miércoles, 20 de julio de 2011
El arte de la paz VIII
lunes, 18 de julio de 2011
¿Cuándo te he traicionado?
Creada originalmente por haideé iglesiasmiércoles, 13 de julio de 2011
Fuerte y delicado gorrión
atesoras una gran decisión.
Fuertes saltos te ayudan a caminar.
Salto tras salto, recorres el mundo
para que tu comprensión de él
no se convierta en el rechazo
de nuestra indecisión.
Indecisión perturbada por la ignorancia
de lo que significa tu vida
y la nuestra.
Cada vez más difícil el sustento
encuentras el modo de
acercarte con mucho temor
a nuestros platos repletos de pan.
Sólo pides eso, un poco de pan.
Mas, ¿quién te comprende?
Veo como nos convertimos en
estatuas sin emoción
tan sólo preocupados
por no sentirnos
obligados a tu petición.
Aquel día
contemplé tu muerte
tras la agonía
que unos niños en su
ignorante bondad
pretendían con ello ayudar.
Yo con ello comprendí mucho más.
Que en el bien se esconde el mal
y en el mal está el bien,
después de ver
como una de tus patitas,
que ya no podría saltar más,
avanzaba en el último salto
para estar en la eternidad
donde todos estamos ya.
Fuerte y delicado gorrión,
que tu vida nos siga mostrando
como vivir mejor.
Que tu ejemplo sirva
para tener siempre
abierto el corazón.
martes, 12 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
viernes, 8 de julio de 2011
Tao Te Ching XLII

El Tao genera el Uno.
El Uno genera el Dos.
El Dos genera el Tres.
Y el Tres genera todas las cosas.
Todas las cosas surgen de lo oscuro, de lo Yin
y se dirigen hacia la luz, hacia el Yang.
Cuando el Yin, lo femenino y el Yang, lo masculuno, se encuentran, todo fluye en armonía.
Los hombres odian la soledad, la ignorancia y el estar desvalidos. Y sin embargo lo reyes y príncipes, eligen a esos atributos como títulos.
Porque se puede ganar con la pérdida y perder con el triunfo. Porque como se dice comúnmente:
"Los excesivamente fuertes y violentos, no mueren por causas naturales"
Este es el origen de mi doctrina.
jueves, 7 de julio de 2011
Desdibujarse...
martes, 5 de julio de 2011
Zen y depresión. Explorar el territorio

Permanece sosegado. Los árboles y arbustos que hay junto a ti no están perdidos. Allí donde estés se llama Aquí. Y debes tratarlo como a un poderoso extraño, debes pedir permiso para conocerlo y ser conocido. El bosque respira. Escucha.
Anciano indio norteamericano
Cuando dejamos de correr podemos empezar a mirar lo que sucede en nuestro interior. Podemos estar aterrorizados, pero podemos apartar nuestro miedo durante un instante y explorar la situación.
En la depresión nos hallamos en un mundo en el que nunca habíamos estado. Podemos sentir que somos diferentes del resto de la gene, como si todo el mundo hablase un idioma que no comprendemos. Nuestras mentes luchan por mantenerse al corriente de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Incluso el aire y la luz parecen ser diferentes.
La depresión no es meramente una experiencia más profunda de nuestras emociones normales de tristeza, sufrimiento o aflicción. Esas emociones, claro está, también se hallan presentes. Pero la depresión es una experiencia totalmente diferentes, tanto en el cuerpo como en la mente, respecto a todo lo que hemos conocido hasta ese momento.
Tenemos que aprender a reconocer esta tierra llamada depresión. tanto para ayudarnos a encontrar una salido como para ayudarnos a sobrevivir mientras estemos allí. Porque el camino de salido puede ser dificultoso y también porque tal vez nos costará un tiempo hallarlo.
Así que más vale que nos orientemos y exploremos este territorio en que nos encontramos.
En nosotros se hallan presentes emociones muy intensas: desesperanza, inutilidad, y una profunda e inexplicable tristeza. Sentimos que estamos totalmente solos. Pensamientos de muerte se abren paso en nuestra conciencia. Puede que incluso estemos inundados de pensamientos sobre el suicidio.
Nuestra mente se siente como si no funcionase bien. Nos resulta difícil dar forma a los pensamientos, hablar, incluso tomar las decisiones más simples. Sentimos agotamientos mental, y nuestra memoria no parece funcionar. Hay una desaceleración de cuerpo y mente. No obstante, al mismo tiempo se da una aceleración de esa voz en nuestra cabeza, que nos grita cosas terribles acerca de nosotros mismos y del resto del mundo. La depresión nos roba nuestra atención y capacidad de juicio precisamente en la época en que más las necesitamos.
