miércoles, 7 de septiembre de 2011

El narcisismo ¿qué es? (V) Comparación entre Kohut y Kernberg


Conviene resaltar que si bien Kernberg tiene cuidado en precisar su posición respecto al enfoque de Kohut, no ocurre lo mismo por parte de éste.


Coincidencias


1. Ambos autores coinciden fundamentalmente en la descripción de las características clínicas del trastorno narcisista de la personalidad.

2. Para Kohut y Kernberg el origen del trastorno narcisista de la personalidad hay que situarlo en la estructura familiar, en la relación del niño con su entorno cercano (generalmente, los padres).


Diferencias


1. La importancia que asigna Kernberg a la patología de las relaciones objetales internalizadas (no olvidemos su formación Kleniana), que se manifiesta en la presencia de una cierta e intensa envidia y de las defensas contra la misma (desvalorización, control omnipotente y retraimiento narcisista). Para Kernberg, Kohut no tiene una teoría del desarrollo patológico que vaya más allá de la fijación.

Es decir, según Kernberg el sujeto narcisista se caracteriza por una posición de autosuficiencia, y as u vez, la patología interna de las relaciones objetales le hace sentirse como autosuficiente. En esas circunstancias, no tiene conciencia de la existencia separada de los demás, ni de sus sentimientos de rabia y envidia respecto a esas personas. Por ello, Kernberg subraya la importancia de la patología del yo grandioso en el trastorno narcisista. Dicha grandiosidad sirve para proteger el paciente de su propia devaluación e incapacidad de conocer la autonomía de la otra persona.

Por contra, Kohut insiste en la importancia de los "objetos sí mismos" para proteger la autoestima. Kohut relaciona las necesidades de los objetos sí mismos del niño con las figuras paternas. El niño requiere padres que puedan posibilitar una apropiada fase de "espejo" en la que idealicen figuras en las que el niño puede "fundir" algunas cualidades de los padres idealizados.


2. En cuanto al origen del trastorno narcisista, para Kohut el yo grandioso refleja la fijación de un yo primitivo y arcaico pero "normal", mientras que para Kernberg constituye una estructura patológica netamente diferente del narcisismo infantil normal. Es decir, Kernberg ha resaltado el papel del conflicto intrapsíqucio en la patología narcisista, mientras que Kohut se inclina por la experiencia del déficit de respuesta empática, que ha fijado al sujeto sin dejarlo madurar.


3. En cuanto al desarrollo del narcisismo, según Kernberg, la idealización narcisista representa un proceso patológico y no una etapa normal del desarrollo. Sin embargo, para Kohut la transferencia idealizadora de las personalidades narcisistas corresponde a una fijación en un nivel arcaico del desarrollo normal.


4. En relación con el planteamiento terapéutico, el objetivo de Kohut es permitir el establecimiento de una total transferencia narcisista. Para Kernberg el objetivo central del tratamiento debe centrarse particularmente en el análisis de las resistencias narcisistas que se han creado en las fases iniciales del desarrollo.


(Texto extraído del libro "¿Qué es el narcisismo? Autor José Luis Trechera)

lunes, 5 de septiembre de 2011

El narcisismo ¿qué es? (IV) Valoración final de Kohut y Kernberg sobre el trastorno narcisista de la personalidad


Ambos autores cuestionan la teoría psicoanalítica tradicional y a su vez, entre ellos también presentan diferencias significativas. Exponemos a continuación las aportaciones más importantes.


a) Diferencias con la teoría psicoanalítica tradicional

1. Para Kohut el estudio del narcisismo presenta una línea independiente de desarrollo dentro de la personalidad. Es decir, el narcisismo no es el resultado o un subproducto de otro fenómeno, la libido, sino que tiene importancia por sí mismo.


2. Tampoco se trata, como supone Freud, de una energía interna sino de un fenómeno afectivo que se produce por el vínculo interpersonal. Para ambos autores el contexto familiar va a ser fundamental en el desarrollo del sujeto. Así, según Kohut, la relación amorosa de los padres "carga" al hijo con el amor hacía sí mismo, base de la confianza y la alegría de vivir. Desde esta perspectiva, Kohut es heredero del trabajo de Lacan (1949) acerca del estadio del espejo como formador del yo. Para Kohut, el niño necesita la mirada de la madre para robustecer la imagen de sí-mismo y adquirir seguridad a través de la idealización externa. Kohut otorga al narcisismo el papel fundamental que desempeñan otras categorías en la teoría clásica (por ejemplo, el complejo de Edipo).


3.Según Kohut el narcisismo existe durante todo la vida y no sólo en una etapa del desarrollo. Las implicaciones clínicas de tal planteamiento son muy importantes. Así, el analista ya no espera que el paciente renuncia a su posición narcisista en favor de un amor de objeto (relación con otra persona), sino que debía llevar el análisis de una manera tal que facilitara la transformación de las formas de narcisismo arcaicas en otras más maduras.


4. Para Kohut el narcisismo per se es el "combustible" normal de la formación de estructuras. En este contexto, la patología no es una patología del narcisismo, sino de las estructuras del yo, que se manifiestan a través de diferencias, defectos o estructuras defensivas.


5.En la obra de Kohut no se encuentra referencia al "aspecto tanático" del narcisismo o a la pulsión de muerte. En sus trabajos no hay lugar, por ejemplo, para la envidia, la destrucción, etc, Sin embargo, tal vez mezcla dos problemas: es necesario el amor a uno mismo, pero otra cosa diferentes es el deseo de destrucción. A pesar de una correcta respuesta empática, ni la mejor crianza del mundo puede evitar en el hijo los celos o la arrogancia narcisista.


6. Kohut rompe con el postulado básico del psicoanálisis "el complejo de Edipo". Para él no es necesariamente una etapa angustiosa o de gran ansiedad. Los conflictos edípicos dependerán para su resolución de cómo se hayan estructurado primitivamente los objetos sí-mismos. Así, un niño expuesto a respuestas de padres psicológicamente sanos y capaces de responder empáticamente a su desarrollo no experimentará en la fase edípica una angustia de castración significativa. (Kohut, 1984). Por tanto, es fundamental el papel que representan los padres. No tanto lo que hacen sino lo que son. En definitiva, Kohut aunque no descarta los determinantes innatos, presta, sin embargo especial importancia a las relaciones con los padres y en concreto con la madre.


