martes, 19 de octubre de 2010

Unos ven y otros no

Creada originalmente por Haideé Iglesias

Un discípulo se mostraba ansioso de recibir las más altas enseñanzas, por eso no dudó en preguntar a su maestro:
–Por favor, señor, ¿qué es la verdad?
–La verdad está en tu vida de cada día.
Decepcionado, el discípulo protestó:
–Pero en la vida de cada día sólo encuentro ruina y vulgaridad, pero no veo la verdad por ningún lado.
El maestro dijo:
–Esa es la diferencia: unos la ven y otros no la ven.

lunes, 18 de octubre de 2010

El arte de la paz VI

Creada originalmente por Haideé Iglesias

No es necesario poseer edificios, dinero, poder o posición para practicar el arte de la paz. El cielo está justo donde te hallas, y ese el el lugar de práctica.

Morihei Ueshiba

domingo, 17 de octubre de 2010

La comprensión del camino

Creada originalmente por Haideé Iglesias

Cuando realices la vacuidad universal dominarás con naturalidad todas las situaciones, te hallarás en comunión perfecta con lo que está más allá del mundo y abrazarás los reinos más profundos de la existencia.
Si olvidas la esencia del Zen, no te preocupes. Después de todo, el Zen carece de esencia. Para gozar de los efectos del Zen sólo debes armonizarte con él.
El camino de la "no-mente" no es una enseñanza para gente mediocre.

Maestro Fenyang

viernes, 15 de octubre de 2010

No cambies

Creada originalmente por Haideé Iglesias

Durante años fui un neurótico. Era un ser
angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el
mundo insistía en decirme que cambiara.
Y no dejaban de recordarme lo neurótico
que yo era.
Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo
con ellos, y deseaba cambiar, pero no
acababa de conseguirlo
por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco
dejaba de recordarme lo neurótico que
yo estaba. Y también insistía en
la necesidad de que yo cambiara.
Y también con él estaba de acuerdo,
y no podía sentirme ofendido
con él. De manera que me sentía
impotente y como atrapado.

Pero un día me dijo: "No cambies. Sigue
siendo tal como eres. En realidad no
importa que cambies o dejes de cambiar.
Yo te quiero tal como eres y no puedo
dejar de quererte".
Aquellas palabras sonaron en mis oídos
como música: "No cambies. No cambies.
No cambies... Te quiero..."
Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y, ¡oh, maravilla! cambié.

Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera prescindiendo de que cambiara o dejara de cambiar.
"¿Es así como Tú me quieres, Dios mío?

Anthony de Mello

jueves, 14 de octubre de 2010

Engañados por los maestros


Creada originalmente por Haideé Iglesias

El "sendero que conduce más allá" es diez veces más grande que el universo. No puede ser alcanzado con la mente ni sin ella. Las palabras no pueden contenerlo ni el silencio abarcarlo. Lo principal es que el individuo adquiera una fe sólida y pueda contemplar directamente el estado previo a toda concepción, el estado anterior a toda diferenciación.
Cuando alcances la liberación te hallarás en el camino que trasciende las alturas y las profundidades, no habrá trampa que pueda retenerte y alcanzarás la libertad para mantenerte plenamente independiente en cualquier momento, sin apego ni rechazo de ningún tipo.
Si sólo te fijas en las distinciones existentes entre los maestros y no ves más que las diferencias, serás una presa fácil de la ceguera de aquellos maestros que cosifican el Buda, el Tao, los misterios, las maravillas, los poderes y los estados, lo cual, de una forma u otra, terminará cosiendo tus labios, clavando tus párpados y apesadumbrando tu corazón.
Del mismo modo que la harina se amasa vertiendo aceite sobre ella, quizá termines alcanzando un punto en el que te conviertas en una especie de fantasma o demonio que irradia "luces", manifiesta "poderes psíquicos" y piensa que no tiene parangón en este mundo. Este es precisamente el significado del proverbio: "Nuestra comprensión era originalmente correcta, pero fue distorsionada por los maestros".

Maestro Yuansou

miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Qué es amar? ¿Y qué es un apego? Y un corazón dibujado en el mar

Creada originalmente por Haideé Iglesias

Un corazón dibujado por el movimiento de las olas en el agua del mar.
Un hermoso regalo de amor para toda la humanidad.