También sentimos agotamiento físico. Nos sentimos agobiados, como si nos moviésemos a través de agua o en un estado de elevada gravedad. Nos movemos con lentitud y a menudo sentimos que, sea lo que fuere lo que queremos hacer, no vale la pena el esfuerzo que hay que realizar sólo para moverse. Quizá sintamos que todo lo que deseamos hacer es dormir.
El mundo que nos rodea también parece haber cambiado. Es como si alguien estuviese apagando lentamente las luces, hasta que resulta difícil ver. Todo lo que vemos a nuestro alrededor es inmundo y putrefacto, desesperación y muerte. Nos hallamos exquisitamente sintonizados con la tristeza del mundo, tanto con nuestro dolor como con el de los demás.
Este lugar puede parecer frió y carente de vida como la luna. o tan mortífero y opresivo como un árido desierto. O también puede ser un bosque oscuro, amenazador y con una vegetación agobiante, donde no hallamos camino de salida, o donde ni siquiera acertamos en qué dirección dirigirnos. O podemos sentirnos como si estuviésemos en el fondo del océano, donde no llega luz alguna, donde no podemos respirar y la presión nos ahoga.
La depresión puede llegar lentamente. Puede ser como la luz del sol desvaneciéndose al fina del día: apenas te das cuenta de que desaparece hasta que de repente no puedes ver a un palmo de tus narices. O puede se como caminar en la niebla: no percibes lo húmeda que es hasta que estás empapado hasta el tuétano.
Pero hemos elegido no echar a correr, así que tenemos que permanecer con todo ello. Ponemos atención a nuestras sensaciones y pensamientos, así como a nuestras reacciones secundarias, a nuestro deseo de echar a correr, de olvidarnos de todo nuestro dolor. Hemos elegido hacer frente valientemente a nuestra vida, con atención y compasión.
Aunque la depresión es diferente para cada uno de nosotros, existen muchos elementos comunes a todos, que confirman que existe un proceso físico en marcha. La depresión parece ser una enfermedad, una afección tanto del cuerpo como de la mente.
La depresión también es una enfermedad espiritual. Interfiere en nuestra capacidad de poner atención en este maravilloso momento presente, de ver la bondad de este momento y de sentir la esperanza de los momentos que vendrán tras el actual. Hace que el regalo de la existencia como ser humano parezca una maldición.
No obstante, al enfocar la depresión de una manera espiritual – y con la ayuda de los demás– podemos hallar curación no sólo para nuestro cuerpo y nuestra mente, sino para nuestro espíritu sufriente.
Exploración complementaria
Mientras permanece sentado cómodamente en un cojín o en una silla, relaje la respiración. A continuación empiece a concentrarse en las inspiraciones y espiraciones.
Cuando se haya asentado de forma natural en su propio ritmo respiratorio, lleve su atención al cuerpo. ¿Qué sensaciones tiene que pudieran ser una manifestación de su depresión? ¿Siente que son diferentes a lo que suele sentir normalmente?¿Siente que son diferentes a lo que suele sentir normalmente? ¿Se siente especialmente frío o caliente? ¿O bien se siente aletargado?
Fíjese si siente dolor, y dónde está localizado. ¿Nota tirantez en el vientre, o dolor en el pecho? ¿O tal vez siente una cierta agitación y le resulta muy difícil permanecer sentado y tranquilo? Ponga su atención en esas sensaciones, pero sin responder a ellas. En su lugar, trate de continuar sentado y respirando, mientras presta atención a esas sensaciones.
Ahora tómese un momento para enfocar la atención sobre los pensamientos. Si puede, obsérvelos ir y venir sin implicarse con ellos, oriente suavemente su atención de vuelta a la respiración y a observar simplemente los pensamientos. ¿Aparecen pensamientos que no acostumbran tener? ¿Piensa en la muerte, o bien aparecen pensamientos de inutilidad o falta de sentido? ¿Está preocupado o atribulado a causa del miedo, o de todo lo malo que siente que puede suceder? No trate de parar esos pensamientos o de alejarlos de usted: simplemente obsérvelos y tome nota de ellos.
