
martes, 16 de junio de 2009
Pensamientos, palabras y obras

domingo, 14 de junio de 2009
Inútil

viernes, 29 de mayo de 2009
Un rincón

Un rincón en el cielo por haberlo perdido en la tierra.
Un rincón en la memoria para poder encontrarte.
Un rincón después de la lucha para poder sosegarme.
Un rincón con colores luminosos que llenen con destellos mis ojos.
Un rincón donde sólo queden miradas encontradas.
Un rincón que aquiete las horas desveladas.
Un rincón...
Los rincones son tan acogedores.Son refugios donde siempre se encuentra quietud; todo en ellos se aquieta, hasta el polvo, que arremolinado va juntando partícula a partícula hasta formar una pequeña alfombra. También en un rincón se refugia una pequeña planta creando un pequeño hábitat lleno de hospitalidad. O una pequeña araña que teje su tela justo en ese rincón, ¿será que sabe lo acogedores que son? Así nos sentimos nosotros en ocasiones, en un rincón. Podemos sentirnos entumecidos o recogidos, pero siempre acudimos a un rincón, ese refugio que parece recordarnos un lejano momento de regocijante cobijo en un lugar semejante a un rincón. Nos sentamos en las esquinas, con la espalda protegida. Será nuestro instinto de protegernos, ese que nos vincula a lo animal. Es curioso, cuanto más libre me siento menos rincones necesito, tan sólo el del silencio -es tan protector el silencio- Pero éste está en mi alma y si, se puede llenar de puvisas, unas puvisas que tejen una alfombra de amor llena de luz y color.
Un rincón: un rincón desde donde se puede repartir ese amor. Quizá no más que esto es este espacio, un pequeño rincón que navega por un espacio virtual. Pues a seguir navegando, y que sea siempre una feliz y enriquecedora aventura.
jueves, 28 de mayo de 2009
Primer chakra:La lealtad (IV) Segunda parte

miércoles, 27 de mayo de 2009
Primer chakra:La lealtad (IV) Primera parte

martes, 26 de mayo de 2009
Primer chakra: Las consecuencias energéticas de las creencias (III) Tercera parte y última

domingo, 24 de mayo de 2009
El primer chakra: Las consecuencias energéticas de las creencias (III) Segunda parte

jueves, 21 de mayo de 2009
El primer chakra: Las consecuencias energéticas de las creencias (III) Primera parte

miércoles, 20 de mayo de 2009
El primer chakra: cultura tribal (II)

martes, 19 de mayo de 2009
Primer chakra: El poder tribal (I)

- escuchar el himno nacional
- presenciar un espectáculo militar
- ver a un atleta cuando recibe una medalla de oro en los Juegos Olimpicos
- asistir a la boda de una persona querida
- enterarse de que a un niño o un niña le han puesto su nombre
lunes, 18 de mayo de 2009
El primer chakra: el poder tribal (Introducción)

jueves, 14 de mayo de 2009
Detalles con significado

domingo, 10 de mayo de 2009
Conocer
sábado, 9 de mayo de 2009
Tao Te Ching XXXV
miércoles, 6 de mayo de 2009
El explorador

domingo, 3 de mayo de 2009
Cómo enseña un maestro

Un discípulo cayó gravemente enfermo y solicitó a su maestro que lo curase, puesto que además era un médico excepcional capaz de hacer desaparecer cualquier mal. Oída la demanda, el maestro se negó radicalmente a curar al discípulo.
martes, 28 de abril de 2009
La práctica