7. A partir de las nuevas aportaciones, no es tan importante la angustia de castración como la "angustia de desintegración" (Kohut, 1977, 1984). Es la angustia más profunda que la persona pueda experimentar. Se trata de una pérdida específica, la amenazadora pérdida de las respuestas del objeto sí-mismo empático que mantienen la cohesión del yo. Ante el temor al abandono del objeto sí-mismo empático, teme la pérdida del propio sí-mismo humano, Kohut (1978) lo expresa gráficamente como el deseo de los astronautas de "reunirse con la tierra". La angustia de desintegración descansa en al temor de verse privado de modo permanente de "sentido humano, contacto humano, experiencia humana". Y ese temor es aún mayor que el temor a la muerte.


8. Se suele decir que Freud hacía la tragedia casi inevitable. Sin embargo, para Kohut los sentimientos de culpa edípicos son evitables si la tragedia temprana logra ser mantenida dentro de ciertos límites y si el yo narcisista se encuentra a sí mismo en el espejo del amor. El individuo culpable edípico de Freud, es para Kohut el producto de una falla narcisista en una edad temprana. Si esta falla no existe, los conflictos edípicos de los niños de 3 y 5 años serán fases transitorias predominantemente placenteras que no dejarán tras de sí sentimientos de culpa importantes, si es que con anterioridad se ha desarrollado un yo sano. Por tanto, la teoría de Kohut abre al individuo la posibilidad de un futuro libre de conflictos edípicos. En definitiva, sustituye una teoría psicológica fundamentada sobre el "conflicto" por otra basada en el "deficit".

En otros términos se suele explicar, afirmando que sustituye el "yo culpable" (centrado en la problemática edípica) por el "yo trágico". El "hombre trágico" afanándose en la búsqueda de sí-mismo, se regocija y alegra con sus creaciones, mientras que el "hombre culpable" se embarca en la búsqueda del placer para reducir sus conflictos internos.



viernes, 2 de septiembre de 2011

El narcisismo ¿qué es? (III) bis. Formulación explícita del término "trastorno narcisista de la personalidad"


O. Kernberg


O. Kernberg es un autor que trabajará especialmente en un contexto clínico de pacientes con psicopatología grave. De formación Kleiniana, intentará posteriormente integrar diferentes enfoques psicoanalíticos. Kernberg realiza investigaciones importantes sobre los transtornos fronterizos. Nosotros simplemente nos limitaremos a describir su aportación a la patología narcisista.

Kernberg (1967) ofrece una coherente descripción clínica de la "estructura de la personalidad narcisista": excesiva absorción, necesidad de ser admirado por el brillo, poder o belleza, incapacidad de amar; falta de empatía, sentimientos crónicos de aburrimiento, vacío, incertidumbre acerca de la identidad, explotación de otros, envidia crónica y defensas contra tal envidia, mediante la devaluación, la omnipotencia, y el control de los otros. Kernberg (1970) reconoce la influencia de varios autores en la elaboración de su planteamiento. Especialmente, Jones (1913) y Tartakoff (1966). Posteriormente, Kernberg (1975) utilizará el término trastorno narcisista de la personalidad.


Características narcisistas son la típica estructura caracteriológica de nivel inferior. En un plano superficial, no exhiben desórdenes serios de conducta. Su comportamientos social suele ser satisfactorio, parecen tener un ajuste adecuado a su medio circundante. Sin embargo, un análisis más detenido destacaría los siguientes rasgos:


a) Graves perturbaciones en la autorrepresentación. Pueden coexistir imágenes grandiosas del yo, expresándose en constantes referencias a ellos mismos, con una intensa necesidad de ser amados y admirados por los demás. Es decir, coexiste un concepto hipertrófico de si con una necesidad anormal de halagos. Algunos pacientes presentaran fueres sentimientos conscientes de inseguridad e inferioridad que alternan con sentimientos de grandeza y fantasía omnipotentes (Reich, 1960; Kernberg, 197'). La presencia de contradicciones extremas en su concepto de sí mismos es a menudo la primera muestra clínica de su patología oculta tras la fachada de un buen funcionamiento social.

b) Su vida afectiva es superficial y padecen notorias fallas en la empatía hacia los sentimientos de quienes los rodean, frente a la avidez con que buscan su tributo y admiración.


c) Encuentran pocos motivos para disfrutar de la vida más allá de los que les brindan el homenaje de los otros o sus propias fantasías grandiosas.


d) Siempre parecen estar en el centro de todo, obteniendo con habilidad "suministros narcisistas" pero al mismo tiempo protegiéndose de la dolorosa vivencia de interacciones emocionales más significativas.


e) Existe un temor a depender de otras personas, porque para ellos depender significa odiar, envidiar y exponerse al peligro de ser explotados, maltratados y frustrados. En la propia relación terapéutica, sus principales defensas se erigen contra la posibilidad de depender del analista, ya que toda situación que les haga sentirse dependientes les retrotrae inmediatamente a la situación amenazante de su infancia. A veces admiran a una persona sobresaliente y establecen con ella una aparente relación de dependencia, pero en realidad se vivencian como parte de esa persona, no siendo el individuo admirado más que una extensión de ellos mismos. Si la persona los rechaza, experimentan odio y temor y reaccionan desvalorizando a su antiguo ídolo.

No establecen un verdadero compromiso, simplemente utilizan a los otros con fines narcisistas. Si el individuo narcisista ocupa una posición objetivamente importante, tiende a rodearse de seguidores en quienes se interesa mientras la admiración de aquéllos sea una experiencia nueva para él. Cuando creen haber obtenido toda la admiración que necesita de ellos, vuelve a percibirlos como "sombras", explotándolos y maltratándolos sin piedad. A su vez, se siente profundamente ofendido cuando uno de sus "esclavos" pretende liberarse.


f) Se sienten inquietos y hastiados cuando el brillo externo se desvanece y no hallan nuevas fuentes para alimentar su autoestima.


g) Envidian a otras personas, tienden a idealizar a determinados individuos de quienes esperan gratificaciones narcisistas y a despreciar y desvalorizar a otros (a veces sus anteriores ídolos) de los que nada pueden esperar. Sienten gran envidia hacia aquellos que poseen algo que ellos no tienen o que simplemente parecen disfrutar de sus vidas. Son incapaces de experimentar auténticos sentimientos de tristeza, duelo, anhelo y reacciones depresivas, siendo esta última una característica básica de su personalidad.


h) En sus relaciones establecen vínculos de tipo explotador y a veces parasitario, y que reaccionen con rabia ante cualquier frustración, por mínima que sea. Como si tuviesen el derecho de controlar y poseer a los otros, y de explotarlos sin ningún sentimiento de culpa. Al sentirse abandonados o frustrados por otras personas suelen exhibir una respuesta aparentemente depresiva, pero que examinada con más detenimiento, resulta ser de resentimiento cargado con deseos de venganza, y no de verdadera tristeza por la pérdida de alguien que apreciaban.

