lunes, 29 de agosto de 2011

El narcisismo ¿qué es? (II)Desarrollos psicoanalíticos postfreudianos: De Freud a Kohut y Kernber


"Mi impresión es que las vidas más productivas y creativas son las de aquellos que, a despecho de los cuantiosos traumas de su niñez, pudieron adquirir nuevas estructuras en su búsqueda de nuevos caminos hacia la completud interior".

H. Kohut


Con posterioridad a la obra de Freud se va a seguir profundizando en la patología narcisista. A continuación describimos, agrupándolos por temas, las aportaciones de diversos autores relacionadas con el narcisismo. Presentamos una especial atenicón a los planteamientos de Kohut y Kernberg.


Desarrollos psicoanalíticos postfreudianos


Agrupamos a los autores en diversos apartados según las características de sus aportaciones teóricas.


a) Se acentúa el componente de la "0mnipotencia"

K. Horney (1939) describe la "inflación del yo", mediante la cual el sujeto se da un valor superior a su valor real. Se ama y se admira por unos valores que no tienen fundamento adecuado, y espera amor y admiración de los demás para tales valores. Horney plantea la idea de la perdida del "yo real" debida a la coerción parental, a través de la cual el niño sufre una disminución de su autosuficiencia, de su confianza e iniciativa. De modo que la inflación propia es un intento por luchar contra esas tendencias.

En la misma línea, Olden (1941) expresa que el "carácter narcisista" se manifiesta en una conducta omnipotente e independiente y con cualidades de liderazgo. Por ello, las personalidades narcisistas frecuentemente ejercen una gran fascinación sobre los demás.

A su vez Nemiah (1961) se centra en individuos con "alteración de carácter narcisista" que destacan por una gran ambición, por aspirar a metas altas y poco realistas, por la intolerancia a las críticas y por una casi insaciable necesidad de admiración. Se convierten en personas "prisioneras" de sus aspiraciones y necesidades, e hipersensibles a la críticas.

Tartakoff (1966) describe individuos con "complejo de premio Nobel", caracterizados por su ambición vehemente por ganar algún premio o conseguir riquezas, ganar un Oscar o ser presidentes. Destacan por sus fantasías activas de poder y omnipotencia y fantasías pasivas de ser especial, que requiere un reconocimiento exclusivo ya que poseen talento, habilidades y virtudes extraordinarias. Sus fantasías de poder y ser especial les hacen actuar en su relación con los demás a través del mecanismo de "todo o nada". Muchos sujetos han sido "el hijo único" o más admirado en su familia, lo que ha creado en ellos fantasías de ser especiales, únicos y por ello necesitados de aplauso, poder y prestigio social.


b) Se destaca el aspecto "defensivo"


Fenichel (1945) describe "el don Juan del éxito":se trata de sujetos que pagan su tributo al superyo, no en forma de sufrimiento sino de éxitos. Para ellos, el éxito tiene la virtud de eliminar culpas y fracasos anteriores. Como ninguna hazaña puede anulas realmente la culpa inconsciente, estas personas sienten la compulsión de correr tras los éxitos, sin sentirse nunca satisfechos de sí mismos. Manifiestan poco interés por la personalidad de sus objetos. No han sobrepasado los estados previos, arcaicos, del amor. Su actividad sexual se dirige a contradecir el sentimiento interior de inferioridad mediante la prueba de sus "éxitos" eróticos. Una vez que han poseído a una mujer pierden interés por ella. Por tanto, su necesidad "narcisista" les exige verificar constantemente la capacidad de excitar a las mujeres.

Posteriormente, W. Reich (1949) profundiza en el estudio de la estructura del carácter, al que concibe como un mecanismo de protección narcisístico, una "barrera narcisista". Describe el carácter "fálico-narcisista", el cual daría lugar a sujetos ambiciosos, impulsivos, agresivos y arrogantes. Estos individuos mostrarían rasgos de dominación, atención a la belleza física, superioridad y exhibicionismo. Dicho carácter aparece como compensación de un profundo sentimiento de inferioridad. Reich observa que esta patología es más común entre mujeres.

Insiste en la misma idea A. Reich !969) quien se refiere a la "inflación compensatoria narcisista del yo" y los individuos con esta "patología narcisista" destacarán por tener exageraciones, poco sentido de la realidad y por buscar constantemente ser objeto de atención y admiración, todo ello unido a sentimientos de inferioridad. El narcisismo sería una forma patológica de regular la autoestima. El sujeto exhibe una imagen distorsionada de sí mismo: quiere ser admirado, manifiesta exageraciones no realistas, etc., como recurso para esconder su sentimiento de inferioridad.