jueves, 23 de abril de 2009
El falso gigante

Había una vez un señor que vivía como lo que era: una persona común y corriente. Un buen día, misteriosamente, la gente empezó a halagarle diciéndole lo alto que era: "¡Qué alto estás!", "¡Cómo has crecido!", "¡Envidio tu altura!"...
Al principio trató de restarle importancia, pero cuando empezó a notar que tres de cada cuatro personas lo miraban desde abajo, empezó a interesarse por el fenómeno. Compró un metro y después de varias mediciones y comprobaciones, confirmó que su estatura era la de siempre. Pero los demás seguían admirándolo. : "¡Qué alto estás!", "¡Cómo has crecido!", "¡Envidio tu altura!". El hombre no entendía nada: él se veía normal.
Totalmente desconcertado, decidió marcar el punto más alto de su cabeza en la pared, pero su marca siempre estaba a la misma altura. El hombre empezó a creer que se estaban burlando de él. Así que, cada vez que alguien le hablaba de su altura, cambiaba de tema, lo insultaba o se iba.
De nada sirvió. La cosa seguía: "¡Qué alto estás!", "¡Cómo has crecido!", "¡Envidio tu altura!". El hombre era muy racional y pensó que aquello debía tener una explicación. Se le ocurrió que quizá, sus ojos le engañaban. El podía haber crecido hasta ser un gigante y, por algún conjuro o hechizo, ser el único que no lo podía ver. "¡Eso era lo que debía de estar pasando!", pensó.
Asentado en esta idea, empezó a vivir una época gloriosa: disfrutaba de las frases y las miradas de los demás. Y un día sucedió el milagro, se puso frente al espejo y le pareció que realmente había crecido.
Se acostumbró a caminar más erguido. Usaba ropa que lo estilizaba y se compró varios zapatos con plataformas. El hombre empezó a mirar a los demás desde arriba. Pasó del placer a la vanidad y de ésta a la soberbia.
Así pasó el tiempo, hasta que un día se cruzó con un enano. El señor vanidoso se apresuró a ponerse a su lado, imaginando anticipadamente sus comentarios. Se sentía más alto que nunca. Pero, para su sorpresa el enano no pareció darse cuenta. Y aunque se estiró hasta casi desarticularse el cuello, el enano se mantuvo impasible. Cuando ya no pudo más, le susurró: "¿No te sorprende mi altura?".
El enano lo miró de arriba a abajo y con escepticismo de contestó: "Desde mi altura todos son gigantes y desde aquí, la verdad, usted no me parece más alto que los demás":
El señor vanidoso le miró despectivamente y como único comentario, le gritó: "¡Enano!".
Volvió a su casa, corrió hacia el espejo y se puso delante de él. No se vio tan alto como aquella mañana. Cogió el metro y tembloroso se midió, confirmando lo que ya sabía. No había crecido ni un centímetro.
Se metió en la cama y creyó que no iba a salir nunca más de su casa. Estaba muy avergonzado de sus verdadera altura. Miró por la ventana y vio a la gente... ¡Todos le parecían tan altos! Asustado, volvió a ponerse frente al espejo de la sala, esta vez para comprobar si no se había achicado. No. Su altura parecía la de siempre. Y entonces comprendió...
Cada uno ve a los demás desde arriba o desde abajo. Ve a los demás altos o bajos según su propia posición en el mundo, según sus limitaciones y costumbres, según sus deseos y necesidades.
El hombre sonrió y salió a la calle. Se sentía tan liviano que casi lloraba. Se encontró con personas que lo vieron gigante y otras que lo vieron insignificante, pero nadie consiguió inquietarle. Ahora, él sabía que era uno más. Uno más... Como todos.
lunes, 20 de abril de 2009
Horizonte

De aquella belleza inquieta,
de aquella serenidad tranquila,
emergen del horizonte nubes como imanes,
sin poder despegarse del agua que las alimenta...
belleza, horizonte, arena, agua...
ante mi vista se despliega vida.
Esa entrega... dulce entrega y perdida inocencia que se escapa por mis ojos,
ojos abiertos de asombro y presencia,
y tras todo ello sosiego queda;
corazón sosegado e inundado del latido del mundo,
latido que se mece en tu línea quieta:
Horizonte.
sábado, 18 de abril de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
Conciencia de la propia ignorancia

Un día, una mujer del lugar que había perdido un hijo se encaminó al templo para cumplir con los ritos funerarios. Cuando encontró al abad, le preguntó:
-Señor, decidme por compasión, ¿A dónde ha ido mi hijo?
En ese momento, el viejo abad se dio cuenta de que no podía responder sinceramente a la mujer sin apelar a cualquier respuesta convencional. Se dijo a si mismo: “Yo creía haber alcanzado el grado de sabiduría y no sé responder a la pregunta esencial, ¿de qué me sirve ser abad de este templo?”.
Dicen que entonces dejó el templo y marchó en busca del verdadero conocimiento.
Es difícil no caer en la falsa seguridad, esta que te lleva a considerar la acumulación de conocimiento y méritos con sabiduría. Uno es sabio cuando se despoja de todo conocimiento, de la necesidad de ser necesitado, de dar consejos, cuando siente que las palabras sobran, que sólo queda el asombro y ya no hace falta más, comenzando a vivir completamente sereno en el presente aceptando aquello que está y no por ello dejando de vivir en sociedad con todo lo que ello conlleva; aparecen entonces las respuestas por si solas, ya que nunca han estado en ningún lugar que no fuera vivir presente. Humildad y honestidad, más, atención, atención, atención.
miércoles, 15 de abril de 2009
Dicen lluvia

lunes, 13 de abril de 2009
Primavera
Hace tiempo que me apetecía poner este tema, y ya que estamos en primavera, que mejor... Es un tema basado en la obra de Vivaldi de las Cuatro Estaciones. Esta versión es de Ludovico Einuadi, que me parece llena de alegría extendida, plena, como la misma primavera. Y ya que este año nos toca vivir una primavera remolona en cuanto a la temperatura, al menos aquí en el norte, la comparto para dejarnos llevar con tiempo del disfrute de estas imágenes y belleza musical, si, porque escuchar requiere tiempo, una entrega en calma a lo percibido...
domingo, 12 de abril de 2009
sábado, 14 de marzo de 2009
¿Emociones verdaderas?

