jueves, 21 de abril de 2011

Los manipuladores (XVI) Distintos tipos. El perverso


Distintos tipos de manipuladores


El perverso

Todas las personas en situaciones emocionales intensas, como por ejemplo los momentos de ira, pueden presentar conductas que se confunden con comportamientos perversos. Pero serán transitorios y rápidamente sustituidos por otros de registros diferente (fóbicos, histéricos, obsesivos, etc.). Pero lo más importante es que posteriormente, estas actitudes serán objeto de autocuestionamiento. En cambio, un individuo perverso es permanentemente perverso, se encuentra fijado a ese modo de relación con el otro y no se pone a sí mismo en tela de juicio en ningún momento. No siente culpa.

Estos individuos sienten la necesidad de rebajar a los demás para adquirir lo que creen "una buena autoestima" y mediante ésta, conseguir el poder. Ellos necesitan dominio, admiración y aprobación. En su afán por conseguirlos no tienen compasión ni respeto por los demás. El manipulador perverso necesita convertir a los demás en "objetos", ya que respetarlos supondría considerarlos humanos y lo llevaría a reconocer e sufrimiento que les provoca.

La perversidad se manifiesta por medio de una fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos. Se lo puede asimilar con la personalidad narcisista. Según Otto Kernberg:

...todas las interacciones de estos pacientes (narcisistas) están referidas a sí mismos en medida inusual; tienen gran necesidad de ser amados y admirados y se detecta en ellos una curiosa contradicción entre un concepto muy inflado de sí mismos y la desmedida necesidad de recibir el tributo de los otros. Su vida emocional carece de profundidad; experimentan escasa empatía por los sentimientos de las demás personas:;encuentran pocos motivos para disfrutar de la vida... envidian a otras personas; tienden a idealizar a determinados individuos... y a desvalorizar a otros. En general, sus relaciones con los demás tienen un carácter netamente explotador y en ocasiones parásito. Es como si sintieran el derecho de controlar y poseer a los otros y de explotarlos sin culpa; bajo su aparente simpatía y encanto es posible percibir una naturaleza fría y despiadada...


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

miércoles, 20 de abril de 2011

Los manipuladores (XV) Distintos tipos. El cizañero


Distintos tipos de manipuladores


El cizañero

Es el especialista en sembrar cizaña entre quienes lo rodean. Se rige por el precepto de "divide y vencerás", elucubra tejemanejes para envolver como una araña en sus redes siniestras a sus víctimas. De ser necesario, miente alevosamente para obtener los resultados que desea. Especula constantemente con los beneficios que obtendrá de la discordia que promueve. No duda en generar antagonismo, incluso entre sus propios hijos, si este es funcional a sus fines. Este tipo de manipulación se presenta con mayor frecuencia entre las mujeres. Como ejemplo citamos el caso de una joven mujer con este tipo de conducta, que estaba casada con el mayor de los hijos de una familia numerosa y que solía malograr cualquier reunión familiar numerosa y que solía malograr cualquier reunión familiar con sus comentarios insidiosos. Todos y cada uno de los miembros de la familia habían recibido de su parte en alguna ocasión un comentario agresivo. Un día, madre e hijo mantuvieron una conversación en la que cada uno sostenía opiniones diferentes pero sin llegar a discutir. Después, la joven manipuladora cizañera esperó a quedarse a solas con su suegra y le dijo: "¿No le de miedo discutir con su hijo? ¡Imagínese si cuando nosotros tengamos hijos, él no les permite verlos! ¡De quedaría sin conocer a sus nietos!.

La suegra cansada de los ataque de su nuera, le respondió: "No te preocupes, tus hijos no van a ser mis únicos nietos".

Luego, la manipuladora le dijo a su esposo:"tu madre me ha dicho que cuando tengamos hijos no tendrá interés en conocerlos".

También puede ser el caso de una "amiga" que dice: "¿Así que a tu marido lo mandan a trabajar al interior este fin de semana?....¡Qué bien" Y dime... ¿Va con esa secretaria tan joven y simpática?...¡Qué suerte que no seas celosa!".


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

martes, 19 de abril de 2011

Los manipuladores (XIV) Distintos tipos. El enfermo


Distintos tipos de manipuladores


El enfermo

Son los individuos que descubrieron tempranamente los beneficios secundarios de la enfermedad. Incluso pueden simular síntomas para mantener en vilo a su familia.

Suelen competir en cuanto a la gravedad de las enfermedades o la cantidad de operaciones quirúrgicas. A veces interrumpen los relatos de los demás para dar una versión pormenorizada y amplificada de algún hecho similar que les ocurrió a ellos... ¡Pero mucho peor!.

Con el objetivo de mantener el control sobre acciones y decisiones de los demás, tejen una trama culpabilizadora en la que quedan atrapadas sus víctimas y de la que no pueden evadirse dado el vínculo afectivo que las une al manipulador.

Una manipuladora ya mayor se cayó en la calle, se fracturo el fémur y fue asistida en un sanatorio. Cuando su nieta acudió a visitarla, su primera expresión fue: "Me he caído porque he ido a comprar galletitas para cuando vinieras con los niños a tomar la merienda".

Otra situación es la de las personas con alguna dolencia crónica, que se valen de ella para manipular: "Id tranquilos, si me tengo que morir, me voy a morir igual, estéis conmigo o no... Claro que no es lo mismos". Es una expresión esperable en ellos.

Este tipo de manipulación es frecuente también en algunas personas mayores que utilizan este recurso para llamar la atención de sus familiares. Aunque los demás se den cuenta de que están siendo manipulados, no se atreven a contradecir las demandas o presagios sombríos, por temor a que en esa ocasión sea cierto lo que dicen. De esta manera consiguen todo lo que quieren.