*** *** ***

Cuando tratas con personas ciegas, empiezas a comprender que sintonizan con unas realidades de las que tú no tienes ni idea. Su sensibilidad hacia el mundo del tacto, del olfato, del gusto y del oído es tal que, a su lado, el resto de los humanos parecemos torpes y desmañados patanes. Nos dan lástima las personas que han perdido la vista, pero rara vez tomamos en cuenta el enriquecimiento que les proporcionan los restantes sentidos. Por supuesto que es una pena el que dicho enriquecimiento se produzca al elevado precio de la ceguera, y es perfectamente concebible que se pueda tener la misma sensibilidad que tienen los ciegos hacia el mundo de los restantes sentidos sin necesidad de perder la vista. Lo que no es posible, ni siquiera sin desprenderte resueltamente de aquellas partes de tu ser psicológico que llamamos los "apegos".
Si te niegas a hacerlo, no experimentarás el amor, la única cosa que da sentido a la existencia humana, porque el amor es el pasaporte para el gozo, la paz y la libertad permanentes. Hay una solo cosa que te impide acceder a ese mundo, y esa cosa es el apego, producido por el ojo codicioso, que provoca el ansia en tu corazón, y por la mano avarienta, que intenta aferrar, poseer y hacer suyo lo que el ojo ve, y se niega a soltarlo. Ese ojo ha de ser extirpado, y esa mano cortada, si se quiere que nazca el amor. Con esos muñones por manos, no podrás apoderarte de nada más. Con esas cuencas vacías por ojos, no tardarás en hacerte sensible a ciertas realidades cuya existencia jamás habrías sospechado.
Ahora por fin, ya puedes amar. Hasta ahora, todo lo que tenías era una cierta cordialidad y benevolencia, una cierta simpatía e interés por los demás, que erróneamente considerabas que era amor, pero que tiene tan poco en común con el amor como la mortecina luz de una vela con la luz del sol.
¿Qué es amar? Es ser sensible a cada porción de la realidad dentro y fuera de ti y, al mismo tiempo, reaccionar con entusiasmo hacia dicha realidad, unas veces para abrazarla, otras para atacarla, otras para ignorarla, y otras para prestarle toda la atención, pero siempre respondiendo a ella, no por necesidad, sino por sensibilidad.
¿Y qué es un apego? Es una necesidad compulsiva que embota tu sensibilidad, una droga que enturbia tu percepción. Por eso, mientras tengas el más mínimo apego hacia cualquier cosa o persona, no puede nacer el amor. Porque el amor es sensibilidad, y la sensibilidad se destruye cuando resulta dañada, aunque sea mínimamente. Del mismo modo que el funcionamiento defectuoso de una pieza esencial de un sistema de radar distorsionan la recepción y falsea tu respuesta a lo que percibes.
No existe el amor defectuoso, incompleto o parcial. El amor como la sensibilidad, o lo es en plenitud o, simplemente, no es. O lo tienes íntegro o no lo tienes. Por eso, sólo cuando desaparecen los apegos accede uno al reino ilimitado de esa libertad espiritual que llamamos "amor" y queda libre para ver y responder. Pero no hay que confundir esta libertad con la indiferencia de quienes jamás han conocido la fase del apego. ¿Cómo vas a arrancarte un ojo o cortarte una mano que no tienes? Esa indiferencia, que tantas personas confunden con el amor (como no están apegadas a nadie piensan que aman a todo el mundo), no es sensibilidad, sino un endurecimiento de corazón originado por un rechazo, por una desilusión o por la práctica de la renuncia.
Es preciso atravesar las procelosas aguas de los apegos si se desea arribar a la tierra del amor. Sin embargo, hay personas que, sin haber zarpado jamás, están convencidas de haber arribado. Pero lo cierto es que hay que estar muy sano y ser perspicaz para que el bisturí amputador pueda hacer su labor y el mundo del amor pueda brotar en la conciencia. Y no te engañes: eso sólo se logra con violencia. Sólo los violentos arrebatan el Reino.
¿Por qué la violencia? Porque, por sí sola, la vida jamás podría producir el amor, sino únicamente conducir a la atracción, de la atracción al placer, y más tarde al apego y a la satisfacción, que finalmente conduce al cansancio y al aburrimiento. Viene a continuación una fase neutra o "de meseta"... y vuelve a empezar: la atracción, el placer, el apego, la satisfacción... Todo ello mezclado de ansiedades, celos, posesividad, tristeza, dolor, etc., lo cual convierte el ciclo en una especie de "montaña rusa".
Cuando se ha repetido una y otra vez el ciclo, llega un momento en que acabas harto y quisieras poner fin a todo el proceso. Si tienes la suerte de no topar con ninguna otra cosa o persona que atraiga tu atención, podrás al fin obtener una paz un tanto frágil y precaria. Eso es lo más que la vida puede darte, aunque es posible que lo confundas con la libertad y, consiguientemente, acabes muriéndote sin haber conocido jamás lo que significa ser realmente libre y amar.
No. Si deseas la libertad del ciclo y acceder al mundo del amor, deberás atacar mientras el apego siga vivito y coleando, no una vez que lo hayas superado. Y deberás atacar, no con el bisturí de la renuncia, porque esa clase de mutilación no hace más que endurecer, sino con el bisturí de la consciencia.
¿Y de qué debes ser consciente? De tres cosas: en primer lugar, debes ver el sufrimiento que esa "droga" está ocasionando, los altibajos, los estremecimientos, las ansiedades, las decepciones y el aburrimiento a que inevitablemente te conduce. En segundo lugar, debes darte cuenta de que esa "droga" está escamoteándote algo, a saber, la libertad de amar y disfrutar de cada minuto y cada cosa de la vida. En tercer lugar, debes comprender que, debido a tu adicción y a tu programación, has atribuido al objeto de tu apego una belleza y un valor que, sencillamente, no posee: aquello de lo que están tan enamorado tan sólo está en tu mente, no en la cosa o persona amada. Si logras ver esto, el bisturí de la consciencia deshará el hechizo.
Suele afirmarse que sólo cuando te sientes profundamente amada puedes abrirte con amor a los demás. Pero eso no es cierto. Un hombre enamorado se abre realmente al mundo, pero no con amor, sino con euforia. Para él el mundo adquiere un irreal color de rosa que se desvanece en cuanto desaparece la euforia. Su presunto amor no se debe a que perciba claramente la realidad, sino a que está convencido, acertada o equivocadamente, de que es amado por alguien; un convencimiento peligrosamente frágil, porque se basa en la persona por la que cree ser amado, que es voluble y tornadiza por naturaleza y que en cualquier momento puede pulsar el interruptor y acabar con su euforia. No es de extrañar que quienes así proceden no consigan jamás perder su inseguridad.
(Cuando te abres al mundo por causa del amor que otra persona siente por ti, estás radiante; pero lo que irradias no es tu percepción de la realidad, sino el amor que has recibido de esa otra persona, la cual controla el "interruptor", de tal manera que, cuando lo pulsa, hace que tu brillo e irradiación se desvanezca)
Cuando uses el bisturí de la consciencia para pasar del apego al amor, hay algo que debes tener en cuenta: no seas severo ni impaciente ni te detestes a ti mismo. ¿Cómo puede nacer el amor de semejantes actitudes? Mejor será que te muestres compasivo contigo mismo y conserves la flema con el que el cirujano maneja el bisturí. Puede que entonces descubras que eres maravillosamente capaz de amar el objeto de tu apego y disfrutar de él aún más que antes y, al mismo tiempo, disfrutar igualmente de cualquier otra cosa o persona.
Ésta es la piedra de toque para averiguar si lo que tienes es amor. Lejos de hacerte indiferente, ahora puedes disfrutar de todo y de todos como antes disfrutabas del objeto de tu apego. Ahora ya no hay más estremecimientos ni, consiguientemente, más sufrimiento ni incertidumbre. De hecho, podrías decirse que disfrutas de todo y no disfrutas de nada, porque has hecho el gran descubrimiento de que aquello de lo que disfrutas, con ocasión de cualesquiera cosas y personas, es algo que está en tu propio interior. La orquesta está dentro de ti, y las personas exteriores a ti no hacen sino determinar la melodía concreta que la orquesta debe interpretar. Y cuando no hay nada ni nadie que atraiga tu atención, la orquesta tocará su propia música, porque no necesita ningún estímulo externo. Ahora llevas en tu corazón una felicidad que nada ajeno a ti puede darte ni arrebatarte.
Y aquí radica la otra prueba del amor: eres feliz sin saber por qué. Pero ¿es duradero ese amor? La verdad es que no hay garantía alguna de que lo sea, porque, aun cuando el amor no puede ser parcial, sí puede ser de duración limitada. El amor viene y se va en la medida en que tu mente está despierta y consciente o, por el contrario, se ha vuelto a dormir. Ahora bien, aún así, una vez que has probado eso que llaman "amor", sabrás que ningún precio es demasiado elevado y ningún sacrificio demasiado grande, ni siquiera la pérdida de ambos ojos o la amputación de una mano, cuando a cambio se puede obtener la única cosa en el mundo por la que merece la pena vivir.