Las relaciones con los demás tienen fines puramente explotadores, como sí "estuviera exprimiendo un limón y arrojando después la cáscara vacía" (Kernberg, 1975). Para el narcisista, los otros poseen en su interior algo que él tiene que extraer, o bien ya han sido vaciadas y por lo tanto carecen de valor. Sin embargo, estos desdibujados objetos externos suelen aparecer repentinamente investidos de peligrosos poderes, cuando el paciente proyecta en ellos las primitivas características de su superyó y de sus propias tendencias explotadoras.

De ahí que su actitud hacia los demás pueda reflejar desvalorización, arrojándolo a un lado después de haber extraído de ellos todo lo que necesita, o temor de que los otros puedan atacarlo, explotarlo y obligarlo a someterse. Por lo tanto, subyace la imagen de un ser enfurecido, vacío, dominado por la rabia, e impotente ante la frustración y el temor que le causa un mundo tan lleno de odio y deseos de venganza como él mismo. Kernberg ha observado clínicamente que, en tanto que muchas personalidades narcisistas presentan rasgos antisociales, todas las personalidades antisociales presentan las características de la estructura narcisista de la personalidad


i) Bajo su aparente simpatía y encanto, se puede percibir una naturaleza fría y despiadada. Piensa a veces que depende de los demás sujetos, pero es tal su desconfianza y desprecio de los otros que es totalmente incapaz de depender de nadie.


j) Su organización defensiva es similar a la de los pacientes fronterizos. Predominan los mecanismos de defensa primitivos, como la disociación, la negación, la identificación proyectiva, la omnipotencia y la idealización. Los procedimientos narcisistas se diferencian de las personalidades fronterizas por su buen funcionamiento social, su mejor control sobre los impulsos y lo que se describe como capacidad "suedosublimadora", capacidad de operar de manera activa y coherente en determinadas áreas, que les permite satisfacer en parte sus ambiciones de grandeza y obtener la admiración de los demás.

Muchos de estos sujetos poseen un alto grado de inteligencia y desempeñan labores creativas en sus respectivos campos de acción, suelen ser figuras destacadas en el mundo industrial, académico o artístico. Una observación detenida pone de manifiesto lo superficial y veleidoso de su desempeño, y una falta de hondura que revela la futilidad disimulada por el brillo externo. Muchas veces son los genios "prometedores" que posteriormente sorprenden a todos por la banalidad de sus logros.

Las personas idealizadas de las que parecen depender resultan ser, por lo general, una proyección de la concepción grandiosa que tienen de sí mismos. Su mundo interno parece estar poblado únicamente por representantes idealizados de sí mismos, por "sombras" de los demás y por temidos enemigos.

La desvalorización de los objetos externos crea un constante vacío en su vida social y refuerza su vivencia interna de futilidad. Deben desvalorizar cuanto reciben para no sentir envidia. Esa es su tragedia. Necesitan mucho de los demás siendo al mismo tiempo incapaces de reconocer lo que reciben, debido a la envidia que ese reconocimiento les provocaría; en consecuencia terminan siempre vacíos. Para lo sujetos narcisistas, los "otros" no tienen vida, no son autónomos.


Origen del trastorno narcisista de la personalidad

Kernberg resalta la gran importancia de la estructura familiar. En la historia de estos pacientes aparecen con frecuencia padres fríos, con una agresividad encubierta pero intensa, o con una utilización narcisista del hijo por parte de una madre fría y hostil lo que convertía al sujeto en alguien "especial!", y le hacía buscar compensación tratando de ser grande y admirado, o le hacía defenderse desvalorizando a los demás. Sus esfuerzos por compensar la envidia y la rabia oral se centraron en fantasías de poder y grandeza asociadas con tendencias exhibicionistas.

Estos pacientes son, a menudo, el eje de sus estructura familiar: el hijo único, el hijo "brillante", o el único capaz de de cumplir las aspiraciones de la familia (muchos de ellos han sido el "genio" de la familia durante la infancia).


(Texto extraído del libro ¿Qué es el narcisismo? Autor José Luis Trechera)

miércoles, 31 de agosto de 2011

El narcisismo ¿qué es? (III) Formulación explícita del término "trastorno narcisista de la personalidad"


Dos autores son claves en la evolución del concepto de narcisismo y en especial en la introducción en el campo psicológico del término "trastorno narcisista" de la personalidad.: Kohut y Kernberg


Kernberg (1967) ofrece una coherente descripción clínica de la "estructura de la personalidad narcisista". Kohut en 1968 introducirá el término "trastorno narcisista de la personalidad". Los sujetos con trasfondo narcisista de la personalidad destacarían por una serié de rasgos: fantasías perversas o falta de límites en el sexo, experiencia de inhibición en el trabajo, dificultad en formar y mantener relaciones, falta de humor, nula empatía hacia los otros, preocupaciones hipocondríacas, exagerada absorción en sí mismo, demanda de atención, inapropiada idealización de los demás. La diferencia principal con Kernberg respecto al criterio de diagnóstico del trastorno narcisista es que Kohut no se basa en la presentación de síntomas sino en la naturaleza y desarrollo de la transferencia.

A continuación desarrollamos los planteamientos de ambos autores.