(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

lunes, 18 de abril de 2011

Los manipuladores (XIII) Distintos tipos. El dependiente


Distintos tipos de manipuladores


El dependiente

Estos personajes son los que creen que los demás están a su servicio y tienen la obligación de satisfacer todas sus demandas. Creen que las personas allegadas a ellos son extensiones de su cuerpo y que están para cumplir sus deseos y saciar sus necesidades. Compartir la mesa con ellos puede convertirse en una verdadera tortura, porque solicitan a los demás que les acerquen todo lo que necesitan y que podrían proveerse por sí mismos sólo con extender los brazos y sin molestar a nadie.

Este tipo de manipulador no se encuentra en estado puro, es decir, aparece siempre combinado con alguna clase de manipulación.

Generalmente, cuando necesitan preguntar algo a una persona, les resulta más cómodo hacer que esa persona vaya hacía ellos que molestarse en ir ellos a interrogar.

El manipulador a un allegado que se encuentra ocupado en una tarea: "Ven urgentemente". La persona manipulada se acerca a él con temor a que le haya sucedido algo dada la premura de la llamada: "¿Qué pasa"". Y el manipulador responde sin inmutarse

:"No me mires con esa cara de susto, sólo te quería preguntar si te has acordado de comprarme el medicamento que se me está terminando"

O al salir de la ducha, en su propia casa, en un bajo repleto de toallas y con un secador en un cajón, pregunta: "¿Con qué me puede secar el pelo?".

A veces se muestran ineficientes por conveniencia. Es común comprobar que cuando se quedan solos por viudez o abandono pueden valerse muy bien por si mismos.


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

viernes, 15 de abril de 2011

Los manipuladores (XII) Distintos tipos. El desvalido


Distintos tipos de manipuladores


El desvalido

Son los que se esfuerzan en hacer creer a los demás que se sienten abandonados, desamparados y con mala suerte. Son personas que han hecho de su vida lo que han querido, no han cuidado su patrimonio, su futuro o sus relaciones afectivas, y cuando la economía les falla o la soledad se impone, pretenden que otros se hagan cargo obligatoriamente de ellos. Por lo que, cuando alguien trata de ayudarlo ofreciéndoles, por ejemplo, oportunidades laborales, las descartan por no considerarlas adecuadas a sus pretensiones. Destacan los logros de los demás diciendo: "¡Tú si que tienes suerte, en cambio yo...!" O justifican sus fracasos: "¡Qué mala suerte tengo!".

Como ejemplo de este tipo de manipulador, es emblemático el caso de la mujer viuda que dilapida la fortuna familiar heredada de su marido y que pertenece también a sus hijos, sin que nadie se atreva a reclamarle nada porque:"Pobre mamá, está sufriendo el duelo a su manera". Esta manipuladora gasta hasta el último céntimo de la herencia, que podría haberle servido para vivir el resto de su vida sin apremios económicos, y luego, ya en bancarrota, recrimina a sus hijos que no puedan proveerle el sustento al que ella estaba acostumbrada. Lo más lamentable en este caso es que, a pesar de lo injusto de la situación, los hijos suelen esforzarse en satisfacerla.


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)


jueves, 14 de abril de 2011

Los manipuladores (XI) Distintos tipos. El explosivo


Distintos tipos de manipuladores


El explosivo

Es una persona que va acumulando emociones y sensaciones que le producen una gran tensión interior y que, posiblemente, se incrementen al enfrentarse con situaciones en las que registra su impotencia e inseguridad.

Mediante explosiones de ira dirigidas a quien fue elegido como destinatario, libera de forma periódica e imprevisible la tensión que se ha ido acumulando en su interior. Es como un volcán en erupción, así de devastador.

Este patrón reiterado y cíclico de su conducta responde a factores internos o externos que lo afectan de manera circunstancial. Sus ansiedades, sus miedos, sus sentimientos de inadecuación, etc., pueden desencadenar la explosión que lo lleva a buscar a una víctima propiciatoria para efectuar la descarga. La persona que la recibe trata de explicar y defenderse, aun sin saber o sospechar cuál ha sido la falta que ha cometido. De esta manera le da una doble ventaja al manipulador: por una parte, le posibilita una sensación de alivio después de la explosión y, por otra, le hace sentir que ha reafirmado su dominio sobre la "víctima". El manipulador explosivo nunca pide disculpas, ya que "lo hicieron enfadar".



(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

miércoles, 13 de abril de 2011

Los manipuladores (X) Distintos tipos. El culto


Distintos tipos de manipuladores


El culto

La principal característica de este manipulador es la de acaparar la conversación. Mencionando nombres de personalidades o contenidos teóricos con intención de apabullar a los demás, se muestra incluso sutilmente despreciativo con quienes no tienen tantos conocimientos. Sucede con frecuencia en el ámbito académico, donde el conocimiento se equipara a poder; es común escuchar discutir a compañeros de cátedra por nimiedades teóricas con el propósito de impresionar a personas de mayor rango o jerarquía de las que se puede obtener alguna ventaja.

En la vida social, este tipo de manipulador exagera su sorpresa ante el desconocimiento del otro sobre algún tema específico. Aunque en realidad cuenta con la ignorancia de los demás para reforzar su imagen de sapiencia, nunca olvida hacer alusiones a su títulos o conocimientos superiores. Es común escucharlos mencionar su extenso currículum para impresionar a sus interlocutores.