Anthony de Mello

martes, 12 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (X) y última. Nuevas opciones


En todas mis obras propongo soluciones y en la segunda parte de éste libro recorreremos paso a paso el amplio abanico de opciones que existen cuando alguien nos elige como blanco del chantaje emocional. Solemos funcionar con una visión limitada de las alternativa de que disponemos y en general existen otras. La capacidad de elegir nos da poder. Mostraré estrategias para resistir el chantaje incluso cuando nos sentimos intimidados o asustados y contribuiré a que te sientas bien. Te proporcionaré listas, ejercicios sencillos, guiones de práctica y técnicas específicas de comunicación no defensiva. En los últimos veinticinco años he enseñado y perfeccionado estas técnicas y te aseguro que dan resultado.
También te ayudaré a esclarecer las cuestiones éticas, morales y psicológicas decisivas que todos afrontamos cuando luchamos con el chantaje emocional, cuestiones como las siguientes:
  • ¿Cuándo soy egoísta y en qué momento soy leal a mis propias aspiraciones y prioridades?
  • ¿Hasta qué punto puedo dar o ceder sin resentirme o deprimirme?
  • Si capitulo ante el chantajista, ¿violo mi integridad?
Te proporcionaré los instrumentos para determinar, caso por caso, donde empiezan y terminan tus responsabilidades hacía los demás: una de las claves fundamentales para librarse de la manipulación.
Entre las grandes ventajas de esta obra figura que contarás con ayuda para reducir y manejar los sentimientos de culpa que los chantajistas provocan en ti. Te enseñaré a soportar el malestar inevitable que experimentas al cambiar tu comportamiento para liberarte de la culpa inmerecida. Te demostraré que la culpa decrece a medida que adoptas actitudes sanas y autoafirmativas. Comprobarás que sin culpa el chantajista se vuelve impotente.
Te acompañaré durante el proceso de realización de los principales caminos internos que te permitirán desprenderte de las reacciones automáticas ante el chantaje emocional y sustituirlas por elecciones conscientes y positivas acerca de hasta que punto estás dispuesto a llegar a fin de adaptarte a alguien a costa de tu bienestar.
Al ayudarte a rechazar el chantaje también te enseñaré a decidir en qué casos no vale la pena discutir o en cuáles acatar al chantajista se convierte en una estrategia inteligente. En contadas situaciones extremas el único recurso sano consiste en romper totalmente con el extorsionador, y analizaré las razones y el modo en que hay que hacerlo cuando todo lo demás fracasa.
Liberaremos un entusiasmo y una energía increíbles cuando accedemos a la comprensión y las estrategias de comportamiento que nos aparten del aplastante círculo del chantaje emocional.
Maggie, una de mis clientes, me comentó:
–Logré decirle que no a mi amigo y comprendí que sus exigencias eran irracionales. No lo herí, aunque pretendió fingir que le hice daño. Por primera vez no me enfadé ni lo llamé diez minutos más tarde para disculparme o ceder.
Mi libro va dirigido a todos los que luchan por permanecer junto a una pareja, un progenitor, un compañero de trabajo o un amigo que con la retorcida enredadera de la manipulación asfixia una relación importante y en otros aspectos buena.
Quiero que entiendas que, aunque no estaré a tu lado mientras vivas este proceso, te ofreceré apoyo moral a cada paso del camino para que pongas en práctica estos actos, a veces difíciles, que modificarán tu vida. Te ayudaré en la importante tarea de crear relaciones nuevas y sanas no sólo con los chantajistas de tu vida, sino contigo mismo.
Se necesita verdadero valor para hacer frente al chantaje emocional y este libro te dará fuerzas para encararlo.

lunes, 11 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (IX) Convertir la comprensión en actos


Hace más de veinticinco años que soy terapueta, he tratado a miles de personas y, si puedo hacer una generalización sin temor a contradecirme, ésta radica en que la palabra "cambio" es la que más miedo despierta. A nadie le gusta, aterroriza a casi todos y la mayoría de las personas –yo incluida somos capaces de volvernos rebuscadamente creativas con tal de evitarlo. Cabe la posibilidad de que nuestros actos nos hagan desgraciados, pero la idea de reaccionar de otra manera resulta aún peor.
Tanto personal como profesionalmente, sólo sé con absoluta certeza lo siguiente: nada modificará nuestras vidas a no ser que cambiemos nuestro comportamiento. No basta con la evaluación. Entender por qué realizamos actos contraproducentes no impide que los repitamos. Machacar al otro y suplicarle que cambie no da resultado tenemos que actuar. Hemos de dar el primer paso por un nuevo camino.

