robotizados insensibles a la empatía. Ahítos de materialismo y superficialidad para sobrevivir a lo inmediato y perecedero sin poder encontrar el sosiego necesario para enfrentarse a esa opulenta miseria insensible que nos envuelve y se nos impone. Metamorphosis: tan vital como respirar.

Silencio...

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