A veces caen en su propia trampa, como en el caso que describiremos. En una reunión, un manipulador culto mencionó a un autor poco conocido y le adjudicó una frase: "Fulano dijo que...tal cosa." Bueno, esta vez nuestro amigo tuvo poca suerte, porque entre los presentes se encontraba una persona que había leído pormenorizadamente a este autor y que le preguntó: "¿En cuál de sus libros Fulano dice eso?". A lo que el manipulador respondió dubitativamente: "bueno... No me acuerdo exactamente en cuál, pero lo dice". Ante lo que el interlocutor no cedió: "Qué extraño, yo he leído todas sus obras y estoy seguro de que nunca expresó esos conceptos, su pensamientos es más bien opuesto a lo que tú dices".

Después de esto y sabiendo que sus conocimientos sobre ese autor no eran muy consistentes, este manipulador culto hizo "mutis por el foro" y cambió abruptamente de tema.

La diferencia entre un manipulador y una persona culta e interesante es la intención que mueve el discurso de cada uno. En el caso del manipulador, ésta es poner en evidencia al otro para humillarlo. Como los demás tipos de manipuladores, el manipulador culto es un gran inseguro, por eso se ampara en su seudosapiencia para protegerse.



(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

martes, 12 de abril de 2011

Los manipuladores (IX) Distintos tipos. El generoso


Distintos tipos de manipuladores


El generoso

Es la persona que da, da, y da, sin que uno le pida. El problema se suscita cuando exige reciprocidad. En realidad, se trata de una trampa que se detecta generalmente cuando ya es demasiado tarde, porque se han aceptado favores o regalos por los que queda el compromiso de devolución.

Es difícil decir que uno no a quien fue tan "generoso" con nosotros, pero hay que ser precavido: por algo el refrán dice "cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía".

En algunas ocasiones la generosidad de este tipo de manipulador se hace extensiva al círculo afectivo cercano de la persona manipulada. Como ejemplo podemos citar un hecho real: el caso de un exitoso empresario que ayudó económicamente a la empresa familiar de la esposa. A partir de ese momento se consideró con el derecho de "cobrarse la ayuda" sometiéndola a una suerte de esclavitud o dependencia en todos los órdenes, incluso el sexual. Ella se veía forzada a ser su eterna asistente a pesar de ocuparse de su propio trabajo y de las tareas domésticas; a consultarlo hasta para comprarse un par de medias; a compartir con él salidas de pesca en las cuales se aburría soberanamente; a soportar las groserías que decían los amigos de él en su presencia; y lo peor de todo, a mantener relaciones sexuales con él en cualquier momento y lugar a pesar de no desearlo. Varias veces intentó separarse infructuosamente, porque el manipulador no suelta fácilmente a su presa. y para colmo de males cuando intentaba romper ese sometimiento ni siquiera era comprendida por su propia familia, con el pretexto de: "Es tu marido, tú lo elegiste, además se comportó muy bien con nosotros cuando...", cerrándose de esta manera una verdadera trampa de la que se sentía que era imposible escapar. En este caso en particular la decisión de terminar con esta relación enferma pudo ser tomada desde la cama de un hospital, después de una fuerte paliza recibida por la víctima. "Yo sabía que tenía que hacer algo., pero no sabía qué hacer, no sabía cómo escapar. La paliza fue lo de menos, después de tanto tiempo de maltrato psicológico ya casi estaba acostumbrada. Por suerte pude hacer la denuncia y me ayudaron mucho los que menos imaginaba. Por suerte pude liberarme, porque sé que si hubiera una próxima vez, me iba a matar."


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

lunes, 11 de abril de 2011

Los manipuladores (VIII) Distintos tipos. El seductor


Distintos tipos de manipuladores


El seductor

Es uno de los tipos de manipulador más encubierta, dado que cuesta admitir que detrás de ese ser tan encantador, dotado de tantas cualidades agradables, se oculte un manipulador.

La seducción puede estar dada por el atractivo físico, la cortesía, el dinero, etc. Esto dependerá de lo que resulte seductor para cada persona. La fascinación que produce posibilita que quien está bajo su influencia manifiesta su consentimiento y adhesión a todas sus demandas. Esto es lo que hace que muchos espectadores de la situación perciban y manifiesten que se ha llevado a cabo un verdadero "lavado de cerebro".

¿Cuántas veces salimos de una tienda a la que habíamos entrado sin intención de comprar y nos percatamos de que el vendedor nos ha inducido a comprar algo que no necesitamos? "Esto parece haber sido especialmente para usted que es una persona tan refinada." Intenta tenazmente influir sobre una persona para que tome una decisión apresurada: "No puede perdérselo,esto es sólo para entendidos", "se nota que además de hermosa es usted inteligente".


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

viernes, 8 de abril de 2011

Los manipuladores (VII) Distintos tipos. El profeta


Distintos tipos de manipuladores


El profeta

Es el que se cree capaz de predecir lo que sucederá. Se arroga el derecho de saber qué es lo que va a pasar, aún sin poder argumentar lo que dice. Esto muestra su incapacidad para aceptar otros aspectos de la realidad diferentes de lo que él sabe o piensa. Sobrevalora su punto de vista como forma de tapar o enmascarar su falta de flexibilidad para adaptarse a otras resoluciones. Un caso que puede ilustrar esta conducta es el de un grupo de amigos que planean salir de vacaciones juntos y uno de ellos, el manipulador, plantea sólo las desventajas de los lugares propuestos por los demás, prediciendo grandes inconvenientes en caso de no ser aceptada su propuesta. Cuando los demás le señalan que él no es el "dueño de la verdad", contesta con una de sus frases preferidas:"A mi me vas a contar... Ni te imaginas lo que he llegado a ver yo...".