H.Kohut


Kohut es un psicoanalista clínico interesado en comprender fenómenos que se le presentan en la consulta clínica y en adquirir instrumentos más eficaces para resolver esos trastornos (Maguire, 1991). Tal presupuesto da lugar a un "proceso dialéctico" en la construcción de su enfoque: parte de la clínica para realizar sus elaboraciones teóricas, de ahí regresa enriquecido al campo de la observación, con nuevos instrumentos que le permiten postular pistas nuevas, desde las cuales vuelve a la teoría. Se habla por ello de actitud "circularista" en contraposición a la división entre "prácticos" y "teóricos". Sus ideas originales modificarán muchos de los principios básicos del psicoanálisis tanto en la teoría como en la práctica clínica.

A lo largo de su obra, "Formas y transformaciones del narcisismo" (1966), se da un paso de la concepción clásica del narcisismo a sus propios desarrollos posteriores. Kohut recupera la contribución del narcisismo a la salud, a la adaptación y al enriquecimiento propio, cuestiones que no habían sido tratadas convenientemente (Kohut, 1966, 1972). [...]

En definitiva, el objetivo de la obra de Kohut es aportar un enfoque que permita la comprensión y resolución de un tipo determinado de paciente que no ha podido resolver sus problemas con las técnicas clásicas. Para Kohut los trastornos narcisistas de la personalidad son considerados como alteraciones de la personalidad de menor severidad, el tratamiento de las causas constituye una considerable parte de la actual práctica psicoanalítica.


Evolución de su teoría


En un principio Kohut parte de la doctrina psicoanalítica clásica, pero poco a poco se siente enredado en una maraña de especulaciones teóricas contradictorios, erróneamente fundamentadas y vagas. Ante ello, decide que sólo hay una manera de salir de esa situación: regresar a la observación directa de los fenómenos clínicos y a través de ellos constituir nuevas formulaciones de acuerdo con esas observaciones.

El trabajo que comienza a postular su nuevo enfoque data de 1959, "Introspección, empatía y psicoanálisis". Kohyt pretende rescatar dos instrumentos fundamentales en la práctica del psicoanálisis: la empatía y la introspección. Ambos delimitarán su campo de observación. Es decir, lo que no es susceptible de ser observado a través de la empatía y la introspección no es psicológico y, a su vez, todo lo que se conoce a través de estos elementos pertenece al mundo de los fenómenos psíquicos. La introspección y la empatía son los requisitos para captar lo que les pasa a otros y a nosotros mismos. Desde este presupuesto, estar inmersos en una situación emocional es la clave para entender y dar significado a la experiencia. La vida interior no es aprehensible a través de la extrospección (no descarta que algún día pueda establecerse a través de registros electoencefálicos, etc.). Sin embargo, actualmente, este enfoque psicológico, con todas las limitaciones, es el único útil para investigar la vida interior del hombre, incluida su psicopatología (Kohut, 1984)

De la observación empática de sus pacientes, Kohut intuye la existencia de una perturbación hasta entonces no descrita, a la que llamó "trastorno narcisista de la personalidad". Al principio creyó que este síndrome estaba relacionado con la neurosis. Se caracterizaban estos pacientes por una vulnerabilidad especifica, siendo su autoestima lábil, y muy sensible a los fracasos, las desilusiones y los desastres (Kohut y Wolf, 1978).

Posteriormente, observó que éste síndrome se distingue clínicamente de las neurosis clásicas, siendo una de sus características el tipo de transferencia que establecen estos pacientes. Es decir, lo que permitirá el esclarecimiento de este trastorno no será el examen de la sintomatología sino el proceso terapéutico (Kohut, 1978,; 1984). Estos pacientes tendían a percibir al analista como una parte de su propio cuerpo o como una imagen especular de sí mismos. Por tanto, el descubrimiento de que éstos reactivaban ciertas necesidades narcisistas específicas en la situación psicoanalítica, el que establecieran "transferencias narcisistas", haría posible un tratamiento psicoanalítico eficaz (Kohut y Wolf, 1978). En un principio Kohut empleaba el término de "transferencia con el objeto de self" (objeto de sí-mismo). Estas transferencias se subdividen en dos tipos:


1. Transferencia de espejo

Lacan (1949) fue el primero que utilizó la metáfora del espejo en la literatura del narcisismo. Según Kohut, se revive en la situación terapéutica la necesidad infantil de una fuente especular de aceptación-confirmación a la que se responde de manera insuficiente o deficiente. Se vivencia etapas tempranas del desarrollo en las que el niño tiene fantasías omnipotentes con las que alimenta un yo grandioso. Los pacientes expresaban su necesidad de alguien que pudiera servir como un eco, una afirmación, aprobación, admiración y refuerzo de su autoestima. El analista importaba sólo en la medida en que el paciente podía o no experimentar su disponibilidad para cumplir esa funciones. Una vez establecida esta transferencia, permitía un mejor funcionamiento del paciente como sí el analista sirviera como el "pegamento psíquico" necesario. La transferencia de espejo constituye una expresión del hecho de que otros son experimentados y necesitados en el sentido de ser "agentes de autoconfirmación" o"autoaprobación".


2. Transferencia idealizadora

Así mismo en la terapia se revive de manera similar la necesidad de fusión con una fuente de fortaleza y serenidad "idealizadas". Por ella el sujeto salva una parte de la experiencia de la perfección narcisista global, atribuyéndola a un objeto sí-mismo rudimentario: "La imago parental idealizada". Al resistir toda la felicidad y poder en este objeto idealizado, el niño estará vació e impotente si se aleja de él. por lo que procurará no separarse del mismo. De ahí la necesidad que tienen algunos pacientes de pegarse al analista, de colocarlo en un pedestal y verlo como un ser omnipotente, omnipotente y perfecto, como modo de participar de esa grandeza y perfección.

Para Kohut, la "especularización", la imagen especular depende la madre que otorga al niño una imagen grandiosa de sí mismo, posibilitando el despliegue de sus tendencias exhibicionistas. Por contra, la "imago parental idealizada depende del padre que acepta la idealización que le profesa el niño y le permite fusionarse consigo mismo.


Teoría del Yo

El trastorno de estos pacientes no podía explicarse con la teoría psicoanalítica clásica. Era necesario establecer una nueva teoría del yo. Dado que el núcleo del trastorno es un yo debilitado, las explicaciones tradicionales, centradas en los conflictos concernientes a los impulsos libidinales o los agresivos, no podían esclarecer ni la psicopatología ni el proceso terapéutico. El yo se convierte en el centro del universo psicológico del individuo (Kohut,1977). A medida que avanza en sus investigaciones, el yo va a adquirir una gran importancia, hasta constituirse en el "núcleo de nuestra personalidad". (Kohut,1978).