Después de varias monótonas jornadas, aquellos hombres decidieron divertirse a costa del viejo.
-Mira, anciano, estamos llegando a la tierra de tus antepasados, esas montañas que vemos las contemplaron tus ojos cuando eras niño.
El viejo, a pesar de no recordar nada, se sintió dichoso de ver aquellas cumbres.
Horas después llegaron a unas casas en ruinas.
-Mira, anciano, seguro que entre estas piedras jugaste en tu infancia.
El viejo, al ver aquel pueblo abandonado, no pudo dejar de emocionarse. Al rato, llegaron a un olvidado cementerio.
-Mira esas tumbas- le dijeron, continuando la broma-. Aquí con seguridad están enterrados tus padres, y los padres de tus padres.
Al oír estas palabras, el anciano no pudo contener la emoción, y estalló en lágrimas.
Arrodillado frente a aquellas tumbas, a aquel viejo le venían a la memoria mil y un recuerdos de su niñez, la inundaban el corazón viejas y añoradas sensaciones, la nostalgia invadía su alma con un caudal de emociones.
Pero viendo aquella escena, los viajeros se compadecieron del anciano y acordaron contarle la verdad.
-Sentimos decirte esto, pero la verdad es que queda aún mucho camino hasta que lleguemos a la patria de tus antepasados. Decidimos gastarte esta broma sólo por entretenernos. Te rogamos aceptes nuestras disculpas.
El anciano se levantó en silencio, recogió sus cosas y reemprendió el camino.
Llegada la noche, y ante el mutismo del viejo, sus compañeros de viaje volvieron a expresarle su pesar por la broma.
-Apreciado amigo, tu silencio nos produce hondo pesar, volvemos a pedirle perdón por nuestra conducta.
-Mi silencio nada tiene que ver con vuestra conducta que ya he olvidado –contestó el anciano-, se debe a que no he encontrado respuesta a una pregunta que me atormenta: ¿Cómo es posible que haya emociones verdaderas cuando éstas provienen de hechos falsos?
No hay pasado, no hay futuro, estos son producto de la mente. Confundimos la función de pensar con el pensamiento. No hay nadie que piense en y por uno. Presente: esto es lo único real.
miércoles, 11 de marzo de 2009
El trono

Contempla un mundo.
Dicho mundo pertenece
A lo irreal.
Percepción distorsionada
Del aguijón confuso
De una mente alimentada
Por espejos sin cromo.
Dice saber de cómo ayudar
Simulando humildad.
Escondidas tras las rendijas
Viven las malezas
Esas que esconden su vanidad.
No hay siembra.
No hay cosecha.
Se pierden las verdades
En las mismas puertas.
Todo conviene a lo vano
Como la ilusión del perfume
Embriaga pero confunde.
¿Quién habita la percha?
¿Dónde se esconde la vida?
Perdidos los vivos sentidos
Humillado
Querido mal
Se pierde en el devenir
De superfluos sentires,
Aspavientos incoherentes,
Vanos intentos.
Soy en la mentira
Pero hablo sobre verdad.
Valor perdido antes de comenzar.
Ya no existe cama
Dónde aquietar tu temor,
Llena está de flojas hojas
Ni resuenan ya.
Pajas ajenas,
Visiones cegadas
Sobre si y de si mismo
Lleno de vacío
Habla el que sentado está
Y no percibe de si mismo
Ni la mitad de su falsedad,
Esa que vende a los demás
Llamándola experiencia
En su trono falto de seguridad
domingo, 8 de marzo de 2009
Inquieta
Creada originalmente por Haideé IglesiasCapas importunando el sosiego.
Sotavento.
Barlovento.
Sopla con furia el viento que tras él ha de traer la calma.
Azarosa y perpleja se convierte en triste reflejo de si misma.
Siente el zozobrar de sus noches, hambrientas de paz.
Todo gira confuso en un vaivén infernal.
Ahí está,
silencioso,
tormentoso,
harapiento y perverso.
No habla, no dice,
sólo enreda todo cual alambre espinoso.
Tapia que oscurece la vida.
Tejado que gotea sin fin.
Árbol doblado y desgajado, doliéndose, callándose, bebiéndose
su polvoriento dolor.
Un grito surge acerado y cortante
Mas a nadie corta, a nadie hiere.
Porfía, porfía, en un intento de claridad,
no hay perdón y si hay perdón.
Siempre hubo perdón encendido en el interior.
Su fe se tambalea, su fe se retuerce ante la vil perfidia.
Quedan tantos retoños por brotar…
Quedan tantas estrellas por brillar…
Quiero sentir el dulce aroma del amor.
Quiero sentir el fragante aroma de la honestidad.
Quiero que penetre hasta las más mínimas fibras de mi ser y alimente esa energía que me hará brotar en miles de armoniosos colores.