Utiliza la futurología con absoluta impunidad, con el propósito de paralizar a su víctima por medio del temor. Es como empezar a usar seudopredicciones para convencer a los otros de la imposibilidad de escapar de un destino difícil o plagado de obstáculos. "Tú sigue actuando así que te la vas a pegar" es su frase habitual.


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

jueves, 7 de abril de 2011

Los manipuladores (VI) Distintos tipos. El de perfil bajo


Distintos tipos de manipuladores


El de perfil bajo

Estos mantienen un aparente perfil bajo con la intención de hacer que otros resuelvan las situaciones que a ellos les cuesta enfrentar: "Tú lo haces mejor que yo...", "Como tú no lo hace nadie".

Utilizan ese falso perfil bajo para no exponerse si los resultados no son exitosos o para lograr que otros realicen acciones que ellos saben que no son correctas, como en el caso de utilizar algo sin el consentimiento del dueño. "el coche de tu padre está en la puerta y nosotros nos vamos en autobús...¡Qué desperdicio! Si nos damos prisa, vamos y volvemos antes de que se despierte de la siesta y ni se entera de que lo hemos cogido."

Posiblemente utilicen el bajo perfil para obtener beneficios a costa de otros, como, por ejemplo, induciendo a su pareja a que obtenga algo de su familia para usufructuarlo: "si tus padres no nos prestan la casa de la playa,nos quedaremos sin vacaciones." Condicionan la realización de lago deseado por la víctima a la obtención de un beneficio.

También pueden hacer creer a la víctima que es dueña de sus decisiones cuando en realidad manejan su voluntad igual que lo hacen otros tipos de manipuladores, sólo que los de bajo perfil actúan de forma más estratégica: "Si quiere vete con tus amigas el fin de semana a la costa, pero tú sabes que estoy haciendo un trabajo muy importante que requiere toda mi concentración y no sé si podré hacerlo pensando que te puede pasar algo en la carretera".

En síntesis son "lobos con piel de cordero".

miércoles, 6 de abril de 2011

Los manipuladores (V) Distintos tipos. El simpático

Distintos tipos de manipuladores


El simpático

Estos son invitados frecuentemente a reuniones sociales porque se convierten en los animadores. No les cuesta nada ser los protagonistas principales de la reunión. Generalmente son divertidos, alegres, conversadores, acaparan la atención, son ocurrentes y enmascaran la manipulación con la broma o la ironía. Claro que la utilizan para avergonzar o incomodar a una o varias personas. En una reunión de amigos, un manipulador simpático puede decir: "Dejemos que el asado lo haga Mario que es experto en encender el fuego", después de que esta persona sufrió un incendio parcial en su casa por el que tuvo cierta responsabilidad.

Muchas veces aprovechan la broma o la ironía para poner en evidencia situaciones íntimas o privadas de los otros, después de lo cual tratarán de atenuar la situación diciendo: "Pero bueno... Era una broma... ¿Te has enfadado?".

Algunas personas liberan ciertas conductas agresivas, enmascaradas de diversión y simpatía. En este caso el hecho trascendió las fronteras: un grupo de turistas se encontraba en una estación de servicio en Brasil. Dos jóvenes argentinos de aproximadamente 25 años se acercaron a una joven empleada brasileña vestida con llamativos colores. Uno de ellos le preguntó ingenuamente "¿Ya ha llegado el carnaval?". Ella respondió ingenuamente:"Todavía faltan dos meses". El otro de los jóvenes intervino en la conversación y dijo: "No, no, ya sabemos que aún falta, te lo decimos porque pareces el arco iris, no te falta un color". En este caso en particular, la acertada respuesta de la joven fue: "Argentinos aburridos", tras lo cual se retiró de la escena.

Por supuesto que así como no todas las personas manipuladoras son simpáticas, tampoco todos los simpáticos son manipuladores.


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale )

martes, 5 de abril de 2011

Los manipuladores (IV) Distintos tipos. El irresponsable

Distintos tipos de manipuladores


El irresponsable

Suelen transferir sus responsabilidades con una argumentación que limita con lo absurdo. Son los que cuentan con la "ayuda" obligatoria del otro, hacen programas o invitaciones sin consultar y delegan luego la organización del evento. Son Maestros en el arte de lograr que las personas de su entorno se hagan cargo de sus cosas. Sucede muy a menudo con los propios hijos: "... Yo no puse el despertador porque sabía que hoy estabas en casa, ¿No se ta ha ocurrido despertarme? ¡Ahora llego tarde por tu culpa!". Pero los hijos no tiene el monopolio de este tipo de manipulación, es posible que cualquier miembro de la familia diga: "¿Para qué voy a usar llaves si siempre hay gente en casa? Estuve esperando veinte minutos a que llegara alguien para abrir la puerta. ¿Por qué no avisáis de que os vais todos?".


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

lunes, 4 de abril de 2011

Los manipuladores (III). Distintos tipos. El dominador/despótico


Distintos tipos de manipuladores


El dominador / despótico

Es el más fácil de identificar porque sus características son claramente visibles. Se atribuye el derecho de controlarlo todo y a todos mediante una actitud autoritaria y descalificadora.

Generalmente es desagradable, maleducado, agresivo y autoritario. Confunde determinación con autoritarismo y cree que decir las cosas de mala manera le infunde autoridad. No respeta los derechos ni las necesidades de los demás, en cambio lo suyos son siempre imperativos.