domingo, 10 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (VIII) El precio que pagamos


El chantaje emocional crece como la enredadera, y sus zarcillos en espiral pueden envolver todas las facetas vitales. Si en el trabajo capitulamos ante el chantaje emocional, es posible que al volver a casa lo descarguemos con los hijos. Si tenemos una mala relación con un progenitor podemos cargar de negatividad a nuestra pareja. Es imposible guardar el conflicto en una caja con el rotulo "jefe" o "Marido" y aislarlo del resto de la vida. Cabe la probabilidad de que imitemos la dinámica que nos hace sufrir, nos convirtamos en chantajistas y descarguemos nuestra frustración en alguien más débil o vulnerable.
La mayoría de las personas que apelan al chantaje emocional son amigos, compañeros y parientes con los que tenemos vínculos estrechos que deseamos preservar y reforzar. Tal vez se trata de seres queridos por los buenos tiempos vividos, por la intimidad que en ocasiones volvemos a compartir y las historias que hemos recorrido juntos. Aunque el chantaje las desvía, quizá pensamos que en su mayor parte nuestras relaciones con ellos son buenas. Es fundamental impedir que el chantaje arrastre en su remolino no sólo a nosotros, sino a nuestro entorno.
El precio que pagamos por ceder habitualmente al chantaje emocional es desorbitado. Las comentarios y el comportamiento del chantajista nos llevan a sentirnos desequilibrados, avergonzados y culpables. Sabemos que debemos cambiar la situación y no dejamos de repetir que la modificaremos, pero siempre acabamos burlados, superados estratégicamente o metidos en una trampa. Dudamos de nuestra capacidad de mantener las promesas que nos hacemos y perdemos la confianza en nuestra eficacia. La autoestima se resiente. Tal vez lo peor radica en que, cada vez que cedemos al chantaje emocional, perdemos el contacto con nuestra integridad: la brújula interior que nos ayuda a determinar nuestros valores y comportamientos. Pese a no ser un abuso brutal, nos jugamos algo importantísimo: la convivencia con el chantaje emocional nos carcome y va en aumento hasta que pone en peligro nuestras relaciones más importantes y el respeto a nosotros mismos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (VII) El papel que desempeñamos


El chantaje no arraiga sin nuestra ayuda. Recuerda que para el chantaje hacen falta dos –se trata de una transacción– y el paso siguiente consiste en ver cómo colaboramos en tanto blanca del chantaje.
Cada ser humano incorpora a sus relaciones un poderoso conjunto de puntos candentes: la acumulación de resentimientos, pesares, inseguridades, miedos y cóleras. Se trata de nuestros puntos débiles y duelen cuando los tocan. El chantaje emocional sólo se produce si permitimos que los demás sepan que han descubierto nuestros puntos candentes y que saltamos si los aprietan. A lo largo de la obra veremos el modo en que las experiencias vitales modelan las respuestas emocionales automáticas que activan los puntos candentes.
Para mi ha sido fascinante observar la evolución de nuestra filosofía del comportamiento humano, desde la que nos considera víctimas hasta la que fomenta que asumamos la responsabilidad de nuestras vidas y problemas. En este sentido no hay faceta más importante que la del chantaje emocional. Es fácil centrarse en el comportamiento de los demás y pensar que todo saldrá bien si ellos cambian. Lo que de verdad necesitamos es encontrar el compromiso y el valor para entendernos a nosotros mismos y modificar nuestra relación con los supuestos chantajistas. Cuesta reconocer que, mediante la capitulación, realmente les enseñamos a chantajearnos. La verdad es la siguiente: nuestro acatamiento recompensa al chantajista y, nos demos cuenta o no, cada vez que gratificamos a alguien por una acción determinada le hacemos saber con toda claridad que puede repetirla.

viernes, 8 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (VI) Hacen falta dos para el chantaje


En la primera mitad del libro mostraré como funciona el chantaje emocional y por que algunos seres humanos somos tan vulnerables. Explicaré con todo lujo de detalles la transición del chantaje, qué busca cada uno, qué recibe y cómo lo recibe. Exploraré la psique del chantajista, tarea que al principio parece intrépido porque no todos tienen el mismo estilo o rasgos caracterológicos: algunos son pasivos y otros muy agresivos; algunos son directos y otros extremadamente sutiles; algunos revelas las consecuencias exactas que padecemos si los disgustamos y otros recalcan lo mucho que los hacemos sufrir. Por muy diferentes que parezcan, comparten características básicas que dan origen a su comportamiento manipulador. Mostraré la forma en que los chantajistas utilizan la niebla y otros instrumentos y te ayudaré a comprender qué los impulsa.
Demostraré que el miedo –sea a la pérdida, al cambio, al rechazo o a la pérdida de poder– es algo compartido por los que se convierten en chantajistas. En algunos casos los temores arraigados en una larga historia de ansiedad e insuficiencia. En otros podría ser la respuesta a incertidumbres y tensiones más recientes que han socavado su sentido de sí mismos en tanto seres seguros y competentes. Verás que el potencias de chantaje se dispara cuando en la vida del chantajista aumentan los temores. Comprobarás que los acontecimientos desencadenantes. como el rechazo amoroso, la pérdida del trabajo, el divorcio, la jubilación o la enfermedad pueden convertir fácilmente en chantajista a alguien próximo.
Los seres cercanos que recurren al chantaje emocional casi nunca son individuos que por la mañana se despiertan y se preguntan cómo pueden destruir a su víctima; más bien se trata de personas para las que el chantaje es la garantía de sentirse seguros y dominantes. Por muy decididos que parezcan, los chantajistas funcionan a partir de altos grados de ansiedad y se sienten fugazmente poderosos cuando chasquean los dedos y comprueban que damos un brinco. El chantaje emocional se convierte en la defensa para no sentirse heridos y asustados.