Finalmente, lleve su atención a las emociones y fíjese cómo se entretejen con los pensamientos, ¿Siente miedo? ¿Desesperación? ¿Ansiedad? ¿Ira? ¿Tristeza? ¿Se siente apabullado?
Dé un giro de ciento ochenta grados a su atención y vuelva a observar su cuerpo. ¿Están sus emociones y pensamientos conectados con algunas de las sensaciones físicas que percibió con anterioridad? Cuando pone atención sobre las sensaciones, pensamientos y emociones, ¿aumentan de intensidad o bien se calman?
Cuando siente que está listo para acabar, lleve la atención de regreso a la respiración durante unos instantes, y fíjese en si el ritmo respiratorio ha variado desde que empezó esta exploración.
Puede realizar este ejercicio de vez en cuando para comprobar sus sensaciones de depresión. O bien puede llevarlo a cabo a lo largo de varios días para llegar a conocer bien su depresión.
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Sentado tranquilamente, lleve su atención a la respiración, a las inspiraciones y espiraciones..
Ahora imagine que la depresión es un lugar con una realidad física. ¿cómo es? ¿Es como estar perdido en un bosque, o atrapado en el fondo del mar, o abandonado en pleno desierto? ¿O bien está en una enorme y oscura mansión? ¿O se trata de algo completamente diferente?
Explore ese lugar. Fíjese en el olor del aire, en lo cálido o frío que resulta. ¿Qué sonidos escucha? ¿Hay otras personas en ese lugar? ¿Cómo se siente ahí: perdido, solo, asustado, confuso?
Puede regresar a ese lugar en cualquier momento para examinar su depresión y hacerse más consciente de lo que es, y de cómo puede ir cambiando.
Realizar la exploración sólo si te sientes cómodo haciéndola. Recomendación del propio autor.
(Extraído del libro "El camino del Zen para vencer la depresión". Autor Philip Martin)
lunes, 4 de julio de 2011
El conocimiento redondo y la acción cuadrada
Una atención sutil significa ponderar los problemas antes de que se presenten, estar preparado frente a las desgracias antes de que sucedan, estar en guardia antes las faltas, estar atendo a lo sutl y no entregarse a los deseos.
Una gran volutnad significa abarcar a todas las naciones, unificar las distintas costumbres, incluir a todas las personas como si se tratara de una sola familia, ver que los juicios van parejos y ser su eje.
Un conocimiento redondo quiere decir funcionar sin prinicipo ni fin, llagnado a todos los confines, como la fuente profunda que no se agota, respondiendo a todo a medida que sucede. La acción cuadrada significa mantenerse recto sin que falle la decsión, se claro, puro e inalterable, no caer en el desconttrol cuando surgen aprietos; y no caer en los antojos al tener éxito.
El gozar de muchas destrezas significa ser competente tanto en las artes marciales como el el ámbito cultural, siendo acertado en la acción y en el reposo, ser capaz de actuar o replegarse según sea el momento y no huir de nada, sino examinar lo que es realmente apropiado en casa ocasión.
El tener pocos intereses quiere decir el dominar las artes teniéndolas por la mano, tratas muchas cosas alcanzando lo esencial, gobernar lo amplio aferrando lo general, controlar la hiperactividad, mantenerse en paz y trabajar en lo que es central, utilizando el uno para unificar el múltiple, como cuando se juntas las piezas de un talismán.
Aquellos cuya atención es aguda, controlan lo sutil; aquellos cuya voluntad es grande, lo abarcan todo. Aquelos cuyo conocimiento es redondo, lo saben todo; aquello cuya acción es cuadrada, se guardan de hacer ciertas cosas. Aquellos cuyas destrezas son muchas, lo consiguen todo; aquellos cuyos intereses son pocos, reducen a la mínima expresión lo que poseen.
El Tao de la política.
viernes, 1 de julio de 2011
jueves, 30 de junio de 2011
Flores de Bach. Beech (Haya) (III) y último

Esta flor está dentro del grupo "sobreprotección y excesiva preocupación por el bienestar de los demás".
Para quienes sienten la necesidad de ver más belleza y bien en cuanto les rodea. Y aunque muchas cosas parecen estar mal, tiene la capacidad de ver el bien en torno a ellos. Para poder ser más tolerantes, indulgentes y comprensivos con las destintas formas en que cada individuo y cada cosa tienden hacia su perfección.