No suele pedir las cosas de manera amable utilizando el "por favor" ni tampoco dar las gracias por lo que recibe, pero aunque lo hiciera, el tono de voz y expresión no dejan dudas: no se trata de una petición, sino de una orden. "El informe sobre las ventas lo necesito para mañana, no importa si os tenéis que quedar a dormir para hacerlo... Os lo pido por favor."

Suscita miedo al extremo de generar autocensura por las situaciones humillantes las que suele someter a las víctimas. De esa manera logra obtener todo lo que exige. Es frecuente escuchar decir a sus víctimas: "Tengo que volver temprano a casa, porque si no se pone insoportable". "No puedo llevarlo a reuniones sociales con mis compañeros, porque nunca sé con qué puede salir, me hace papelones siempre, prefiero buscar una excusa y no ir".

Ppr otra parte, cree y decide que sus principios deben aplicarse a todos los miembros de su entorno. Lo que los demás vivan, sientan y piensen no tiene importancia para él. "En esa casa se hacen las cosas como yo digo...".

Utiliza "verdades" de manera categórica, imponiéndolas a las otras personas, pero siendo muy tolerante consigo mismo. Las reglas están para que las cumplan los otros. Es muy frecuente sorprenderlos en acciones que han criticado. Por ejemplo, si alguien le hace notar que cruzó con el semáforo en rojo y pocos minutos antes había insultado a otra persona por cometer la misma infracción, es posible escucharlo decir: "Tengo prisa, ahora no puedo fijarme en eso".

Cuando alguien expresa su desacuerdo con lo que él dice, suele creer que esa persona no lo ha comprendido. "Escucha... A ver si prestas atención... Te he dicho que..."-

El objetivo en una manipulación no es sólo el sometimiento del otro, sino la apropiación de su ser. La pretensión es que la otra persona sienta, piense, actúe como si fuera su "clon". El manipulador no respeta como ser humano a la persona que manipula, sino que la considera un objeto.


viernes, 1 de abril de 2011

Los manipuladores (II) El perfil del manipulador


El perfil del manipulador


Pese a lo que aparenta, el manipulador no confía en si mismo; es un gran inseguro. Su conducta manipuladora funciona como una defensa muchas veces inconsciente. Actúa como una persona en un naufragio y, ante el temor a ahogarse, en su desesperación, se aferra a quien está a su alcance, arrastrándose a su eventual destino.

Utiliza la manipulación como medio de conservación o supervivencia. Es un mecanismo que se automatizó al formarse su personalidad. Quizás no haya sido sujeto de deseo en su familia de origen y, al quedar apartado, intentó ser tenido en cuenta. Para lograr esto, trató de imitar en que se vinculaba la persona que él suponía más poderosa de su entorno afectivo, por ejemplo el padre, y que posiblemente no tuviera en cuanta los deseos y necesidades de los demás.

Ya adulto, lejos de abandonar este mecanismo, trata de controlar los pensamientos y sentimientos de las personas que tengan algo que el valore o envidie, en un intento de apropiarse de ello.

Para poder manejarse socialmente, debe reprimir sus sentimientos personales, que son, en general, de profunda rabia y furia. Por esta razón, esos sentimientos reprimidos se intensifican y se convierten en una energía casi incontrolable, tan destructiva como un tsunami.

Lo paradójico es que, por más que controlen, dominen y sometan, nunca pueden llenar ese vacío interior. Ésta es la fuente de su profunda inseguridad.

Es muy común encontrar personas a las que, a pesar de preocuparse y ocuparse de sus vínculos afectivos más cercanos (esposa, madre, hijos), les cuesta mucho aceptar que éstos tengan deseos propios autónomos e independientes de los de ellos. Les resulta imposible conciliar dos o más deseos, porque suponen que esto significa la aniquilación del deseo propio. En el ámbito de las relaciones afectivas, puede existir un sólo deseo: el del manipulador.

Cuando alguien supone que sólo hay lugar, o que únicamente puede ser satisfecho un sólo deseo, está entrando en una dinámica violenta. Este patrón vincular, como decíamos anteriormente, proviene de la infancia. Probablemente de la imposibilidad de decodificación de una madre que pudo haber sentido como amenazador el deseo de su hijo en cuanto lo vivía como destructor del deseo de ella. Al sentir que ambos deseos no pueden convivir, que si complace el deseo de su hijo pierde la posibilidad de cumplir el propio, entra en una suerte de lucha, a veces con características de francos combates, para ver cuál es el deseo que triunfa.

Una madre que no decodifica bien es una madre que da el pecho cuando el hijo quiere jugar o le cambia los pañales cuando el niño llora de hambre. La necesidad o el deseo del hijo queda incumplido y a expensas de una interpretación errónea.

¿Por qué decimos que toda situación en la que no puedan respetarse o integrarse dos deseos es violenta?

Según Laura Gutman, la violencia emocional como fenómeno individual y colectivo es justamente esto; la imposibilidad de que convivan dos deseos en un mismo campo emocional, y esto es lo que ocurre con el manipulador. Si el deseo del otro intenta hacerse presente, el del manipulador debería retroceder o alejarse para hacer un espacio que pueda ser compartido; pero él no está emocionalmente preparado para compartir: el manipulador lo quiere todo.

Decíamos anteriormente que ha vivido una realidad emociona en su infancia en la que tuvo que ceder, quizás, a la imposición del deseo de un adulto. El cine nos da múltiples ejemplos de la dificultad de los hijos para realizar sus propios deseos: Billy Eliot, Claroscuro, etc.

Otra confusión en el psiquismo del niño se produce cuando se interioriza la idea de que la única posibilidad de cumplir con un deseo propio es hacerlo a costa del deseo del otro: "Si no hubiese sido por cuidar a mis hijos, yo hoy sería abogada y otra sería mi realidad...".