jueves, 7 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (V) El esclarecimiento


Antes de poner en práctica el cambio tenemos que esclarecer la confusión sobre el funcionamiento de nuestras relaciones con chantajistas. Necesitamos encender la luz. Se trata de un paso decisivo para poner fin al chantaje emocional porque, mientras nos esforzamos por despejar la niebla, el chantajista se dedica a colocar capas nuevas y densas. Pese a la complejidad desarrollada en los últimos años en lo que se refiere a nuestros estado de ánimo, psique y motivaciones, al hacer frente a la niebla nuestros sentidos están embotados y los sensores finos que suelen guiar nuestras emociones se cargan de estática. Los chantajistas son capaces de encubrir hábilmente la presión que ejercen, que a menudo experimentamos de maneras que nos llevan a dudar de nuestra percepción. Además, suele existir una diferencia abismal entre lo que los chantajistas hacen y la forma benigna e incluso amorosa en que interpretan sus actos. Nos sentimos confundidos, desorientados y resentidos, pero no estamos solos: el chantaje emocional es un dilema que afecta a millones de personas.
A lo largo del libro conocerás las dramáticas historias clínicas de personas que luchan con el chantaje emocional y que encuentran modos de ponerle fin. Son historias de seres de carne y hueso que experimentan sentimientos y conflictos reales. Se trata de personas con las que te identificarás: hombres y mujeres que funcionan con competencia, elegancia y eficacia en muchas facetas de su vida y que han caído en la trampa del chantaje emocional. Si abres tu corazón aprenderás mucho. Sus historias son fábulas modernas, relatos pedagógicos que pueden servir de guía y faro en nuestro viaje personal.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (IV) Perdidos en la niebla


¿Cómo es posible que tantos seres humanos inteligentes y capaces se muevan a tientas para comprender un comportamiento que parece obvio? Una de las razones radica en que los chantajistas prácticamente impiden que veamos cómo manipulan, ya que esparcen una espesa niebla que encubre sus actos. Si pudiéramos lucharíamos, pero se ocupan de que no percibamos lo que nos ocurre. Empleo la palabra "niebla" como metáfora de la confusión que los chantajistas provocan y como lupa que la difumina. Esta niebla sintetiza el miedo, la obligación y la culpa: los instrumentos que utilizan. Los chantajistas rodean sus relaciones con una bruma que garantiza que nos dará miedo atravesarla, que nos veremos obligados a ceder y que nos sentiremos espontáneamente culpables si no capitulamos.
Como cuando nos sucede –e incluso en retrospectiva– es tan difícil atravesar la niebla y reconocer el chantaje emociona, he elaborado la siguiente lista para que sepas si eres el blanco de un chantajista.

Piensa si las personas que consideras importantes:
  • amenazan con volverte difícil la vida si no haces lo que quieren;
  • amenazan constantemente con poner fin a la relación si no haces lo que quieren;
  • te dicen o dan a entender que se abandonarán, se harán daño o se deprimirán si no haces lo que quieren;
  • siempre quieren más por mucho que les des;
  • habitualmente dan por sentado que cederás;
  • habitualmente ignoran o no hacen caso de tus sentimientos y aspiraciones;
  • hacen generosas promesas que están supeditadas a tu comportamiento y rara vez las cumplen;
  • te tachan de egoísta, malo, interesado, insensible o descuidado cuando no cedes;
  • se deshacen en alabanzas cuando cedes y las retiran cuando te mantienes firme;
  • utilizan el dinero como arma para salirse con la suya.
Eres víctima del chantaje emociona si has respondido afirmativamente aunque sólo sea a una de estas opciones. Te garantizo que existen muchos cambios que puedes introducir de inmediato para mejorar tu situación y tus sentimientos.

martes, 5 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (III) ¿Qué es el chantaje emocional?


El chantaje emocional es una poderosa forma de manipulación en la que, directa o indirectamente, los seres próximos amenazan con castigarnos si no hacemos lo que quieren. En la base de cualquier clase de chantaje existe una amenaza fundamental que se expresa de maneras muy distintas: "sufrirás si no te comportas como quiero".El chantajista delictivo suele amenazar con usar información del pasado para difamar a una persona o pide dinero a cambio de guardar un secreto. El chantaje emocional golpea más íntimamente. Los chantajistas emocionales saben hasta qué punto valoramos la relación que sostenemos con ellos. Conocen nuestros puntos vulnerables y con frecuencia nuestros secretos más recónditos. Por mucho que se preocupen de nosotros, cuando temen no salirse con la suya utilizan esos conocimientos para formular las amenazas con las que consiguen el resultado deseado: nuestro acatamiento.
Como saben que buscamos afecto o aprobación, los chantajistas amenazan con retenerlos, quitarlos o nos hacen sentir que debemos ganarlos. Por ejemplo, si te enorgulleces de tu generosidad y de lo atento que eres, el chantajista puede tildarte de egoísta o desconsiderado si no acatas sus deseos. Si valoras el dinero y la seguridad, puede poner condiciones para proporcionarlos o amenazar con quitarlos. Si le crees, acabas adoptando la pauta de permitir que controle tus decisiones y tu comportamiento.
Bailamos una danza con el chantaje emocional, un baile con infinidad de pasos, movimientos y compañeros.

lunes, 4 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (II)


Trabajaron todo el día prácticamente en silencio y cuando por fin se sentaron a descansar Frank le entregó la sortija de pedida con un diamante enorme.
–Le pregunté qué pasaba –añadió Sarah– y replicó que quería saber si yo era buena chica, si echaría una mano y no esperaría que él se ocupara de todo en el matrimonio.
Como era de prever, ahí no acabó la historia.