¿Cómo se origina el yo? Hay que partir de la idea de que el recién nacido carece de un yo. Existen dos elementos estructurantes del futuro yo:


a) Una cierta "carga" hereditaria que determinará la mayor o menor propensión a la fragmentación del yo constituido, que puede dar lugar a una psicosis o a un trastorno narcisista de la personalidad. En un trabajo posterior emplearé el término "equipamiento innato", relativo a los elementos que determinan la configuración última del yo (Kohut y Wolf, 1978).


b) Hay que tener en cuenta también las expectativas, ilusiones y fantasías específicas de los progenitores, especialmente de la madre. Para Kohut, incluso las privaciones reales serias no resultarán psicológicamente dañinas si el medio psicológico responde al niño con respuestas empáticas no distorsionadas.


El niño al nacer requiere un medio físico idóneo; alimentos, oxigeno, temperatura adecuada, etc. A su vez, es necesaria para su supervivencia la presencia de un medio humano capaz de proporcionar "respuesta empática" (Kohut, 1977). Es decir, un medio empático capaz de responder a sus deseos-necesidades-psicológicas con la misma certeza con la que el aparato respiratorio del recién nacido espera que la atmósfera contenga oxigeno. Ya algunos autores habían hablado de "experiencia emocional correcta". (Alexander et al, 1946). La atención de esas necesidades es tan importante para la supervivencia como la satisfacción de las necesidades calóricas o alimentarias.

De aquí surgen dos conceptos claves para su enfoque: el objeto del self (u "objeto sí-mismo") y la empatía:


a) Los objetos sí-mismos

Son objetos que experimentamos como partes de nuestro yo, es decir, que vivimos como partes de nosotros mismos (Kohut, 1971). En la obra de Kohut los objetos sí-mismos son los objetos externos: el padre, la madre, etc. Hay dos tipos de objetos sí-mismos: un objeto sí-mismo grandioso que confirma el sentido innato del vigor, grandeza y perfección del niño es el "objeto sí-mismo especular (grandioso)"; y aquel que el niño puede admirar y con el que puede fusionarse como una imagen de serenidad, infalibilidad y omnipotencia, es la "imagen parental idealizada" de cuya internalización surgen los ideales del yo. Relaciones de reciprocidad deficitarias entre el niño y sus "objetos sí-mismos" conducen a un yo dañado.

Por tanto, un yo firme estará constituido por tres elementos:

a) Un polo del que emanan las tendencias básicas del poder y del éxito.

b) Otro polo constituido por las metas idealizadas básicas.

c) Una zona intermedia de talentos y habilidades básicas que se ve activada por el arco de tensión que se establece entre las ambiciones y los ideales.

Se crea un "arco de tensión", una corriente constante de actividad psicológica que se establece entre dos polos del yo, es decir, las actividades básicas de una persona a las que se ve "impulsada" por sus ambiciones y "guiada" por sus ideales (Kohut, 1977)

Una interacción deficiente entre el niño y sus objetos sí-mismos dará lugar a un yo dañado. Así, la incapacidad para lograr cohesión, vigor o armonía, o una pérdida significativa de esas cualidades una vez tentativamente establecidas constituye un estado de "trastorno del yo". La relación terapéutica creará condiciones para que el yo dañado establezca un estado de cohesión, vigor o armonía interna.


El niño no podrá vivir toda la vida apoyado en esos objetos. Kohut elabora una hipótesis explicativa de ese distanciamiento de los objetos "internalización transmutadora", que se desarrolla en tres pasos sucesivos e indispensables:


1. El aparato psíquico debe estar preparado para poder lograr una receptividad adecuada; haber tenido la experiencia de satisfacción de la necesidad correspondiente a la fase del desarrollo (así, la experiencia especular con el objeto omnipotente; la experiencia idealizadora con el objeto parental idealizado).


2. El aparato psíquico debe lograr que se produzca una frustración óptima o tolerable con ese objeto. Según Kohut, ya Freud en su obra "La aflicción y la melancolía" (1917) describiendo la elaboración del duelo, expresó lo esencial de este proceso de retiro fraccionado. Estas frustraciones tolerables permitirán establecer estructuras internas que proporcionan la capacidad de autoapaciguarse y adquirir una tolerancia básica a las tensiones en el terreno del narcisismo.


3. Se debe procurar que esa frustración ocurra en el momento apropiado de la fase del desarrollo por la que pasa el sujeto.


b) La respuesta empática


La respuesta empática no será posible si los padres están atrapados por sus fijaciones narcisistas. Así, el ensimismamiento de la madre puede llevarla a proyectar sus propias tensiones y estados de ánimo sobre el hijo, llegando así a una "empatía defectuosa". Quizás responda selectivamente (hipocondriacamente) a ciertos estados de ánimo y tensiones del niño que corresponden a sus propios estados de tensión y preocupación narcisistas ("sobreempatía "). Tal vez no responda al humor y las tensiones expresados por el hijo cuando sus propias preocupaciones no concuerdan con los requerimientos de éste ("falta total de empatía"). Estas alteraciones impiden el retiro gradual y la construcción de estructuras psíquicas reguladoras de la tensión, por lo que el niño permanecerá fijado a su ambiente narcisista primario en su conjunto (Kohut, 1977).

Para Kohut, la labor de los padres es fundamental, ya que deben saber distanciarse. Si su personalidad está firmemente definida, puede permitirse ser idealizado por el niño y posteriormente, sin apartarse de él, que éste detecte gradualmente sus limitaciones reales. Freud ya había resaltado la importancia de los padres en el desarrollo del niño. Destacaba que las aspiraciones de los padres son normalmente grandiosas: la enfermedad, la muerte, la renuncia y las leyes de la naturaleza y la sociedad no han de afectar al niño, convirtiéndolo de nuevo en el "centro y el nódulo de la creación" (Freud, 1914b). Es decir, el atribuirle todas las perfecciones posibles y disimular u olvidar los defectos, en el fondo no es más que una resurrección del narcisismo de los padres (Freud, 1914b).