Se instala, entonces, un estado de alerta similar al de un campo de batalla: "Es tu deseo o el mio". Cualquier invasión en el terreno del deseo propio es vivida como peligrosa para la propia existencia. Es necesario, por lo tanto, mantener bajo control pensamientos, sentimientos o acciones de quien es considerado "invasor".

Queda interiorizada, entonces la impresión de tener el derecho de llegar hasta la aniquilación del "enemigo", porque está en riesgo de "supervivencia", y recurrirá para ello a todos los camuflajes o engaños necesarios para lograrlo. No debemos olvidar que para el manipulador ésta es una batalla que tiene que ganar. Ya en el siglo V a. C., Sun Tzu escribió:

El arte de la guerra es el arte del engaño, si adoptamos siempre una apariencia contraria a lo que somos, aumentaremos nuestras oportunidades de victoria.


El manipulador se cree un sabelotodo

El manipulador cree que todo el territorio le pertenece; no reconoce l alteridad, la existencia del otro. Como para compartir hace falta otro con quien hacerlo, él no comparte. Esto ocurre porque sólo hay lugar para una mirada, sólo hay lugar para un deseo, que, naturalmente, es el del manipulador. Esta conclusión es convertida por él en un saber universal, en una verdad incuestionable.

Esta creencia de ser omnisapiente no le permite aceptar diferentes posiciones. Incluso en el terreno emocional más íntimo, cree que "él sabe más" acerca de los sentimientos de la otra persona que la persona misma: "No, no... Lo que tú sientes no es tristeza, lo que sientes es...". Esta conducta, que en general tiene hacia todas las personas de su entorno, adquiere características de mayor gravedad cuando la emplea con sus propios hijos, porque llevar a un niño a dudar de sus propias percepciones diciéndole que no siente lo que siente, que no ve lo que ve, es sumamente arriesgado para su integridad emocional y para su salud psíquica.


El manipulador carece de empatía

El manipulador está incapacitado para ponerse en "los zapatos de los demás". No trata a los otros con reconocimiento,porque es algo que él desconoce; no lo recibió de su familia de origen cuando era niño y eso le privó de la posibilidad de sentirse seguro. Esto dificulta la intimidad compartida, porque esta situación le produce un temor de vida o muerte. Si bien, ante la mirada ingenua, parecen tener un adecuado funcionamiento social*, su desconfianza los hace incapaces de relacionarse cooperativamente.

*No olvidemos que muchas manipulaciones/abusos ocurren de puertas para adentro.


La percepción que tiene de sí mismo

Algunos manipuladores son conscientes de serlo y en esos casos rozan la perversión. Pero otro son totalmente inconscientes de sus manipulaciones, no tienen registro de ellas y por eso se sorprenden o enojan cuando alguien se las hace notar.

Que sean conscientes o inconscientes no debe afectarnos en cuanto a la protección que debemos emplear frente a ellos; es necesario no dar espacio a la manipulación porque es un terreno donde se juega la salud y muchas veces hasta la vida.


El modus operandi del manipulador

Una persona manipuladora evita dar información íntima de sí misma, pero está ávida de conocer la intimidad de los otros. Sabe que el que posee mayor información tiene el poder. Esto es de esencial importancia porque le permite ocultar su inseguridad de base y al mismo tiempo sentirse poderoso.


Actúa desvalorizando y culpabilizando a los otros, construye una ilusión: la de ser superior a los demás. El peligro radica que está convencido de que esa ilusión es real.


El mecanismo de defensa más utilizado por el manipulador es la proyección*, reprocha a los demás su frustración sobre la víctima elegida, como si fuera una pantalla, ve a ésta como portadora de ese odio intenso. Percibe a la víctima como a un monstruo destructor al que debe controlar para protegerse y al que hay que atacar anticipándose a su supuesta intención malvada.

*Se trata de una defensa de origen arcaico mediante la cual un hecho psicológico, deseos, sentimientos, etc., se desplazan y se localizan en otro sujeto. Como por ejemplo, "echar la culpa a otro".


En esa batalla, el primer movimiento debe ser el de minimizar a su adversario por medio de la descalificación y desvalorización, para que pierda confianza en sí mismo.


El manipulador es un experto en el manejo de la culpa, hace sentir a los otros que son irresponsables. Es por eso que la víctima intenta explicar la situación una y otra vez con la intención de ser comprendida, lo que nunca sucederá, y por eso en muchos casos se perpetúa esa interacción: el manipulador en muchos casos acusa y la persona manipulada explica.... explica... y explica. Si alguien le hace notar esta situación, el manipulador negará siempre su conducta culpabilizadora.

El manipulador miente, pero la mayoría de las veces no lo hace directamente, prefiere provocar malos entendidos que luego aprovechará en su beneficio. Opta por insinuar, ya sea por medio de palabras o silencios. Al "decir sin decir" (hipérbole) no se expone directamente y dejará siempre una vía de escape abierta: la de acusar al otro de haber comprendido mal o de ser muy susceptible.

Estás técnicas indirectas hacen dudar, confunden, desestabilizan y dejan a la persona manipulada enmarañada y con muy pocas posibilidades de defensa. Ésta es precisamente la intención del manipulador, puesto que si mintiera abiertamente quedaría expuesto su autoritarismo e intento de destrucción.


Otra de las conductas que asume es inducir a los demás a tomar decisiones en contra de su voluntad, ya que al carecer de empatía no tiene en cuenta las necesidades ni los deseos de los otros.