Fijamos fecha y todo lo demás, pero nuestra relación subía y bajaba como un yoyó. Me hacía regalos y no dejaba de someterme a prueba. Si un fin de semana no me apetecía cuidar de sus sobrinos, Frank, comentaba que mi sentido de la familia dejaba mucho que desear y que tal vez deberíamos suspender la boda. Si yo hablaba de ampliar mi negocio, quería decir que no estaba realmente comprometida con él. Me fui cargando. La situación continuó y siempre era yo la que cedía. Me repetí hasta el infinito que era un buen hombre, que tal vez el matrimonio lo asustaba y que necesitaba sentirse más seguro a mi lado.

Aunque soterradas, las amenazas de Frank surtieron un poderoso efecto porque las alternó con una intimidad lo bastante tentadora para confundir lo que realmente ocurría. Como la mayoría de los seres humanos, Sarah siguió volviendo en busca de más de lo mismo.
Cedió ante las manipulaciones de Frank porque en aquel momento hacerlo feliz tenía sentido y era mucho lo que estaba en juego. Aunque resentida y frustrada por las amenazas de Frank, Sarah justificó su capitulación en nombre de la paz.
En las relaciones de esta clase nos centramos en las necesidades del otro a costa de las propias y nos relajamos en la transitoria ilusión de seguridad que hemos creado al ceder. Evitamos el conflicto, la confrontación... y la posibilidad de sostener una relación sana.
Aunque interacciones enloquecedoras como las planteadas figuran entre las causas más corrientes de fricción en casi todas las relaciones, casi nunca las identificamos y comprendemos. Estos casos de manipulación suelen etiquetarse como mala "comunicación". Nos convencemos de que funcionamos a partir de los sentimientos mientras él actúa desde el intelecto o ella tiene una mentalidad distinta. En realidad, la fuente de fricción no corresponde al modo de comunicación, sino a que una persona se salga con la suya a costa de la otra. Se trata de algo más que un simple malentendido: son luchas por el poder.
A lo largo de los años he buscado la forma de describir estas luchas y el perturbador ciclo de comportamiento a que conducen y he comprobado que casi todos los seres humanos se sienten identificados cuando digo que de lo que hablamos es de chantaje puro y duro: de chantaje "emocional".
Sé que la palabra "chantaje" evoca sombrías imágenes de delincuentes, miedo y extorsión. Es difícil pensar en el cónyuge, los padres, el jefe, los hermanos o los hijos en este contexto. Sin embargo, he comprobado que el vocablo "chantaje" es el único que describe con exactitud lo que sucede. La intensidad de la palabra nos permite despejar la negación y confusión que enturbian tantas relaciones, por lo que nos acerca a la claridad. Para tranquilizarte añadiré que la existencia del chantaje emocional no significa que la relación esté condenada. Simplemente quiere decir que necesitamos asumirlo sin ambages y corregir el comportamiento que nos provoca dolor para sentar las bases más sólidas.

domingo, 3 de octubre de 2010

Chantaje emocional. Introducción (I)


Le dije a mi marido que una noche por semana asistiría a clase y, tranquilo como de costumbre, comenzó a disparar:
–Haz lo que quieras, siempre lo haces, pero no me esperes cuando llegues a casa. Siempre estoy por ti. ¿Por qué no haces lo mismo por mi?
Sabía que su razonamiento carecía de sentido, pero me sentí tan egoísta que pedí la devolución de la matrícula. LIZ

Pensaba dedicar las navidades a viajar con mi esposa. Hacía meses que sonábamos con unas vacaciones. Telefoneé a mi madre para comunicarle que por fin habíamos conseguido los billetes y estuvo a punto de echarse a llorar:
–¿Y la comida de Navidad? Para las fiestas nos reunimos todos. Sabes que si haces ese viaje nos aguarás la Navidad. ¿Por qué me haces esto? ¿Crees que viviré muchas navidades más?
Como es lógico, cedí. Mi esposa me mataría, pero hubiera sido incapaz de disfrutar de las vacaciones bajo el peso de tanta culpa. TOM

Le comuniqué a mi jefe que necesitaba ayuda o una fecha tope más realista para el gran proyecto en el que estoy trabajando. En cuanto le comenté que necesitaba descansar se lanzó sobre mi:
–Se que quieres estar en casa con los tuyos y, aunque ahora te echan de menos agradecerás el ascenso que pensamos darte. Necesitamos un miembro del equipo que se dedique en cuerpo y alma a la tarea... y había pensado que eras la persona adecuada. Pero haz lo que quieras, pasa más tiempo con tus hijos y recuerda que , si son tu prioridad, tendremos que reconsiderar lo que planeamos para ti.
Me dejó tan confundida que ya no supe qué hacer. KIM

¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué algunas personas nos llevan a pensar que hemos vuelto a perder, que siempre cedemos, que no decimos lo que sentimos, que nuestra opinión no cuenta y que nunca se acepta nuestra posición? Sabemos que nos han timado, que hemos renunciado a lo que queremos para satisfacer a otro y que no sabemos cómo actuar. ¿Por qué algunas personas nos dominan emocionalmente y nos hacen sentir derrotados?
Las personas con las que nos topamos en estas situaciones imposibles son hábiles manipuladores. Cuando se salen con la suya nos rodean de una reconfortante intimidad y, cuando no lo consiguen, apelan a las amenazas o nos hunden bajo el peso de la culpa y los remordimientos. Aunque parece que elaboran los medios para obtener lo que desean, a menudo ni siquiera son conscientes de lo que hacen. De hecho, muchas parecen encantadoras, sufridas y en modo alguno amenazadoras.
Casi siempre es alguien concreto –la pareja, un progenitor, un hermano o un amigo– quien nos manipula tan consistentemente que da la sensación de que olvidamos todo lo que sabemos sobre la eficacia adulta. Por muy capacitados y exitosos que seamos en otras facetas de nuestra vida, con estas personas nos sentimos desconcertados e ineficaces, nos llevan de las narices.
Valga como ejemplo Sarah, periodista judicial a la que he tratado. Morena animada, hace casi un año que sale con un constructor llamado Frank. Pareja treintona muy unida, se llevaron bien hasta que se planteó el tema del matrimonio. Según Sarah, en ese momento la actitud de Frank cambió, pues quiso que le diera pruebas de su valía. Quedó de manifiesto cuando Frank la invitó a pasar un romántico fin de semana en su cabaña en las montañas.
–Cuando llegamos, por todas partes había lonas y botes de pintura y me dio un pincel. Como no sabía qué hacer me dediqué a pintar.
...
(Texto extraído del libro "Chantaje emocional" Autora Susan Forward)