Si se produce un incumplimiento de cualquiera de las tres condiciones de la internalización transmutadora, se impedirá la formación correcta del yo. Habrá que tener en cuenta también el número de veces que ese incumplimiento se produce y el tipo de objeto sí-mismo que más falla. A ello se agregaría el momento de la evolución en que se produce el fracaso. Ante un yo dañado el aparato psíquico intentará plantear medidas que lo atenúen, dando lugar a estructuras defensivas y compensadoras. He aquí que surge el trastorno narcisista de la personalidad.


Características clínicas del trastorno narcisista de la personalidad


Se caracterizan estos sujetos por su vulnerabilidad narcisista. Son pacientes de "mucho amor propio". Toleran mal ciertas situaciones de orden social, los fracasos, las postergaciones, las dificultades. Ante las contrariedades ocasionadas por circunstancias externas, reaccionan como a una afrenta personal. Por ello, son especialmente susceptibles. La causa se encuentra en la mala regulación de la autoestima. En la obra "Análisis del yo" (Kohut, 1971) describe varias esferas en las que se manifiesta dicha vulnerabilidad:


-En la esfera sexual: falta de interés sexual, fantasías perversas, fantasías más que hechos, actuaciones eróticas, actos perversos.


-En la esfera social: inhibiciones laborales, incapacidad de formar o mantener relaciones significativas, actividades delictivas, dramatizaciones, conductas llamativas.


-En la esfera psicosomática: preocupaciones hipocondríacas sobre la salud física y psíquica, trastornos neurovegetativos.


-En la esfera personal: pérdida de humor, nula empatía, falta de sentido de proporción, ataques de ira incontrolada, mentiras patológicas.


lunes, 29 de agosto de 2011

El narcisismo ¿qué es? (II)Desarrollos psicoanalíticos postfreudianos: De Freud a Kohut y Kernber


"Mi impresión es que las vidas más productivas y creativas son las de aquellos que, a despecho de los cuantiosos traumas de su niñez, pudieron adquirir nuevas estructuras en su búsqueda de nuevos caminos hacia la completud interior".

H. Kohut


Con posterioridad a la obra de Freud se va a seguir profundizando en la patología narcisista. A continuación describimos, agrupándolos por temas, las aportaciones de diversos autores relacionadas con el narcisismo. Presentamos una especial atenicón a los planteamientos de Kohut y Kernberg.


Desarrollos psicoanalíticos postfreudianos


Agrupamos a los autores en diversos apartados según las características de sus aportaciones teóricas.


a) Se acentúa el componente de la "0mnipotencia"

K. Horney (1939) describe la "inflación del yo", mediante la cual el sujeto se da un valor superior a su valor real. Se ama y se admira por unos valores que no tienen fundamento adecuado, y espera amor y admiración de los demás para tales valores. Horney plantea la idea de la perdida del "yo real" debida a la coerción parental, a través de la cual el niño sufre una disminución de su autosuficiencia, de su confianza e iniciativa. De modo que la inflación propia es un intento por luchar contra esas tendencias.

En la misma línea, Olden (1941) expresa que el "carácter narcisista" se manifiesta en una conducta omnipotente e independiente y con cualidades de liderazgo. Por ello, las personalidades narcisistas frecuentemente ejercen una gran fascinación sobre los demás.

A su vez Nemiah (1961) se centra en individuos con "alteración de carácter narcisista" que destacan por una gran ambición, por aspirar a metas altas y poco realistas, por la intolerancia a las críticas y por una casi insaciable necesidad de admiración. Se convierten en personas "prisioneras" de sus aspiraciones y necesidades, e hipersensibles a la críticas.

Tartakoff (1966) describe individuos con "complejo de premio Nobel", caracterizados por su ambición vehemente por ganar algún premio o conseguir riquezas, ganar un Oscar o ser presidentes. Destacan por sus fantasías activas de poder y omnipotencia y fantasías pasivas de ser especial, que requiere un reconocimiento exclusivo ya que poseen talento, habilidades y virtudes extraordinarias. Sus fantasías de poder y ser especial les hacen actuar en su relación con los demás a través del mecanismo de "todo o nada". Muchos sujetos han sido "el hijo único" o más admirado en su familia, lo que ha creado en ellos fantasías de ser especiales, únicos y por ello necesitados de aplauso, poder y prestigio social.


b) Se destaca el aspecto "defensivo"


Fenichel (1945) describe "el don Juan del éxito":se trata de sujetos que pagan su tributo al superyo, no en forma de sufrimiento sino de éxitos. Para ellos, el éxito tiene la virtud de eliminar culpas y fracasos anteriores. Como ninguna hazaña puede anulas realmente la culpa inconsciente, estas personas sienten la compulsión de correr tras los éxitos, sin sentirse nunca satisfechos de sí mismos. Manifiestan poco interés por la personalidad de sus objetos. No han sobrepasado los estados previos, arcaicos, del amor. Su actividad sexual se dirige a contradecir el sentimiento interior de inferioridad mediante la prueba de sus "éxitos" eróticos. Una vez que han poseído a una mujer pierden interés por ella. Por tanto, su necesidad "narcisista" les exige verificar constantemente la capacidad de excitar a las mujeres.

Posteriormente, W. Reich (1949) profundiza en el estudio de la estructura del carácter, al que concibe como un mecanismo de protección narcisístico, una "barrera narcisista". Describe el carácter "fálico-narcisista", el cual daría lugar a sujetos ambiciosos, impulsivos, agresivos y arrogantes. Estos individuos mostrarían rasgos de dominación, atención a la belleza física, superioridad y exhibicionismo. Dicho carácter aparece como compensación de un profundo sentimiento de inferioridad. Reich observa que esta patología es más común entre mujeres.

Insiste en la misma idea A. Reich !969) quien se refiere a la "inflación compensatoria narcisista del yo" y los individuos con esta "patología narcisista" destacarán por tener exageraciones, poco sentido de la realidad y por buscar constantemente ser objeto de atención y admiración, todo ello unido a sentimientos de inferioridad. El narcisismo sería una forma patológica de regular la autoestima. El sujeto exhibe una imagen distorsionada de sí mismo: quiere ser admirado, manifiesta exageraciones no realistas, etc., como recurso para esconder su sentimiento de inferioridad.