Freeman (1964) afirmará que el narcisismo patológico surge como respuesta defensiva a las frustraciones tempranas. El sujeto se ama a sí mismo porque los objetos en su infancia no han sido placenteros.


c) Se plantea la dimensión "destructiva"


Rosenfeld (1971) elabora la teoría del "narcisismo destructivo". Se centra en las relaciones de objeto narcisista caracterizadas por la omnipotencia, preponderancia de la identificación y defensa contra el reconocimiento de la separación entre el yo y el objeto. La omnipotencia se manifiesta en la utilización de los otros, la negación de cualquier dependencia, la vulnerabilidad en las relaciones afectivas y la envidia de lo que los demás puedan tener. A su vez, para Rosenfeld el narcisismo es una defensa del sujeto impulsado por el instintdo de muerte y la envidia.


d) La escuela de las "relaciones objetales"


M. Klein se aparta explícitamente de la noción freudiana de una etapa autoerótica y narcisista que precede a las relaciones objetales (interacción con otros o con uno mismo). Según Klein no existe ningún proceso mental que no involucre objetos, externos o internos. Para ella el amor, el odio, las fantasías, las ansiedades y las defensas están vinculadas a ls relaciones objetales. A partir de sus planteamientos se desarrolla una nueva línea de pensamiento psicoanalítico, la "Escuela Británica de las relaciones objetales" en la que destacan autores como Balint, Winnicott, Fraibairn, Guntrip, etc.

Para la autora, desde el comienzo existe un yo rudimentario que alterna entre estados de cohesión relativa y estados de no integración y desintegración. Este yo rudimentario establece relaciones con los objetos y utiliza mecanismos de defensa. Al comienzo tales objetos son objetos "parciales" primitivos, pero con el desarrollo ulterior alcanzan una mayor integración. Según M.Klein hay suficiente yo al nacer como para sentir ansiedad, utilizar mecanismos de defensa y establecer primitivas relaciones objetales en la fantasía y en la realidad. Tal situación indica que el yo aunque al principio está muy desorganizado, sin embargo, con la orientación general del crecimiento fisiológico y psicológico tiene desde el principio la tendencia a la integración.

Klein aporta el concepto de "posiciones" frente al de etapas de desarrollo. Para ella, no son meros estadios por los que se pasa, sino dos maneras diferentes de relacionarse con la realidad interna y externa. Describe dos posiciones, la esquizo-paranoide y la depresiva.

Las relaciones objetales narcisistas son típicas de la posición esquizo-paranoide. en ésta el mundo se divide en objetos buenos y malos. Tal división es interna y también se proyecta al exterior. Al darse cuenta el bebé de que los objetos "buenos" y "malos" no están realmente separados, necesita fortaleza interior para tolerar la separación, el temor a la pérdida y la culpa resultante del reconocimiento del daño que cree haber infringido al objeto bueno. La capacidad de tolerar esa culpa fortalece en gran medida al yo. La preocupación por los objetos internamente dañados lleva al deseo de repararlos y no a negar sus existencia, y así el niño ingresa en el mundo ético.

En la posición esquizo-paranoide, la capacidad y percepción adecuada a la realidad interna y externa se ve menoscabada por los mecanismos de negación, escisión y proyección. Las realidades externas e internas corren peligro de confundirse la una con la otra, su resultado final sería la psicosis. Por tanto, se produce el mecanismo de "identificación proyectiva": determinados aspectos del yo se niegan omnipotentemente y se proyectan en el objeto, al que luego se identifica con esos aspectos proyectados del yo. Cuando se proyectan aspectos del yo que se experimentan como buenos, se produce una idealización del objeto, mientas que los impulsos destructivos hostiles son escindidos y proyectados fuera. Así los objetos externos se experimentan como malos y amenazadores para el yo, dando origen a un sentimiento de persecución. La identificación del objeto con aspectos del yo, quedando sus propiedades reales oscurecidas, constituye el mecanismos básico de las relaciones objetales narcisistas. Por ello los pacientes narcisistas son propensos tanto a idealizar como a denigrar a sus objetos.

El peligro es que una relación puede transformarse de pronto en la otra. En ambas situaciones, hay una profunda incapacidad para ver los objetos tal como "realmente son". Por ello, desde el punto de vista subjetivo, los objetos con los que se identifica el yo no se experimentan como parte de éste. Así, cuando Narciso contempla su reflejo en el agua no sabe que se está viendo a sí mismo.

Para Klein la envidia es una actitud fundamental y forma parte de la posición esquizo-paranoide. Lo opuesto de tal actitud es la gratitud. Quien puede sentir gratitud hacia sus objetos reconoce que es distinto de ellos y puede desarrollar la capacidad para una auténtica creatividad. Por ello, la rabia y agresividad narcisista constituye una expresión de la envidia. Es decir, con la envidia el objetivo es ser uno mismo tan bueno como el objeto (la otra parte de la relación), si esta situación parece imposible, el objetivo se transforma y lo que se pretende es arruinar lo bueno que posee el objeto para suprimir la fuente de envidia.


(Texto extraído del libro ¿Qué es el narcisismo? Autor José Luis Trechera)

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