sábado, 2 de octubre de 2010

Flores de Bach. Mustard (II) y última


El hecho de haber vivido la inmovilidad, la separación total del alma, de su fuente de vida propiamente dicha, lleva tarde o temprano a la personalidad a añorar ver de nuevo la luz de su alma y a aproximarse a ella.
A este respecto, la experiencia nos demuestra que el estado Mustard se alivia enseguida cuando se acepta interiormente, y se entra y penetra conscientemente en la pena.
Visto de este modo, todo estado Mustard negativo se parece también al estado Sweet Chestnut, un precioso regalo que vuelve a abrir, hacia las profundidades del alma, la puerta cegada.
Visto de este modo, todo Mustard se presenta antes de dar decisivos pasos evolutivos. En el curso de su desarrollo mental, casi todos los individuos pasan por fases Mustard negativas, para conocer en sí mismos esa oscura energía cósmica, vivirla dolorosamente y transformarla.
Algunas personas parecen tener una facilidad especial en poder transformar en sí más de esta cualidad energética que otras personalidades. Para ellas debiera ser un consuelo saber que toda transformación en un individuo siempre repercute en todos los demás y en el Gran Todo. Con la tranquilidad de haber aclarado un poquito nuestro planeta cada día Mustard oscuro transcurrido, pueden sobrellevar su melancolía con íntima satisfacción, incluso con un silencioso gozo.
Edwuard Bach escribió: "Mustard ahuyenta la atribulación y devuelve la alegría de vivir". El paciente tratado con Mustar tiene la sensación de despertar de un profundo y oscuro sueño.
En estado Mustard positivo, las personas pueden recorrer los días soleados y nublados de su vida con una sensación de paz interior. Aunque no dejan de ver las nubes oscuras, ya no permiten que les opriman.

viernes, 1 de octubre de 2010

Flores de Bach. Mustard (I)


Mustard está relacionada con las cualidades anímicas de la serenidad y la diáfana claridad. En estado Mustard negativo se está rodeado de una sombría melancolía.
Sin causa que lo justifique, una profunda tristeza se abate sobre el individuo como una pesada nube desconocida, que le envuelve e interpone una capa aislada de hondo sufrimiento espiritual entre él y el resto del mundo. De pronto, se convierte en un extremo en su propia vida: todos los pensamientos revierten hacía si mismo; las energías parecen escurrirse por la esclusa invisible. Mientras gravita esta pesada fuerza sobre él, se halla expuesto a ella enteramente y no hay artimaña alguna en el mundo capaz de liberarle de este oscuro sueño: ni la distracción, ni los argumentos lógicos. Tampoco puede impedir exteriorizar su estado como en el caso Argimony. La inmóvil y oscura fuerza de gravitación es más poderosa, los mantiene atrapados hasta que se aligera por sí misma y desaparece tan de repente como apareció. Liberados y agradecidos respiran entonces con alivio hasta que se presenta la próxima nube.
Toda persona conoce estos ataques de pesimismo, irritantes por su aparente falta de lógica, si bien no en forma tan extrema. El estado Mustard también transcurre a menudo inadvertido, en los planos interiores.
Un estado Mustard crítico es comparable a las etapas previas del síndrome de depresión endógena, que se presenta también poco a poco sin saber que se aprecien causas inmediatas aparentes. Algunos de sus síntomas físicos más típicos, como el retardo del movimiento, la debilidad de los impulsos y la reducción de la perceptividad, los encontramos a veces en el estado Mustard negativo.
En este estado se hace particularmente patente que en todo estado anímico negativo se reduce la frecuencia de vibración; todas las funciones están disminuidas: las físicas, con la lentitud de los movimientos, las psíquicas, con la pobreza de impulso; las mentales, con la percepción reducida. Lo que parece ser especial en el estado Mustard es que una intensa y desconocida vibración extraña se superpone en gran medida a la vibración propia de la personalidad y casi suspende transitoriamente su relación con respecto al mundo.
Por esta razón, la respuesta a la pregunta de dónde residiría el error en el estado Mustard negativo no es sencilla. Se la puede observar desde diversos puntos de vista.
El error no parece radicar sólo en esta forma de existencia. Los esotéricos dirían que los motivos de un estado Mustard negativo están condicionados por un karma y nacen de las capas más profundas del alma misma. El estado Mustard es la consecuencia de una caída desde una gran altura a una gran profundidad. Es el caso de una personalidad ya evolucionada que utilizó su capacidad, superior a la que el término medio, para tratar con las fuerzas cósmicas en otras formas de existencia, sólo en su propio y limitado provecho, por lo que la dilapidó. Explotó las fuentes que había en ella que debían servirle para convertirse en instrumento de su alma y de este modo de fuerzas divinas más grandes aún. Así pues, el estado Mustard negativo es la expresión de la pena del alma por su potencial perdido, que la personalidad debe experimentar en dolorosa impotencia.

