viernes, 5 de noviembre de 2010

Los bambúes

Creada originalmente por Haideé Iglesias

Nuestro perro Brownie, estaba sentado en tensión, las orejas aguzadas, la cola menándose tensamente, los ojos alerta, mirando fijamente hacia la copa del árbol. Estaba buscando a un mono. El mono era lo único que en ese momento ocupaba su horizonte consciente. Y, dado que no posee entendimiento, no había un sólo pensamiento que viniera a turbar su estado de absoluta absorción: no pensaba en lo que comería aquella noche, ni si en realidad tendría algo que comer, ni en dónde iba a dormir. Brownie era lo más parecido a la contemplación que yo haya visto jamás.
Tal vez tú mismo hayas experimentado algo de esto, por ejemplo cuando te has quedado completamente absorto viendo jugar a un gatito. He aquí una fórmula, tan buena como cualquier otra de las que yo conozco, para la contemplación. Vive totalmente en el presente.
Y un requerimiento absolutamente esencial, por increíble que parezca: Abandona todo pensamiento acerca del futuro y acerca del pasado. Debes abandonar, en realidad, todo pensamiento, toda frase y hacerte totalmente presente. Y la contemplación se produce.

Después de años de entrenamiento, el
discípulo pidió a su maestro que le
otorgara la iluminación. El maestro
le condujo a un bosquecillo de bambúes
y dijo: "Observa qué alto es ese
bambú. Y mira aquel otro, qué corto es".
Y en aquel mismo instante el
discípulo recibió la iluminación.

Dicen que Buda intentó practicar toda espiritualidad, toda forma de ascetismo, toda disciplina de cuantas se practicaban en la India de su época, en un esfuerzo por alcanzar la iluminación. Y que todo fue en vano. Por último, se sentó un día bajo un árbol que le dicen "bohdi" y allí recibió la iluminación. Más tarde transmitió el secreto de la iluminación a sus discípulos con palabras que pueden parecer enigmáticas a los no iniciados, especialmente a los que se entretienen en sus pensamientos: "Cuando respiréis profundamente, queridos monjes, sed conscientes de que estáis respirando profundamente. Y cuando respiréis superficialmente, sed conscientes de que estáis respirando superficialmente. Y cuando respiréis ni muy profunda ni muy superficialmente, queridos monjes, sed conscientes de que estáis respirando ni muy profunda ni muy superficialmente". Consciencia. Atención. Nada más.
Esta forma de quedarse absorto podemos observarla en los niños, que son quienes tienen fácil acceso al Reino de los Cielos.

Anthony de Mello
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Absorto no es lo mismo que ensimismado. Cuando estás ensimismado estás preso en la red de asociaciones de lo que piensas: te aíslas. Cuando estás absorto eres lo que ves, eres lo que sientes: participas.

1 comentario:

  1. hola Haideé, que gusto saludarte de nuevo.
    Que tema tan interesante, a veces nosotros nos dejamos llevar por tantos distractores y no nos tomamos el tiempo para observar, simplemente observar y abandonarnos hacia nuestro interior y escuchar eso que no se puede describir con palabras, simplemente ver y sentir.
    Saludos y besos Haideé y que Dios nos bendiga y nos ilumine siempre, hasta pronto.

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