Evita la confrontación, pues el estilo cambiante en su comportamiento, opiniones o sentimientos le permiten no asumir la responsabilidad de sus propias ideas (éste es su objetivo) y de sus consecuencias. Por esto mismo suele apropiarse de ideas exitosas de otras personas y las expresa como propias.


Confunde a sus víctimas al dar el mismo tiempo dos mensajes no sólo distintos, sino incluso opuestos, de tal modo que si se obedece uno, automáticamente se desobedece el otro. (A esta persona que me plagió le gustan mucho las paradojas, si, y presume de ello, pero cuando le recomendé un libro, que compró, no le gustó, y se fue a leer las paradojas, precisamente de las que se habla aquí, mas, no hubo ni un sólo comentario al respecto). La paradoja que lo representaría es: "Está prohibido prohibir".

Un ejemplo de esto sería cuando alguien le dice a su hijo: "Todavía eres muy pequeño, ¡haz lo que yo te digo!, asume responsabilidades que ya es hora de que lo hagas".

Como ejemplo es el de quien reclama: "Tú nunca me das un beso". Y cuando lo recibe: "Me lo das porque yo te lo pedí, así no tiene valor".

La intención y el resultado es que, haga lo que haga, la persona manipulada quedará en falta o no logrará complacerlo.

De todas las formas de actuar del manipulador se desprende el uso distorsionado que hace de la comunicación.

Por la complejidad que esto supone, hemos creído necesario hacer un apartado sobre el uso de la comunicación en la manipulación.


Comunicación manipuladora

La principal característica del manipulador es el uso atípico que hace de la comunicación. No comunica de forma clara y directa sus necesidades, sus opiniones, sus sentimientos o sus demandas. No suele escuchar respetuosamente ni con tiempo suficiente lo que los demás exponen, salvo cuando la situación le resulta favorable.


La comunicación verbal es escasa; no necesita hablar mucho ya que con pequeños movimientos desestabilizadores logrará captar la atención. Sus palabras, sus gestos o sus silencios comunican constantemente su desacuerdo o su crítica, con lo que logra que los otros tengan la sensación de estar haciendo las cosas mal. Una ceja levantada, una sonrisa socarrona, un pequeño movimiento de hombros le bastan para insinuar sin decir. La violencia subyacente se percibe aunque no llegue a ser expresada verbalmente, convirtiéndose, de esta forma, en un generador de angustia.

El silencio o la negación de una comunicación directa es, quizás, el instrumento de destrucción por excelencia de los manipuladores, ya que la persona agredida, al verse obligada a reclamar respuestas o aclaraciones, expone sus flancos débiles, lo que es rápidamente aprovechado por el manipulador.

Cuando no está presente y, por tanto, no puede influenciar a su víctima con gesto o la mirada, utiliza las palabras para expresar toda su destructiva violencia contenida*.

*(De esto hay mucho que hablar, ya que algunos también usan la comunicación mental, siendo aún más perniciosa su influencia). Mucho he descubierto yo sobre esto. mucho. Si, todo pasa por algo.


¿Qué rédito obtiene el manipulador al negarse a mantener una comunicación clara?

!. La imprecisión de su mensaje lo ayuda a generar la suficiente confusión como para no sentirse atrapado ni descubierto en sus maniobras.

2. La falta de claridad al comunicar le proporciona un refugio desde el cual se enmascara con una aparente autoridad que utiliza para hacer creer a los otros que él sabe más o tiene mayor información que ellos.

3. Al ser impreciso en la comunicación deja un amplio margen para la interpretación del que le escucha. Esto lo utilizará luego para cambiar sobre la marcha sus opiniones y descolocar así a su interlocutor.

4. Otro de los beneficios que encuentra el manipulador en utilizar una comunicación deficiente es el de no asumir responsabilidades por lo que dice, dado que siempre podrá decir que en realidad fue mal interpretado. No olvidemos que estos personajes son especialistas en "echar la culpa a los demás".

5. Saca ventaja de cualquier situación. Utiliza el más mínimo error de su interlocutor para poder descalificarlo, y así obtener superioridad o dominio sobre él.

6. La imprecisión también le sirve para agregar un halo de misterio a lo que dice; esto generalmente tiene el beneficio complementario de la seducción por el misterio.


(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)

jueves, 31 de marzo de 2011

Los manipuladores (I) ¿Cómo es el manipulador?


¿Cómo es el manipulador?

Si bien es posible enumerar una serie de características generales que los identifican, existen particularidades que desarrollaremos a continuación:

Algunas características generales de los manipuladores

1. Utilizan múltiples camuflajes para confundir a sus víctimas.

2. Algunos son fácilmente irritables, reaccionan desmesuradamente ante cualquier circunstancia que les moleste. Pueden llegar incluso a ser violentos.

3. Algunos se muestran amables y seductores socialmente y en la intimidad con su víctima se comportan de manera opuesta.

4. Son generalmente impredecibles. Nunca se sabe qué es lo que los enoja y cómo actuarán en consecuencia.

5. Se desentienden de sus propias responsabilidades, logran transferirlas a los demás y los cuestionan cuando los resultados no son los que ellos esperaban.

6. Son muy eficaces para lograr sus fines a costa de otras personas.

7. Inducen a los otros a hacer cosas que no harían a partir de sus propias convicciones.

8. Sus demandas son imperativas, incluso pueden recurrir a "forzar" razones lógicas para lograr sus propósitos.

9. Utilizan seudoverdades universales aprovechando los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades. Como por ejemplo, la caridad, la tolerancia o el perdón.