Freeman (1964) afirmará que el narcisismo patológico surge como respuesta defensiva a las frustraciones tempranas. El sujeto se ama a sí mismo porque los objetos en su infancia no han sido placenteros.


c) Se plantea la dimensión "destructiva"


Rosenfeld (1971) elabora la teoría del "narcisismo destructivo". Se centra en las relaciones de objeto narcisista caracterizadas por la omnipotencia, preponderancia de la identificación y defensa contra el reconocimiento de la separación entre el yo y el objeto. La omnipotencia se manifiesta en la utilización de los otros, la negación de cualquier dependencia, la vulnerabilidad en las relaciones afectivas y la envidia de lo que los demás puedan tener. A su vez, para Rosenfeld el narcisismo es una defensa del sujeto impulsado por el instintdo de muerte y la envidia.


d) La escuela de las "relaciones objetales"


M. Klein se aparta explícitamente de la noción freudiana de una etapa autoerótica y narcisista que precede a las relaciones objetales (interacción con otros o con uno mismo). Según Klein no existe ningún proceso mental que no involucre objetos, externos o internos. Para ella el amor, el odio, las fantasías, las ansiedades y las defensas están vinculadas a ls relaciones objetales. A partir de sus planteamientos se desarrolla una nueva línea de pensamiento psicoanalítico, la "Escuela Británica de las relaciones objetales" en la que destacan autores como Balint, Winnicott, Fraibairn, Guntrip, etc.

Para la autora, desde el comienzo existe un yo rudimentario que alterna entre estados de cohesión relativa y estados de no integración y desintegración. Este yo rudimentario establece relaciones con los objetos y utiliza mecanismos de defensa. Al comienzo tales objetos son objetos "parciales" primitivos, pero con el desarrollo ulterior alcanzan una mayor integración. Según M.Klein hay suficiente yo al nacer como para sentir ansiedad, utilizar mecanismos de defensa y establecer primitivas relaciones objetales en la fantasía y en la realidad. Tal situación indica que el yo aunque al principio está muy desorganizado, sin embargo, con la orientación general del crecimiento fisiológico y psicológico tiene desde el principio la tendencia a la integración.

Klein aporta el concepto de "posiciones" frente al de etapas de desarrollo. Para ella, no son meros estadios por los que se pasa, sino dos maneras diferentes de relacionarse con la realidad interna y externa. Describe dos posiciones, la esquizo-paranoide y la depresiva.

Las relaciones objetales narcisistas son típicas de la posición esquizo-paranoide. en ésta el mundo se divide en objetos buenos y malos. Tal división es interna y también se proyecta al exterior. Al darse cuenta el bebé de que los objetos "buenos" y "malos" no están realmente separados, necesita fortaleza interior para tolerar la separación, el temor a la pérdida y la culpa resultante del reconocimiento del daño que cree haber infringido al objeto bueno. La capacidad de tolerar esa culpa fortalece en gran medida al yo. La preocupación por los objetos internamente dañados lleva al deseo de repararlos y no a negar sus existencia, y así el niño ingresa en el mundo ético.

En la posición esquizo-paranoide, la capacidad y percepción adecuada a la realidad interna y externa se ve menoscabada por los mecanismos de negación, escisión y proyección. Las realidades externas e internas corren peligro de confundirse la una con la otra, su resultado final sería la psicosis. Por tanto, se produce el mecanismo de "identificación proyectiva": determinados aspectos del yo se niegan omnipotentemente y se proyectan en el objeto, al que luego se identifica con esos aspectos proyectados del yo. Cuando se proyectan aspectos del yo que se experimentan como buenos, se produce una idealización del objeto, mientas que los impulsos destructivos hostiles son escindidos y proyectados fuera. Así los objetos externos se experimentan como malos y amenazadores para el yo, dando origen a un sentimiento de persecución. La identificación del objeto con aspectos del yo, quedando sus propiedades reales oscurecidas, constituye el mecanismos básico de las relaciones objetales narcisistas. Por ello los pacientes narcisistas son propensos tanto a idealizar como a denigrar a sus objetos.

El peligro es que una relación puede transformarse de pronto en la otra. En ambas situaciones, hay una profunda incapacidad para ver los objetos tal como "realmente son". Por ello, desde el punto de vista subjetivo, los objetos con los que se identifica el yo no se experimentan como parte de éste. Así, cuando Narciso contempla su reflejo en el agua no sabe que se está viendo a sí mismo.

Para Klein la envidia es una actitud fundamental y forma parte de la posición esquizo-paranoide. Lo opuesto de tal actitud es la gratitud. Quien puede sentir gratitud hacia sus objetos reconoce que es distinto de ellos y puede desarrollar la capacidad para una auténtica creatividad. Por ello, la rabia y agresividad narcisista constituye una expresión de la envidia. Es decir, con la envidia el objetivo es ser uno mismo tan bueno como el objeto (la otra parte de la relación), si esta situación parece imposible, el objetivo se transforma y lo que se pretende es arruinar lo bueno que posee el objeto para suprimir la fuente de envidia.


(Texto extraído del libro ¿Qué es el narcisismo? Autor José Luis Trechera)

viernes, 26 de agosto de 2011

El narcisismo ¿qué es? (I) Implicaciones patológicas de las diversas descripciones del mito


[...]En general el mito de Narciso es descrito como la "gran negación o rechazo". Por ello, el narcisismo se revelará como negatividad y falta.

Por un lado, Narciso no es consciente de su propia realidad (etimológicamente significa "el atontado"). Nace de una violación. Nunca ha conocido a su padre y, según el oráculo, "vivirá si no conoce quién es". Es el proceso opuesto al "conócete a ti mismo" socrático. Por tanto, sobrevivirá sólo si mantiene una "imagen distorsionada de si". Su actuación recuerda el estilo histérico descrito por Shapiro (1986). Narciso es incapaz de mantener una atención focalizada en sí mismo. Sólo vive de impresiones y por ello no sabe quién es ni cómo se siente.