(Extráido del libro "Cúrese Vd. mismo". Autor Dr. Edward Bach)
He decidido poner lo que el propio Dr. Bach dice porque su modo de expresarlo siempre me parece lleno de amor y comprensión.
miércoles, 29 de junio de 2011
Flores de Bach. Beech (Haya) (II)

Para quedarnos con el ejemplo antes citado: el individuo no ha aceptado su papel de extraño y paciente, ni ha superado las experiencias dolorosas de la discriminación. En lugar de ello, la personalidad ha desarrollado un código de conducta propio, en el que ha incorporado determinados mecanismo de defensa destinados a ayudarla a contrarrestar la voz de su Yo Superior. En nuestro ejemplo desarrolla crítica y arrogancia para poder proyectar, con ayuda de ambos, los sentimientos humillantes sobre el medio.
Estas proyecciones negativas no sólo dañan a la personalidad en sí misma. sino también a la gran unidad. Los pensamientos negativos afectan al entorno, repercuten en la personalidad y pueden reflejarse en una cantidad de síntomas somáticos de irritación. La personalidad se endurece y entumece más y más, ya que no intercambia energía con su propio Yo Superior ni con su entorno.
Tan pronto como la personalidad se libera de sus limitadas escalas de valores y se abre respecto a su Yo Superior, se le manifestarán a través de su energía anímica escalas de valores más elevados y mayores posibilidades de conocimiento y conciencia. de la individualidad. Su crítica restringida se transformará en comprensión, su susceptibilidad respecto a otras personas, en auténtica sensibilidad respecto a los impulsos de su Yo Superior. La arrogancia dará paso a un amor genuino y a la tolerancia, esa tolerancia --escribió Bach– que hizo rogar a Jesús, clavado en la cruz, por sus verdugos: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen".
Cuando uno se inclina hacia estados Beech negativos, hay varios conocimientos primordiales que deberíamos mover en nuestro corazón. A esto se suma la certeza de que como pequeña ruedecita en un mecanismo de relojería más grande o como pequeña célula, sólo somos capaces de vivir en un ser más grande, cuando vibramos en la corriente respiratorio o la conciencia ser más grande no estamos separados, de él. También debiéramos entender que en calidad de pequeña célula, sólo podemos reconocer de manera muy deficiente las leyes del Gran Ser, y que por esto nada justifica las propias escalas absolutas de dictaminación.
Por último, también debemos saber que todos nosotros no somos, en definitiva, más que reflejos de proyecciones reciprocas. Por esto no se debieran seguir proyectando los propios temores y mecanismos de defensa negativos en otras personas, y tratar de reencontrar en uno mismo las proyecciones positivas de los otros. Así, la delimitación será reemplazada por una sensación de unidad, parentesco de lamas y armonía que en el fondo también busca la persona en estado Beech negativos a pesar de su plan de críticas. Cuando encontramos en nosotros esta sensación de unidad, el entorno también se torna, de pronto, más armónico. Ya no nos irritan las pequeñeces, porque estamos en situación de reconocer más y más la unidad en la multiplicidad.
La flor de Beech ayuda a restablecer este contacto con el Yo Superior y la unidad. Mitiga el rigor interior y, de acuerdo con las manifestaciones de los sensitivos, devuelve el gozo, la jovialidad y el color al sistema energético. En estado Beech positivo somos algo así como "el diagnosticador tolerante": podemos emplear nuestra mirada radiográfica humana y buen caudal de juicio de manera constructiva no sólo para nosotros mismos, sino también para cumplir misiones en la comunidad.
Síntomas clave del estado Beech (Haya)
Afán de crítica, arrogancia, intolerancia. Condenamos a los demás sin intuición alguna.
Síntomas en estado de bloqueo
- La persona repara enseguida en los errores de los demás.
- Carece de compresión e indulgencia para con las deficiencias de otras personas.
- No logra introducirse afectivamente en los otros, pues los propios sentimientos están bloqueados.
- Interiormente, se sitúa ante los demás como un juez, ve sus faltas y las condena.
- Sólo ve lo digno de objeción y lo precario de una situación, pero no percibe lo positivo que podría surgir de ella.
- La estupidez de otras personas les fastidia.
- Reacciona en determinados momentos con mezquindad, pedantería e inflexibilidad.
- Le molestan los pequeños ademanes y las muletillas en el lenguaje de otras personas; la magnitud de la irritación no guarda relación con alguna con el motivo.
- Interiormente muestra tensión y endurecimiento.
- Se aísla de los demás debido a su postura crítica exagerada.
Potencial en estado transformado
- Perspicacia intelectual, comprensión para los diversos patrones de conducta humana y caminos de desarrollo individual.