10. Pueden llegar a la amenaza o al chantaje de forma abierta o encubierta.

11. Carecen de empatía. No tienen en cuenta las necesidades, demandas y deseo de los otros aunque proclamen lo contrario.

12. Desprecian los sentimientos y puntos de vista de los demás.

13. No expresan claramente sus demandas, necesidades, sentimientos u opiniones; pretenden que los demás adivinen lo que ellos quieren o necesitan.

14. Responden generalmente de forma confusa.

15. Se enojan cuando se les solicita que aclaren o amplíen la información.

16. Comunican sus mensajes de manera indirecta, especialmente cuando deciden no enfrentar una situación que les resulta incómoda. Utilizan a otras personas para que transmitan sus mensajes o lo hacen a través del teléfono o de una nota escrita.
(Nota de mi autoría: Es difícil que usen algo que les pueda comprometer, así que una nota escrita no es factible que la dejen; pueden decir que la han dejado y que el otro no la ha encontrado, esto si, retorcidos ellos. haideé).

17. Tienen gran versatilidad para cambiar de tema de acuerdo con sus necesidades. Utilizan ardides para focalizar la conversación en un punto que resulte más conveniente para ellos.

18. Piensan que los demás deben saberlo todo y responder inmediatamente a sus preguntas sin otorgar el tiempo necesario para que las otras personas piensen la respuesta.
(Nota de mi autoría: Si llega el caso en el que a él se le piden explicaciones, alargará el tiempo o se hará el loco para no dar ninguna. haideé)

19. Sus opiniones, sus comportamientos y sus sentimientos pueden variar según las personas o las situaciones de las que se trate.

20. A pesar de ser ellos mismos muy cambiantes, no admiten que los otros lo sean. Hacen creer a los demás que no deben cambiar nunca de opinión.

21. Son muy permisivos consigo mismos y muy intolerantes con los demás. Las reglas están para que las cumplan otros.

22. Disimulan sus errores y jamás los reconocen, aunque exista evidencia en su contra. No admiten críticas de ningún tipo.

23. No toleran los errores de los otros. Hacen creer a los demás que deben ser perfectos.

24. Son proclives a acusar a la persona vulnerable de sus defectos o errores.

25. Critican constantemente a todos y a todo. Ponen en duda las cualidades, la competencia y la personalidad de los demás. Critican enmascarada y abiertamente.

26. Lo distinto los asusta, porque los desplaza de los patrones conocidos donde se sienten seguros de poder ejercer eficazmente el control.

17. Para atenuar sus propias inseguridades, desvalorizan y juzgan. Se creen poseedores de un don especial que los hace infalibles y sabios.

28. Suponen que los demás son ignorantes e intentan hacer notar la superioridad que ellos creen tener.

29. Son egocéntricos, consideran que el mundo gira a su alrededor.

30. Culpabilizan constantemente a los demás aprovechando y explotando el vínculo familiar, la amistad, el amor, la ética profesional, etc. Son expertos en la estrategia de "echar la culpa a los demás".

31. Suelen no escuchar respetuosamente ni con el tiempo suficiente lo que los demás exponen salvo cuando ellos tienen algo para ganar.

32. Suelen sembrar cizaña y levantar sospechas para desestabilizar a los que consideran sus oponentes.

33. Suelen eludir las entrevistas o las reuniones que no les resulten ventajosas, aún habiendo comprometido su asistencia con anterioridad.

34. La mentira es uno de sus principales recursos.

35. Hacen interpretaciones deformantes de la realidad.

36. Pueden ser muy celosos y controladores.

37. Juegan con el tiempo de los demás, esperan hasta el último momento para hacer el pedido o para dar una orden.

38. Pueden ser muy seductores. Dotados de gran intuición, suelen descubrir rápidamente qué tipo de seducción es más efectiva en la conquista de cada víctima. Algunos utilizan la seducción en forma de halagos o regalos, otros seducen "vendiendo" una imagen de seguridad o protección, etc.

39. Entrampan a sus víctimas produciéndoles una sensación de malestar y de asfixia por falta de libertad.

40. Logran convertirse en el tema central de conversación de las personas que los conocen, se encuentren o no presentes.

41. Si lo consideran necesario, se victimizan, utilizando para ello una imagen de soledad, de enfermedad o de pobreza exageradas para que se los compadezca.

42. Tienen la habilidad para detectar a las posibles "víctimas" y les lleva muy poco tiempo descubrir su "talón de Aquiles".

43. Un manipulador sólo es anulado o superado por otro manipulador. Esta característica es fácilmente observable para el ojo entrenado cuando se presenta la oportunidad de ver a dos manipuladores juntos. (Nota de mi autoría: difiero en la primera frase. Se le desarma rápidamente en cuanto se le hacen preguntas o no se entra en el juego que pretende saber jugar muy bien. Y cuanto menos manipulador sea aquella persona que se encuentre con él –digo él, pero también puede ser ella– más rápido se hará con la conversación o cesación de la misma. Claro que para llegar a saber esto, primero uno ha de tener un gran conocimiento de sí mismo y por ello libre de una identidad a la que herir y/o manipular. haideé)

Algo importante a tener en cuenta es que todos podemos tener algunas de estas características y no por ello seremos el tipo de manipuladores a los que hacemos referencia en este libro.
Queremos marcar la diferencia entre una estructura de personalidad manipuladora y las manipulaciones realizadas ocasionalmente de la misma manera que existe una gran diferencia entre un mentiroso patológico y una persona que miente ocasionalmente.

(Texto extraído del libro "Cómo hacer frente a los manipuladores". Autoras Gloria Hussmann y Graciela Chiale)
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