(Texto extraído del libro "La terapia floral de Bach". Autora Mechthild Scheffer)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Es importante reconocer la propia neurosis, aún habiendo despertado, para curarla y no perjudicar a los demás


Existen cuatro o cinco grandes obstáculos a una orientación y una práctica auténticamente integral. Y no estoy hablando ahora de la cultura predominante (compuesta por el liberalismo ateo y por el conservadurismo fundamentalista) que desdeña toda espiritualidad verdadera, sino de las amenazas que provienen desde la misma vanguardia de la comunidad supuestamente espiritual, contracultural y alternativa.
El primer obstáculo, en mi opinión, proviene de las visiones exclusivamente traslativas que se centran en las ideas o los nuevos paradigmas sobre la realidad. Y no estoy negando, con ello, la importancia de algunos de estos conceptos y de algunas de estas ideas con las que, por una parte, suelo estar de acuerdo. Lo único que quiero subrayar es que el hecho de aprender un nuevo concepto jamás nos permitirá acceder de manera constante a la conciencia no dual porque, para ello, es necesaria una práctica intensa y prolongada. El campo traslativo incluye muchos aspectos de la teoría sistémica, de la ecopsicología, del ecofeminismo, de los teóricos de la "red-de-la-vida", del neopaganismo, de la astrología, de la neoastrología, de la ecología profunda y del culto a la Diosa/Gaia. Y si bien es cierto que existen algunas notabilísimas excepciones, la mayor parte de esos abordajes suelen quedar atrapados en el mundo sensoriomotor ordinario, el mundo chato descendente, y no se centran en transformar la conciencia hasta los dominios sutil, causal y no dual, sino que se limitan a brindar formas de traducir el mundo. En el mejor de los casos, pues, estos abordajes permiten el acceso al nivel psíquico del misticismo natural y del Alma del Mundo, niveles que, si bien son extraordinarios, no representan más que la puerta de acceso a los dominios transpersonales.
Es cierto que, desde su punto de vista, los dominios más elevados niegan y reprimen la tierra, pero no lo es menos que eso sólo resulta aplicable a las patologías propias de los estados superiores. Porque hay que decir que los estados más elevados trascienden e incluyen los inferiores, de modo que el Espíritu no niega la naturaleza sino que la trasciende y la incluye. Es verdad, no obstante, que ciertos caminos espirituales reprimen los dominios inferiores convirtiéndose así, en el segundo gran obstáculo a cualquier práctica equilibrada o integral. Veamos como más detenimiento este punto.
Durante el gran periodo axial (que tuvo lugar en torno al siglo VI a.C.), la avanzadilla de la evolución de la humanidad realizó un descubrimiento verdaderamente revolucionario, ya que ciertos sabios pioneros –como Parménides, Krishna, Jesús de Nazaret, Gautama Buda y Lao Tze, por nombrar sólo unos pocos– descubrieron la posibilidad de rastrear la conciencia hasta su origen, donde tiene lugar una comunión con el Espíritu (nivel psíquico) y una fusión con el Espíritu (nivel sutil) ("Atman es Brahman", "Yo y mi Padre somos Uno", el ego separado se disuelve en Vacuidad y la conciencia encuentra al incalificable Uno). Esta revolución –que condujo desde las Formas más elevadas de la conciencia (nivel sutil) hasta la conciencia Sin forma (nivel causal) –constituyó un auténtico paso hacia adelante, la mutación de conciencia más importante que había tenido lugar hasta ese punto, una mutación que dio origen casi a todas las grandes tradiciones de sabiduría del mundo que siguen floreciendo hasta hoy en día.

(Texto extraído del libro de Ken Wilber titulado "Diario")

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La práctica del amor (XIII) y última


Tengo la convicción de que la respuesta a la absoluta incompatibilidad del amor y la vida "normal" sólo es correcta en un sentido abstracto. El principio sobre el que se basa la sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles. Pero la sociedad moderna en su aspecto concreto es un fenómeno complejo. El vendedor de un artículo inútil, por ejemplo, no puede operar económicamente sin mentir; un obrero especializado, un químico o un médico pueden hacerlo. De manera similar, un granjero, un obrero, un maestro y muchos tipos de hombres de negocios pueden tratar de practicar el amor sin dejar de funcionar económicamente. Aun si aceptamos que el "capitalismo" es, en sí mismo, una estructura compleja y continuamente cambiante, que incluso permite una buena medida de disconformidad y libertad personal.
Con esta afirmación, sin embargo, no deseo significar que podemos esperar que el sistema social actual continúe indefinidamente, y, al mismo tiempo, confiar en la realización del ideal del amor hacia nuestros hermanos. La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad occidental contemporánea. No tanto porque las múltiples ocupaciones no permiten una actitud amorosa, sino porque el espíritu de una sociedad es tal que sólo el no conformista puede defenderse de ella con éxito. Los que se preocupan seriamente por el amor como única respuesta racional al problema de la existencia humana deben, entonces, llegar a la conclusión de que para que el amor se convierta en un fenómeno social y no en una excepción individualista y marginal, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales. Dentro de los límites de este libro, sólo podemos sugerir la dirección de tales cambios. Nuestra sociedad está regida por una burocracia administrativa, por políticos profesionales; los individuos son motivados por sugestiones colectivas; su finalidad es producir más y consumir más, como objetivos en sí mismos. Todas las actividades están subordinadas a metas económicas, los medios se han convertido en fines; el hombre es un autómata –bien alimentado, bien vestido, pero sin interés fundamental alguno en lo que constituye su cualidad y función peculiarmente humana–. Si el hombre quiere ser capaz de amar, debe colocarse en su lugar supremo. La máquina económica debe servirlo, en lugar de ser él quien esté a su servicio. Debe capacitarse para compartir la experiencia, el trabajo, en vez de compartir, en el mejor de los casos, sus beneficios. La sociedad debe organizarse de tal forma que la naturaleza de su existencia social y amorosa del hombre no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella. Si es verdad, como he tratado de demostrar, que el amor es la única respuesta satisfactoria al problema de la existencia humana, entonces toda sociedad que excluya, relativamente, el desarrollo del amor, a la larga perece a causa de su propia contradicción con las necesidades básicas de la naturaleza del hombre. Hablar del amor no es "predicar", por la sencilla razón de que significa hablar de la necesidad fundamental y real de todo ser humano. Que esa necesidad haya sido oscurecida no significa que no exista. Analizar la naturaleza del amor es descubrir su ausencia general en el presente y criticar las condiciones sociales responsables de esa ausencia. Tener fe en la posibilidad del amor como un fenómeno social y no sólo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la compresión de la naturaleza misma del hombre.
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