lunes, 27 de junio de 2011

Los apoyos de la práctica


Uno de los principales apoyos consiste en la existencia de muchas personas comprometidas con la práctica de la atención y con la vida consciente. En cualquier momento, siempre hay millones de personas que están sentadas meditando, de modo que nunca hay motivo para sentirse solo. Usted está "conectado" con una "presencia" silenciosa ilimitada que no carece de centro y de periferia, la comunidad de quienes comparten su misma pasión por el despertar y la liberación, una comunidad engrosada a diario por quienes emprenden los miles de caminos que conducen a la práctica.
[...] el término con el que el budismo se refiere a esta comunidad de personas comprometidas con el dharma se denomina "Sangha", con ese mayúscula, como Dharma que, en el entorno budista, se refiere a la enseñanza del Buda. Originariamente, el término "Sangha" se refería a la comunidad de monjes y monjas que renunciaban a la vida cotidiana para seguir las enseñanzas del Buda, una acepción que todavía sigue siendo importante. Con el paso del tiempo, sin embargo, el término ha llegado a cobrar un significado nuevo y mayor, que incluye a todas las personas que han asumido una vida entregada a la práctica de la atención y de la no violencia. Por ello, en éste último sentido, todos nosotros, lo sepamos o no y por más leve que sea el impulso que nos conduce hasta la práctica, formamos parte del sangha, con ese minúscula. Y no se trata de una organización a la que pertenezcamos, sino de una comunidad de la que formamos parte en virtud de nuestro compromiso, pasión y cuidado. Y esa conexión, en sí misma, puede ser un extraordinario apoyo para la práctica.
Me parece muy interesante, en este sentido, la imagen de que todos somos hojas del mismo árbol. Cada uno tiene, en función del lugar en que se encuentre, una ubicación y una perspectiva única, cada uno es total y, del mismo modo que nuestra vida depende del árbol, la vida del árbol también depende de nosotros. Somos totalidades que formamos parte de una totalidad mayor, niveles anidados en una totalidad que carece de fronteras.
Independientemente del camino que hayamos seguido para llegar a la práctica, el caso es que nosotros no la hemos inventado. Nos ha sido transmitida para que experimentemos y veamos por nosotros mismos y para que lo hagamos con la mayor integridad y reverencia por lo que nos ha sido dado y por el sufrimiento, la pasión y el genio que hay detrás de ella. Existe un largo linaje de miles de años de antigüedad de hombres y mujeres que se han comprometido con el dharma, con la sabiduría y la compasión, como también lo han hecho quienes hoy en día deciden practicar. Ésos son los "instructores desconocidos" de los que hablaba Yeats, un antiguo linale de mujeres y de hombres comprometidos con el Dharma, con la sabiduría y con la compasión hacia los que muy probablemente, en un momento u otro, estaremos agradecidos por su legado y por sus dones. Muchos de ellos dejaron registro de su experiencia en lenguajes y culturas muy diferentes y otros no lo hicieron pero, en cualquier de los casos, su herencia nos proporciona la oportunidad de beneficiarnos del espíritu, los métodos, los andamios y la vacuidad o, dicho en otras palabras, del dharma que tan amorosamente cultivaron y nos legaron. Ésta es la herencia de las especies y para las especies que jamás ha estado tan viva y ha sido más necesaria que ahora.
Podemos considerarnos afortunados por vivir en un momento extraordinario, un momento en el que las distintas manifestaciones del dharma universal resultan más accesibles que nunca. Nunca habíamos tenido, como ahora, la posibilidad de acceder a los libros escritos por los grandes maestros, practicantes y eruditos de la meditación. Pero hoy en día disponemos de un auténtico tesoro de oportunidades que siempre, por cierto, está creciendo, para aprender lo que tiene que enseñarnos los grandes maestros de los diferentes linajes. [...]
Pero lo más importante, en última instancia, consiste en sentarse en el cojín. (o acostado, o erguido, o caminando). Por más valiosas que que sean las lecturas, por más inspiradores que sean los grandes maestros y por más interesante que sea la práctica con otras personas (sobre todo lo último), cada uno debe practicar por sí mismo, con su propio cuerpo, con su propia mente y en su propia situación. A fin de cuentas, los libros, por más auténticos, inspiradores y útiles que sean, pueden alentar el deseo insaciable de más información y más pensamiento. Cualquier buen libro sobre el dharma puede ser leído y estudiado repetidas veces con gran beneficio, una página o dos o un capítulo o dos en cada ocasión, seguido de la reflexión y el intento sincero de llevar a la práctica lo que se haya leído. Ésta es una empresa que puede durar toda una vida.
La información no es pues lo más importante y su abundancia puede resultar abrumadora. Cada uno debe cartografiar su propio recorrido, encontrar su propio camino y leer atentamente de vez en cuando para verificar si el camino que sigue -los maestros que ha encontrado y la comunidad con la que está practicando (si es que ha encontrado una)- adecuado para su situación y sus aspiraciones y, en caso contrario, deberá buscar otro camino para ascender la montaña.

(Texto extraído del libro " La práctica de la atención plena" Autor Jon Kabat-Zinn)

Este libro estaba conmigo desde el año 2008 y no fue hasta hace pocos meses que lo comencé a leer. No lo he leído de un tirón, sólo cuando sentía que debía hacerlo. Y en ocasiones, también sin sentirlo debido a las circunstancias que estaba viviendo, mas, siempre que lo leía había un mensaje en él que necesitaba para ese momento preciso en el que lo abría... Así pues, tal como yo lo he ido viviendo antes -y sobre todo después de este proceso de cambio que ya hace unos años sentí que comenzaba-, en mi camino todo y todos son maestros. Tanto los que aparentemente no parecen ser, como los que pudieran ser o aquellos que son... no es un galimatias aunque lo pueda parecer.Todo lo que ha sucedido ha sido para mi una valiosa experiencia, de la cual nace la sabiduría...
Si, así es como se pueden ver a la vez los árboles y el bosque... Uno y todo. Todo y todos :)

He de decir también que no he practicado la meditación al uso. Mi apertura ha sido de otro modo, tan válido como la meditación, pues no es más que plena consciencia de todo cuanto me iba sucediendo a lo largo de los años en los que estaba sufriendo. El mundo y la vida están llenos de oportunidades. Aprende a reconocerlas, ello también es meditación. No nos apeguemos a nada, ni a la propia meditación como palabra o técnica y vivamos conscientemente; es entonces que irás viendo como encuentras tu modo de liberarte. Te va la vida en ello así pues, que menos que poner todo a disposición de descubrirlo para liberarte de todas las esclavitudes...

Todo llega en el momento en el que lo necesitas y sabes escuchar con el corazón. O como otros dicen: estás preparado...
¡Gracias! -.-

1 comentario:

  1. Con este tipo de libros tan profundos a mi me pasa lo mismo, leo poco a poco y cuando me sale hacerlo.

    A partir de ahora, no voy a vivir la meditación de la misma manera.

    Besos,

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