martes, 28 de agosto de 2012

Tao Te Ching IV

haideé iglesias


El Tao siempre fluye, no tiene fin.
Es como el vacío, lleno de todas las posibilidades.
Arregla los entuertos, 
lleva a todo a su debido sitio,
las cosas al lugar que le corresponden
y une a todas lo existente.

Está oculto, pero a la vez siempre presente.
No sabemos de donde surgió,
pero es más antiguo que Dios.

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