- Buenas aptitudes para el diagnóstico.
- Actitud tolerante, reconocimiento de la unidad en la multiplicidad.
Recomendaciones para la persona en estado Beech (Haya)
- Ser más agradable y cariñosa para consigo misma a fin de poder ser agradable y cariñosa con los demás.
- Realizar ejercicios de yoga que estimulen la tiroides y el corazón.
- Buscar el equilibro físico frente a la rigidez interior: movimientos juguetones, bailar y actividades semejantes.
Frases de programación positiva
"Celebro la paz conmigo mismo y los demás";
"Yo estoy en el otro; el otro está en mí".
"Detrás de todo reconozco el proceso de crecimiento positivo";
"Sólo sé que nada sé".
(Texto extraído del libro “La terapia floral de Bach". Autora Mechthild Scheffer)
martes, 28 de junio de 2011
Flores de Bach. Beech (Haya) (I)

Principio
Beech está ligada a la capacidad anímica de la compasión y la tolerancia. En estado Beech negativo se reacciona con ofuscación, dureza e intolerancia.
No se ilusione. Todo ser humano cae una y otra vez en el estado Beech negativo. ¿Quién no ha condenado alguna vez, con dureza, el acto de otro y luego ha tenido que reconocer que obró injustamente porque desconocía las circunstancias o no las tuvo en consideración?
En estado Beech negativo nos inclinamos a juzgar las cosas de manera muy crítica, de acuerdo con escalas subjetivas, a menudo estrechas. Las demás personas son radiografiadas según criterio rigurosos e interiormente condenadas, sin que uno se haya puesto en su lugar o en el de sus sentimientos.
"¡No se puede tratar con una persona que tiene ese acento!" o "¡Cuándo oigo decir "protector de medio ambiente" me basta!". Los prejuicios se agudizan e interiormente se siente desprecio. Rara vez una persona es más arrogante que cuando está en estado Beech negativo.
El profesor Higgins de Pigmalion, ligeramente esnob, empeñado en convertir en un portento del buen hablar a la primitiva florista Eliza, es una divertida variante del estado Beech negativo. Desprovisto de experiencia y del todo incomprensivo respecto a los sentimientos de una mujer pregunta desorientado a su amigo Pickering: "¿Why can a woman not be like man?" (¿Por qué una mujer no puede ser como un hombre?) Como ha reprimido enteramente sus propios sentimientos, no puede comprender la situación de Eliza y sólo sabe herirla con su ironía.
Otra faceta del estado Beech negativo se refleja en la caricatura de la maestra pedante y rigurosa que, vestido de gris e imperativa exige orden incondicional, exactitud y disciplina y ha perdido de vista por completo que no todos vienen al mundo con las mismas dotes ni comienzan con las mismas posibilidades.
Hay un dicho que le va como anillo al dedo al estado Beech negativo: "Siempre vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio". En el estado Beech, la persona se proyecta de manera muy acentuado hacia fuera y tiene extremas dificultades para volver hacia adentro y asimilar las experiencias. Esta postura se puede manifestar con transtornos gástricos y del tracto intestinal.
Con frecuencia el estado Beech negativo se desarrolla en personas que provienen de familias pertenecientes a grupos minoritarios discriminados que hubieron de asimilar mucho odio, humillaciones, decepciones y lesiones de su amor propio. Como medida de compensación interior, estas familias han optado por apartarse conscientemente de los demás y erigirse en un sistema de valores propio, en el que son superiores respecto a los otros. Los sentimientos de irreverencia y humillación afectas menos entonces, porque se proyecta al mundo exterior en la actitud, la crítica y la arrogancia. Para estar menos expuestos a vivencias sensitivas dolorosas, los propios sentimientos se reprimen en la medida de lo posible y por lo tanto, también la posibilidad de entender los sentiemientos de otras personas.
¿Dónde esta el error en este caso? En el estado Beech negativo la personalidad comprendió mal el programa de enseñanza de su alma, no lo aceptó y rechazó las experiencias negativas.
(Texto extraído de libro "La terapia floral de Bach". Autora Mechthild Scheffer)
lunes, 27 de junio de 2011
Los apoyos de la práctica

viernes, 24 de junio de 2011
Pasos
miércoles, 22 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
Lo que no se puede nombrar
viernes, 17 de junio de 2011
Profunda
miércoles, 8 de junio de 2011
El auténtico gurú