Por un lado Narciso niega la realidad de su entorno. El mito de Narciso no es un simple relato de autoerotismo excesivo, sino de ausencia de interacción social, que se refleja en las siguientes manifestaciones:


a) Narciso rechaza las relaciones de amor. Marcuse (1959) lo describe como el antagonista de Eros, ya que desdeña el amor que posibilita la unión con otros seres humanos y lo asociará a Orfeo en esa negación de Eros. Ante una cultura que pide refuerzo y solidaridad (cuyo representante sería Prometeo) se cierra en sí mismo y se aísla del entorno. Sin embargo, vive con gran pasión para un eros propio, ya que, en principio, no sabe que la imagen que admira es la suya. En la Edad Media se desarrollará esta idea desde la perspectiva del "alma encerrada en sí misma".


b) A su vez, presenta una nula empatía o capacidad de captar los sentimientos y la realidad externa. En la narración, la ninfa Eco simbolizaría la ausencia de empatía. Siempre responde, pero distorsiona todo. No puede ofrecerle una respuesta empática efectiva a Narciso. Posteriormente se resaltará la falta de empatía como una característica básica del trastorno narcisista de la personalidad.


c) Al mismo tiempo, se describe como un sujeto orgulloso y soberbio que desprecia a los demás. Según Ovidio, "no hubo jóvenes, no hubo muchachas que tocaran su corazón" (Ovidio, 355). Tal actitud refleja agresividad y destrucción en su relación con los otros. No sólo no acepta su amor sino que los rechaza despectivamente y provoca la eliminación de sus amantes (por ejemplo. el envío de la espada para Aminias se provoque la muerte).


d) Ese desprecio le impedirá aceptar nada de su entorno (lo que conlleva rechazar también lo útil y positivo que los otros le puedan aportar). Narciso está atrapado contemplando algo que subjetivamente cree externo a sí, pero que es en términos objetivos el aspecto idealizado de su propio yo. Cree que está enamorado; sin embargo, muere porque no puede apartarse y dirigirse a un ser rala del que podría obtener lo que en verdad necesita.


e) No se trata por tanto, de una cuestión de autoamor sino del amor por una imagen especular que se confunde trágicamente con un sujeto real. El castigo consiste en la incapacidad para amar a seres reales. Narciso desea ardientemente a la ninfa Eco. Ella le ayuda a salir del bosque. A Narciso le complace oírla y verla, pero cuando la ninfa quiere abrazarlo retrocede horrorizado.

Tras una fachada de rigidez e indiferencia se esconde la auténtica realidad de Narciso: la incapacidad para poder expresar afecto y sentimientos. Narciso se presenta como una máscara caracterizada por su falta de vida en la mirada. No hay luz en sus ojos, son opacos. Su expresión recuerda la de ciertos pacientes esquizofrénicos que presentan una mirada perdida o vacía. Narciso es incapaz de pronunciar la frase "te veo", no puede contemplar nada que no sea el mismo.


f) Ese temor a la relación directa con los demás, a manifestar y recibir afecto, el miedo al abrazo y al contacto físico aparece relacionado con la vida temprana de Narciso. Excepto en la descripción de Pausanías, Narciso es presentado como hijo único, fruto de una violación. Por tanto, no cuenta con padres o hermanos para su desarrollo psíquico. Todo lo que sabemos de su madre es que le preocupa el destino futuro de su hijo y por ello busca al videntes Tiresias. Se resaltará posteriormente la importancia de las expectativas familiares para la formación del trastorno narcisista (Kohut, 1971, 1977; Kernberg,1975, 1984; Chessick, 1985; Guimón, 1993)".


g) Para el psicoanálisis, en la narración del mito se descubre la "fijación maternal del sujeto". Narciso se enamora de su propia imagen reflejada en el agua. El agua es la ninfa Liríope, su madre. A ese amor no se le presenta ninguna respuesta. Posteriormente, se insistirá en la importancia de la respuesta empática materna para el correcto desarrollo humano. En consecuencia, la madre, será uno de los factores predisponentes para la formación del trastorno narcisista de la personalidad.


h)) El desenlace no se deja esperar: la muerte es consecuencia de ese aislamiento. Ovidio subraya que ese reconocimiento le lleva a una fragmentación de sí mismo, en el momento en que sus lágrimas, al caer en el lago, deshacen su imagen. El rechazo de toda la relación de amor provoca la desintegración del sujeto y la imposibilidad de vivir, ya que es incapaz de aceptar la realidad tal cual es. El resultado final de su actuación se expresa simbólicamente como un retroceso de lo humano. Narciso se transforma en flor (deslizamiento hacia atrás de la especie humana a vegetal), sirviéndose para ello del agua o del espejo (símbolos presentes en todas las versiones del mito) que representaría el seno materno hacia el cual se volvería. Narciso niega su verdadero yo y busca fundirse con la imagen que ve, la muerte es la consecuencia lógica de la fijación en un falso yo.

Llama la atención la relación con la muerte del mito de Narciso. Etimológicamente "narcosis", significa el "atontado", el que no está en la realidad. A su vez, Narciso no mantiene relaciones que posibiliten o construyan la vida: rechaza a todos aquéllos que quieren entablar relación con él; les incita incluso a que se destruyan (por ejemplo, la entrega de la espada a uno de sus admiradores); no capta los sentimientos o señales de vida de los que tiene a su alrededor, etc.


La moraleja de las diversas historias aparece clara: no puede el sujeto conocerse y reconocerse verdaderamente a sí mismo, sino a través del conocimiento y reconocimiento del otro. Cuando se cierra en sí mismo y rechaza a los demás pasa a tener como único reflejo su propia figura, y tal situación es destructiva y mortal.


(Extraído del libro ¿Qué es el narcisismo?. Autor José Luis Trechera)

miércoles, 24 de agosto de 2011

No comprendí

Creada originalmente por haideé iglesias

No comprendí hasta hoy
el dolor
que dormía
en el corazón
de una persona
por no entender
la sencilla verdad
del amor...
Como esta flor
era ajena
a la belleza
que él captó
Dolor
que se causó
y causó
alrededor.
No comprendí
por ingenuidad
todo aquello
que
en otro
provocaba
la libertad
que me acompaña
Pero
¿cómo ser culpable de ser libre?
Sólo llanto aflora
a los ojos
en compensación
por el dolor
que no quise causar...
No comprendí
Amor.
No comprendí
el salvaje
anhelo
que me perturbaba
desde tu interior
Paz y sosiego
como la flor
que nace y muere
sin
saber
que alguien
la admiró
No comprendí
Nacer y morir
para comprender
si
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